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martes, 5 de abril de 2011

“El proceso de beatificación de Juan Pablo II ha sido canónicamente normal”

Habla el postulador de la causa del papa polaco

ROMA, martes 5 de abril de 2011 (ZENIT.org).- El proceso de canonización de Karol Wojtyla ha cumplido con todos los requisitos canónicos que se exigen en cualquier proceso de este tipo. La única dispensa que hubo fue la de no esperar cinco años para su introducción.

La clave está en que el milagro necesario para la beatificación se produjo casi en seguida, a los pocos meses de fallecer el papa.

Así lo explica monseñor Slawomir Oder, postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II, en esta entrevista a ZENIT, quien describe el proceso como una “bellísima aventura” personal.

La segunda parte se publicará en el servicio de mañana miércoles.

- ¿De qué modo usted, como sacerdote, ha vivido este proceso? ¿Ha sido una cruz, una alegría, lo ha cambiado, Qué ha pasado?

Monseñor Oder: En la perspectiva de la Pascua, la cruz es siempre el preludio de la alegría. En otro sitio no hay verdadera alegría, como nos enseña la transfiguración de Jesús, sin pasar a través de la cruz. El encargo que se me encomendó tenía sus aspectos pascuales, aunque sólo fuese porque se superpuso el trabajo que desarrollo habitualmente como vicario judicial, a la actividad pastoral que llevo adelante como rector de una iglesia romana. Por esto, se juntaron tantas cosas que en estos cinco años han ocupado mi día a día. Y además, también el mismo proceso, presentaba algunos elementos que implicaban un gran esfuerzo, una gran implicación, incluso a nivel emotivo. Por esto, no me han faltado momentos de dificultad.

– Todos dan por hecho que Juan Pablo II sea un santo, y por tanto parece todo un poco 'descontado'... “santo súbito”etc... así el proceso de canonización parecía casi un paseo. Sin embargo, el Papa ha dicho: no, no santo súbito; sigamos el proceso normal. A pesar de esto, la gente está un poco confusa, porque también se ha dicho que hay una vía preferente y que los tiempos se han apresurado. ¿Se ha tratado, por tanto, de un proceso normal?

Monseñor Oder: Absolutamente, sí. La única dispensa que se obtuvo para este proceso es la dispensa de los cinco años de espera para la apertura del mismo. Pero el proceso mismo se ha desarrollado, absolutamente, cumpliendo las normas canónicas. Con todos los criterios que han existido para otros procesos canónicos. Por esto no ha habido una verdadera dispensa, un vía preferente, en este sentido. Sin embargo, lo que podemos decir es que la praxis de la Congregación es la de llevar adelante las causas que más allá de la heroicidad de las virtudes, tiene ya el milagro, que son dos procesos distintos. Normalmente en la Congregación, el proceso se desarrolla de la siguiente manera: se realiza la investigación diocesana, se tramita la documentación a la Congregación para las causas de los Santos, donde se prepara la positio, para ser luego sometida a la discusión de los teólogos y de los cardenales. Y la positio espera porque es necesario un milagro.

La positio fue llevada hacia adelante e inmediatamente sometida a la discusión de los teólogos y los cardenales porque el milagro que debía acreditar la causa sucedió muy rápido, y el proceso sobre el milagro fue depositado en la Congregación para las Causas de los Santos, el día antes del proceso sobre las virtudes y esto, de alguna manera, ha facilitado la posibilidad de seguir hacia delante.

- ¿Cuánto tiempo pasó desde la muerte de Juan Pablo II hasta la presentación del milagro?

Monseñor Oder: El milagro, reconocido como tal, sucedió en julio del mismo año.

– ¿Y cuánto tiempo pasó hasta ser reconocido?

Monseñor Oder: Nosotros concluimos el proceso en el 2007, y el del milagro fue presentado un día antes de la clausura de la investigación diocesana sobre las virtudes. Así que hablamos de junio de 2007.

– ¿Se presentaron otros milagros?

Monseñor Oder: Ha habido muchas gracias y otros presuntos milagros. De estos, algunos han sido investigados, porque es la práctica habitual. Antes de realizar un estudio sobre el milagro, se hace un estudio previo que, de algún modo, garantiza el mismo proceso. En algunos casos hemos investigado y las premisas eran buenas. No se han continuado sólo porque ya estaba en curso el proceso sobre el milagro elegido.

- ¿Nos puede decir en qué países se dieron estas gracias?

Monseñor Oder: Han tenido lugar en Francia, en los Estados Unidos, en Alemania y en Italia.

– Después hubo todo un debate mediático...

Monseñor Oder: Sobre esto es difícil discutir pues ha habido todo un montaje mediático.

– ¿Ha sido necesaria toda la investigación médica?
Monseñor Oder: Es un hecho normal que en los procesos sobre los milagros se desarrolle una investigación y que todo el material obtenido se someta, a continuación, al estudio de los médicos, es obvio que un médico pueda solicitar aclaraciones nuevas, cualquier documento o análisis complementario. Es muy normal. Se han llevado a cabo todas las investigaciones consideradas oportunas por los médicos implicados en el proceso.

– Por tanto ¿No ha habido sombra de duda?

Monseñor Oder: Usted me hace preguntas que no puedo responder, porque pertenecen a un secreto procesal y porque no tengo conocimiento de ello. Estos detalles son competencia de los médicos.

- ¿Ha descubierto cosas que no conocía de Juan Pablo II? ¿Algún aspecto privado que lo hacía distinto de su imagen pública?

Monseñor Oder: Ya he tenido oportunidad de decir estas cosas. Por supuesto que el proceso ha sido una bellísima aventura, porque nunca se conoce a una persona a fondo. Y está claro, por esto, que muchos aspectos tenían que ver con los detalles de su vida, las actividades y los contactos que tenía con las personas. Pero diría que es una aventura que podría darse en todas las personas, ya que son un mundo en sí mismas. Sin embargo, por lo que respecta a lo que ha surgido en el proceso de beatificación, no hay cosas increíbles. Ya que Wojtyla era, efectivamente, tal cual lo hemos conocido en público. Por esto no había un desdoblamiento, sino una perfecta transparencia del personaje. Seguramente el proceso a sacado a la luz muchos aspectos.

- ¿Alguna cosa que le ha llamado la atención y que no conociese?

Monseñor Oder. Lo que me ha impresionado, aparte de ser el aspecto más importante, es descubrir que la fuente, el origen de esta actividad extraordinaria, de esta generosidad en el actuar, de la profundidad de su pensamiento, es la relación con Cristo. Ha salido a la luz seguramente, un hombre místico. Un místico porque era un hombre que vivía la presencia de Dios, que se dejaba guiar por el Espíritu Santo; que estaba en diálogo constante con el Señor, que ha organizado su vida alrededor de la pregunta: “¿Tú me amas?”. De manera que su vida ha sido la respuesta a esta pregunta esencial del Señor. Por esto, creo que este aspecto es el tesoro más gran del proceso.

Fuente: www.zenit.org

Diez cristianos donan sus vidas como "samurais" en Fukushima

El Obispo de Sendai (Japón), Mons. Tetsuo Hiraga, se refirió al grupo de 10 cristianos que hacen parte del equipo de 180 operarios que trabajan incansablemente en la central nuclear de Fukushima, como "modernos samurais", dispuestos a entregar su propia vida para impedir un posible desastre nuclear.

En declaraciones a la prensa el pasado 2 de abril, el Obispo señaló que "hay diez cristianos también en el grupo de hombres valientes que, dentro de la central de Fukushima, desarrollan una tarea delicada y peligrosa con la plena conciencia de donar la propia vida por el bien común".

El Prelado señaló que estos "modernos samurais" anteponen "el bien del prójimo a su propia vida y son ciertamente conscientes de los graves riesgos que corren permaneciendo al interior de la central".

"Entre ellos están los cristianos, cinco son miembros de la comunidad bautista. Además es cristiano el hombre que está al mando del equipo".

Una de las últimas medidas dispuestas por la compañía Tokyo Electric Power (Tepco), operadora de la central nuclear de Fukushima, ha sido iniciar el proceso de verter al mar 11 500 toneladas de agua radiactiva acumuladas en los reactores 5 y 6.

El portavoz del gobierno japonés, Yukio Edano, señaló sobre esta medida que "no tenemos más opción que verter esa agua contaminada en el océano como medida de seguridad". Sin embargo, Tepco informó que el agua sería débilmente radiactiva.

Como se recuerda, la central nuclear de Fukushima también se vio afectada por el tsunami y el terremoto del pasado 11 de marzo que hasta ahora ha dejado el saldo de más de 12 000 muertos y unos 15 400 desaparecidos.

Fuente: www.aciprensa.com

Hay 1.700 catecúmenos en Hon Kong

Hong Kong (Agencia Fides) – La fe es un don de Dios, la fe se construye en Jesús, debemos alejarnos del pecado, debemos dar testimonio de Jesús: son las cuatro recomendaciones de Mons. John Tong, Obispo de Hong Kong, a los catecúmenos durante el escrutinio cuaresmal en vista de la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana en la próxima Semana Santa. Según cuanto refiere Kong Ko Bao (la versión china del boletín diocesano), el domingo, 27 de marzo, en la parroquia de Cristo Rey de la diócesis de Hong Kong, se llevaron a cabo dos ritos de escrutinio para unos 1.700 catecúmenos, en presencia de los padrinos, madrinas y catequistas.

Durante la ceremonia, Mons. Tong ha exhortado a los catecúmenos a tener la máxima consideración hacia el agua viva con la que serán bautizados en Pascua, "con esta agua viva, vosotros seréis testigos de la fe en las palabras y en las acciones. Caminad siempre hacia la Palabra de Dios y vivid según el Evangelio”. Según la información comunicada por la diócesis, este año serán 3500 los catecúmenos que recibirán el Bautismo, la Confirmación y la primera Eucaristía en Semana Santa, 400 más respecto al año anterior. En la diócesis se llevarán a cabo otros dos escrutinios más, el 3 y 10 de abril. (NZ) (Agencia Fides 30/03/2011)

Fuente: www.fides.org

domingo, 3 de abril de 2011

El Papa aprueba martirio de sacerdote, un laico y 21 compañeros en Guerra Civil Española

El Papa Benedicto XVI autorizó hoy la promulgación de los decretos que reconocen la intercesión de cinco siervos de Dios, entre ellos una española, en cinco milagros; las virtudes heroicas de otros seis siervos de Dios; y el martirio de un sacerdote francés, y el del sacerdote Francesco Stefano Lacal y 21 compañeros de la Congregación de Misioneros Oblatos de la Virgen Inmaculada, y el laico Cándido Castán San José, asesinados por odio a la fe durante la Guerra Civil Española en 1936.

El Santo Padre autorizó promulgar los decretos al recibir en audiencia esta mañana al Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

Los decretos que reconocen milagros corresponden a:

Sierva de Dios Caterina Irigoyen Echegaray, hermana profesa de la Congregación de las Siervas de María Ministras de los Enfermos, nacida en Pamplona (España) el 25 de noviembre de 1848 y fallecida en Madrid el 10 de octubre de 1918.

Siervo de Dios Serafino Morazzone, sacerdote diocesano; nacido en Milán (Italia) el 1 de febrero de 1747 y fallecido en Chiuso di Lecco (Italia) el 13 de abril de 1822.

Siervo de Dios Clemente Vismara, sacerdote profeso del Pontificio Instituto Missioni Estere (P.I.M.E.); nacido en Agrate Brianza (Italia) el 6 de septiembre de 1897 y fallecido en Mong Ping (Myanmar) el 15 de junio de 1988.

Sierva de Dios Elena Aiello, Fundadora de la Congregación de las Hermanas Mínimas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, nacida en Montalto Uffugo (Italia) el 10 de abril de 1895 y fallecida en Roma (Italia) el 19 de junio de 1961.

Sierva de Dios Enrica Alfieri, hermana profesa de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret; nacida en Borgovercelli (Italia) el 23 de febrero de 1891 y fallecida en Milán (Italia) el 23 de noviembre de 1951.

El otro decreto que reconoce el martirio corresponde al Siervo de Dios Pietro-Adirano Toulorge, sacerdote profeso de los Canónigos Regulares Premonstratenses, nacido en La Quièze (Francia) el 4 de mayo de 1757 y asesinado por odio a la fe en Coutances (Francia) el 13 de octubre de 1793.

Los decretos que reconocen virtudes heroicas corresponden a:

Siervo de Dios Tommaso Kurialacherry, primer Obispo de Changanacherry y Fundador de las Hermanas de la Adoración del Santísimo Sacramento, nacido en Champakulam (India) el 14 de enero de 1873 y fallecido en Roma (Italia) el 2 de junio de 1925.

Siervo de Dios Adolfo Châtillon, religioso profeso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, nacido en Nicolet (Canadá) el 31 de octubre de 1871 y fallecido en Laval-des-Rapides (Canadá) el 28 de abril de 1929.

Sierva de Dios María Chiara de Santa Teresa del Niño Jesús, monja profesa de la Orden de Santa Clara de Asís; nacida en Barletta (Italia) el 11 de noviembre de 1909 y fallecida en Bari (Italia) wl 9 marzo 1948.

Sierva de Dios María Dolores Inglese, religiosa profesa de la Congregación de las Siervas de María Reparadora, nacida en Rovigo (Italia) el 16 de diciembre de 1866 y fallecida el 29 diciembre de 1928.

Sierva de Dios Irene Stefani, religiosa profesa del Instituto de las Hermanas Misioneras de la Consolata; nacida en Anfo (Italia) el 22 de agosto de 1891 y fallecida en Gikondi (Kenia) el 31 de octubre de 1930.

Siervo de Dios Bernardo Lehner, laico; nacido en Herrngiersdorf (Alemania) el 4 de enero de 1930 y fallecido en Ratisbona (Alemania) el 24 de enero de 1944.

Fuente: www.aciprensa.com

jueves, 31 de marzo de 2011

Sacerdote secuestrado en Costa de Marfil



Es el director diocesano de Caritas de Abiyán

Hoy, jueves 31 de marzo de 2011, ZENIT.org, ha publicado lo siguiente:

Caritas pide la liberación inmediata del padre Richard Kissi, director diocesano de Caritas en Abiyán (Costa de Marfil), secuestrado en la mañana del pasado martes por un grupo de personas armadas.

La Secretaria General de Caritas Internacional, Lesley-Anne Knight, afirmó que el padre Kissi “estaba llevando ayuda humanitaria urgente, en Costa de Marfil, a las personas afectadas por el conflicto” que explotó después de las elecciones presidenciales.

“Caritas trabaja siempre tener en cuenta la religión, las cuestiones políticas o las razas”, dijo Knight. “El personal humanitario debería poder trabajar con seguridad, como se subrayó en la Convención de Ginebra”.

También Benedicto XVI habló de la dramática situación que se vive en el país africano.
Al final de la Audiencia general de este miércoles, de hecho, el Santo Padre hizo “un urgente llamamiento para que se lleve a cabo lo antes posible un proceso de diálogo constructivo para el bien común” (cfr. ZENIT, 30 marzo 2011).

En Costa de Marfil se enfrentan las fuerzas republicanas, ex rebeldes que apoyan al Presidente elegido Alassane Ouattara, reconocido por la comunidad internacional, y las fuerzas de seguridad, que permanecen fieles al Presidente saliente, Laurant Gbagbo, que no reconoce la victoria de Ouattara en las elecciones presidenciales del pasado noviembre.
El padre Richard Kissi fue secuestrado mientras se dirigía a Anyama, un suburbio de Abiyán, para evacuar a los seminaristas del “Grand Séminaire”, después de los violentos enfrentamientos que han tenido lugar en la zona.

Caritas local no tiene más noticias desde entonces. Hasta ahora todas las investigaciones han sido vanas.

“No sabemos si el padre Kissi está bien y no hemos recibido todavía ninguna petición de los secuestradores”, declaró Jean Djoman, director del Departamento para el Desarrollo Humano de Caritas de Costa de Marfil.

La organización católica está proveyendo de alimentos y asistencia sanitaria a miles de desplazados en este país africano y en Liberia.

“A la Iglesia le preocupa mucho el futuro del país”



“Hay coyunturas que me obligan, como Pastor de la Iglesia, a decir que las visitas de los candidatos a mi hogar han sido con la amabilidad de explicarles los principios de la Iglesia en relación fundamentalmente a la vida, a la familia, al matrimonio entre un hombre y una mujer y para hacerles ver esos valores que forman parte de la cultura de una Nación”, mencionó el Cardenal Juan Luis Cipriani en el programa Diálogo de Fe del sábado 26 de marzo.

Con respecto a las reuniones que sostuvo con los candidatos presidenciales destacó que fueron conversaciones muy cordiales en un clima de reserva y privacidad en el cual se trataron temas que preocupan a la Iglesia y al país.

“A la Iglesia le preocupa mucho el futuro del país. No estamos pretendiendo influir en el espectro político, pero han habido temas que me han obligado a ejercer un derecho: dar a conocer a la población mi preocupación. Pero el progreso del país dependerá del esfuerzo y del trabajo de cada uno”, afirmó.

Mencionó también que el Perú es una nación con tradiciones, personajes y raíces profundamente católicas; por lo cual es muy importante promover un clima de paz, de diálogo y de veracidad.

“No es un deseo de confrontar a nadie ni de interferir en la política, pero esa identidad católica le lleva a la Iglesia y a mí a decir que los cambios y las mejoras que se dan en un proceso de desarrollo de un país se dan de modo gradual”, explicó.

En otro momento, el Arzobispo de Lima comentó que el Perú no tiene nada que aprender de esos países en donde tener dinero se ha convertido en su dios, matando millones de criaturas de manera cínica.

“En el caso concreto del aborto nadie puede autorizar ni el aborto eugenésico ni el aborto terapéutico. Cuando hay un embrión en el vientre de la madre, ese embrión tiene vida e identidad propia. Eliminarlo es un asesinato”, sentenció.

“No queremos ni deseamos imitar de esos países el homicidio de millones de vidas. El cinismo de un lenguaje de salud reproductiva, del derecho a elegir, de yo soy dueño de mi cuerpo, es parte de toda una terminología asquerosa”, prosiguió.

Finalmente, exhortó a todos los peruanos a asumir la responsabilidad frente a un momento tan importante que vive el país, en el cual hay que ver de manera clara dónde está el bien; pidiendo honradez, eficiencia, respeto y no creer en ofertas multitudinarias de cambios y sueldos que no son verdad.

“Sería una maravilla para nuestro país que todo el programa de estas políticas sociales tengan un eje: la promoción de la familia. Recuperemos la responsabilidad de los padres de familia facilitándoles el acceso a la educación y a la salud, de modo razonable y gradual. De esta manera podemos decir que la Iglesia respeta la autonomía del orden democrático, sin intervenir en la política partidaria”, reflexionó.

“En este tiempo de Cuaresma, sigamos en ese itinerario de purificación interior y no dejemos que tanto ruido nos haga olvidar el centro de nuestra vida. Le pido a Jesús, que tanto nos ama y nos espera, que nos ayude en estos tiempos para iluminar la decisión del pueblo peruano”, concluyó.


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miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Sabías que un Abogado llegó a ser santo?

 Benedicto XVI propone a Alfonso María de Ligorio como ejemplo de sacerdote santo

Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general  de hoy miércoles 30 de marzo a San Alfonso María de Ligorio, patrón de los confesores y moralistas. San Alfonso María de Ligorio era doctor en Derecho Civil y Derecho Canónico pero abandonó su prometedora carrera como abogado para ordenarse sacerdote. El Papa Pío IX lo nombró Doctor de la Iglesia.

El Papa Benedicto dijo que San Alfonso “Inició en los ambientes más humildes de Nápoles una intensa labor de educación moral y catequesis, instruyendo con paciencia en las verdades fundamentales de la fe y de la vida cristiana”.

San Alfonso María de Ligorio fundó la Congregación del Santísimo Redentor en 1732, también conocidos como Redentoristas. Actualmente cuenta con 5.300 miembros presentes en 78 países. El Papa los definió como “auténticos misioneros itinerantes”.

San Alfonso es ejemplo de pastor solícito, que, predicando el Evangelio y administrando los sacramentos, conquistaba las almas con suave y apacible bondad, nacida de la intensa relación con Dios”.

San Alfonso María de Ligorio era doctor en Derecho Civil y Derecho Canónico pero abandonó su prometedora carrera como abogado para ordenarse sacerdote. El Papa Pío IX lo nombró Doctor de la Iglesia.

Que a ejemplo de San Alfonso María de Ligorio recorramos con alegría nuestro camino de conversión y santidad, y pidamos al Señor que suscite en nuestro tiempo santos y doctores que sepan proponer a todos de una manera sencilla e incisiva el mensaje de Cristo y la belleza de su vida”.

La audiencia general tuvo lugar en una soleada plaza de San Pedro y que acogió a más de 10.000 personas.

Fuente: Rome Reports

Para conocer la Vida de San Alfonso María de Ligorio, visita: http://www.corazones.org

martes, 29 de marzo de 2011

Toledo sigue mintiendo. Arzobispado de Lima aclara reunión con Toledo

Éste es un comunicado del Arzobispado de Lima a la opinión pública.

1.     El día 19 de marzo, el Cardenal Juan Luis Cipriani sostuvo una entrevista con el Señor Alejandro Toledo candidato a la presidencia por Perú Posible, como informamos en nuestra Nota Informativa de fecha 20 de marzo de 2011:

2.      En una reciente entrevista, el Sr. Toledo ha manifestado que en dicha reunión se habían clarificado malos entendidos y limado asperezas, lo que todos deseamos  sea así.

3.      Sin embargo,  al responder a una pregunta del periodista  acerca del tema de las llamadas “cartas falsas”  hizo unos comentarios poco prudentes y la afirmación: “no tuvimos nada que ver”.

4.      Por ello, es muy importante recordar que fue el Ministro de Justicia de su Gobierno  el portador de estas “cartas falsas” al Vaticano y que, hasta el día de hoy, no se conoce quiénes fueron los responsables de las mismas.

5.      Hecha esta aclaración, hay que reiterar que dicha reunión fue extensa, con una conversación franca y directa,  en la que se trataron, como es lógico, muchos temas que, como es habitual, se mantuvieron dentro del clima de confianza  que motivó este cordial encuentro.

Lima, 25 de marzo del 2011

Ricardo Sánchez-Serra
Director de Comunicaciones

viernes, 25 de marzo de 2011

La Santa Sede denuncia en la ONU violaciones a la libertad de expresión

 Para aquellos que no aprueban los comportamientos homosexuales

A continuación transcribo una noticia que fue publicada en www.zenit.org.

El representante de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU en Ginebra, monseñor Silvano Tomasi, afirmó el pasado martes 22 de marzo que quienes atacan a los que tienen opiniones contrarias al comportamiento homosexual están violando el derecho a la libertad de expresión.

Monseñor Tomasi afirmó que la Iglesia no justifica en ningún caso la violencia contra nadie con motivo de sus preferencias o conductas sexuales.

Pero también advirtió que en las leyes internacionales, el término “orientación sexual” se refiere a sentimientos y pensamientos y no a conductas. Por ello, advirtió, no están justificados los ataques contra quienes se oponen a determinadas conductas sexuales, en virtud de la libertad de expresión y de creencia.
El prelado intervino durante la discusión del item 8, “Orientación sexual”, en la XVI Sesión del Consejo de los Derechos Humanos, mostrando su preocupación ante la “alarmante tendencia” de “atacar a personas por tomar posiciones de no apoyan las conductas sexuales entre personas del mismo sexo”.

“Cuando ellos expresan sus creencias morales o sus creencias sobre la naturaleza humana, que pueden ser también expresiones de convicciones religiosas, o opiniones del Estado sobre reivindicaciones científicas, son estigmatizados, o peor aún – son vilipendiados y perseguidos”.

“La Santa Sede aprovecha esta oportunidad para afirmar la dignidad y el valor de todos los seres humanos, y para condenar la violencia dirigida contra las personas a causa de sus sentimientos y pensamientos sexuales, o comportamientos sexuales”, subrayó monseñor Tomasi.

El prelado afirmó que se está produciendo una “confusión innecesaria” sobre el significado del término “orientación sexual”, un término que según la legislación internacional vigente, se refiere a “sentimientos y pensamientos”, y no a “conductas”.

“Para los propósitos de las leyes de los derechos humanos, hay una diferencia crítica entre sentimientos y pensamientos, por un lado, y comportamiento, por el otro. Un Estado nunca debería castigar a una persona, o privarla del disfrute de ningún derecho humano, basándose sólo en los sentimientos o en los pensamientos de esta persona, incluyendo los sexuales”.

Sin embargo, los Estados “pueden, y deben, regular los comportamientos, incluyendo varios comportamientos sexuales. En todo el mundo, hay un consenso entre las sociedades de que ciertos tipos de comportamientos sexuales deben prohibirse por ley. La pedofilia y el incesto son dos ejemplos”.

Por su parte, afirmó, Santa Sede “desea afirmar su creencia profundamente sostenida de que la sexualidad humana es un don que se expresa de modo genuino en la entrega completa y para toda la vida de un hombre y una mujer en el matrimonio”.

“La sexualidad humana, como cualquier actividad voluntaria, posee una dimensión moral: es una actividad que pone a la voluntad individual al servicio de un fin; no es una 'identidad'. En otras palabras, procede de la acción y no del ser, incluso aunque algunas tendencias u “orientaciones sexuales” tengan raíces profundas en la personalidad”.

“Negar la dimensión moral de la sexualidad lleva a negar la libertad de la persona en esta materia, y socava en última instancia su dignidad ontológica”, concluyó el prelado.” Esta creencia sobre la naturaleza humana es también compartida por muchas otras comunidades religiosas y por otras personas en conciencia”.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Defensa de la Vida: Un deber de todo cristiano

El 25 de Marzo se celebra el Día del Niño por Nacer. Al respecto, Su Eminencia, Juan Luis, Cardenal Cipriani, nos deja un documento para ayudarnos a reflexionar y a defender la vida. A continuación el texto completo:

El progreso integral de una sociedad libre y justa requiere que la persona se desarrolle en un ambiente donde reine la verdad: verdad sobre las cosas y verdad sobre sí mismo. Vivimos en una época floreciente para nuestra patria, el progreso material hace que cada vez más peruanos tengan un poder adquisitivo superior al de sus padres.

Sin embargo, muchos piensan que la sociedad libre y justa que anhelamos está lejos de conseguirse pues constatamos que a medida que crece el bienestar material, el bienestar espiritual decae. El ataque a la familia y al matrimonio crece, justo a estas dos instituciones que son fundamentos de la vida social; “siempre que se compromete la verdad acerca de la familia, - y la vida - se sigue el declive moral y tiene lugar una inevitable decadencia cultural”1.

Esta situación, nos debe llamar no sólo a la reflexión sino también a la acción. El cristiano nunca es indiferente ante lo que pase en la sociedad; como nos recuerda un autor del s. II a.C. “los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto… los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo”2. Los cristianos estamos llamados a vivificar el mundo y esa es una tarea insoslayable.

Uno de los aspectos de esta tarea es la defensa y promoción de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. La vida humana posee un carácter sagrado e intangible por ello es un deber de todo hombre de buena voluntad el defender la vida, en especial la del niño por nacer; para todos es un compromiso que concierne no sólo a la moral privada sino que también es una cuestión social y política. “todo ataque contra esta vida debería encontrar una firme y clara oposición por parte de los creyentes, hijos e hijas de la Iglesia… Consideremos la defensa de la vida humana como lo esencial de nuestra misión”3.

Ante las próximas elecciones, todos debemos ser conscientes que lo que necesita nuestra patria no es sólo el bienestar material sino el engrandecer el espíritu y eso se logra con una política de protección de la vida y la familia; por eso tenemos que “estar alertas ante las propuestas que atentan contra la ley natural, el respeto a la dignidad humana, la verdad y la práctica de la justicia. Ir contra esos principios es desconocer la realidad natural. Intentar cambiarlos traerá graves consecuencias para la sociedad, y los perjudicados siempre serán los más débiles. Por ello, el respeto y la defensa de la vida desde el primer instante de su concepción hasta su muerte natural es irrenunciable a todo planteamiento. No se pueden aceptar bajo ningún argumento el aborto, la eutanasia o la manipulación genética”4.

Con mis bendiciones

+ JUAN LUIS CARDENAL CIPRIANI THORNE
Arzobispo de Lima y Primado del Perú





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1 JUAN PABLO II; Discurso al Embajador de Dinamarca ante la Santa Sede; 19 de noviembre de 1994
2 Carta a Diogneto 5, 6.
3 JUAN PABLO II; Discurso a los peregrinos de Radio María de Polonia; 18 de abril de 1996
4 CEP; Mensaje de los Obispos de Perú ante las próximas elecciones generales; 26 de enero del 2011

jueves, 17 de marzo de 2011

Normas sobre el ayuno, la abstinencia y las demás prácticas cuaresmales

Extracción del Libro “Anotaciones a las normas complementarias de la Conferencia Episcopal Peruana”. Derecho Eclesial Peruano. Autor: Padre Víctor Huapaya Quispe. Pág. 62 2004

Cánon 1253 108:

La Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad.

Norma complementaria:
“Entre las prácticas penitenciales, el ayuno y la abstinencia establecidas por la Iglesia podrán ser sustituidos, según la libre conciencia de cada fiel cristiano, por alguna de las siguientes prácticas recomendadas por la Iglesia: lectura de la Sagrada Escritura, limosna según las propias posibilidades, ejercicio de las obras de caridad, obras de piedad (Santa Misa, rezo del Rosario, etc.), mortificaciones corporales, abstención del alcohol, tabaco, ir a espectáculos, etc.”.

La redacción de esta norma complementaria da lugar a que el ayuno y la abstinencia, que se han de cuidar en los días y tiempos penitenciales señalados, puedan ser reemplazados por las prácticas mencionadas en la misma norma 109.
Esta norma complementaria sólo contempla la sustitución del ayuno y la abstinencia tradicionales y no el modo de observarlos como lo hacen otras Conferencias Episcopales. Algunas señalan el modo de hacer el ayuno y prescriben una sola comida completa al día, pero permiten otras dos comidas pequeñas, una por la mañana y otra por la tarde.

El ayuno obliga desde los dieciocho años cumplidos hasta los cincuenta y nueve cumplidos; la abstinencia desde los catorce cumplidos.

La Conferencia Episcopal Española rectificó, en 1986, una redacción parecida a la peruana porque dio lugar a interpretaciones no conformes con la mente de la Conferencia Episcopal. Determinó que el miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. Asimismo precisó que los otros viernes de cuaresma son también días de abstinencia. De la misma manera concretó que los restantes viernes del año pueden ser sustituidos por prácticas recomendadas por la Iglesia 110.
____________________________
108 cf CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA, Iglesia en el Perú. Nº 141 febrero-marzo 1986, p. 5; Documentos de la Conferencia Episcopal Peruana 1979-1989, Lima 1989. p. 295.
109 La Asamblea Episcopal, reunida en enero de 1985, acordó las siguientes normas de ayuno y abstinencia en el Perú: “Ayuno y abstinencia los días Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.
Abstinencia de carne todos los viernes del año. Esto puede ser reemplazado por prácticas de piedad, mortificaciones corporales concretas, abstención de bebidas alcohólicas, tabaco, espectáculos, etc. Con estos acuerdos, los Obispos del Perú han querido que todo el pueblo se una a las prácticas universales de penitencia” (CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA. Iglesia en el Perú, enero-mazo 1987. p. 7; Documentos de la Conferencia Episcopal Peruana 1979-1989, Lima 989, p. 323).
110 cf CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Decreto General de 21.XI.1986 (BOCCE, 16,1987, 155-156)

Via Crucis (San Alfonso María de Ligorio)

Primera Estación
Jesús es sentenciado a muerte

Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinos, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.

ADORADO Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso, os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la eternidad. Os amo, ¡oh Jesús mío más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mi como os agrade. Amén.

Segunda Estación
Jesús es cargado con la cruz

Considera cómo Jesús, andando este camino con la cruz a cuestas, iba pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte que iba a padecer.


AMABILÍSIMO Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que me tenéis destinadas hasta la muerte, y os ruego, por los méritos de la pena que sufristeis llevando vuestra Cruz, me deis fuerza para llevar la mía con perfecta paciencia y resignación. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Tercera Estación
Jesús cae por primera vez

Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este camino.

AMADO Jesús mío: más que el peso de la Cruz, son mis pecados los que os hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera caída, libradme de incurrir en pecado mortal. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Cuarta Estación
Jesús encuentra a su afligida madre

Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueran otras tantas flechas que traspasaron sus amantes corazones.

AMANTÍSIMO Jesús mío: por la pena que experimentasteis en este encuentro, concededme la gracia de ser verdadero devoto de vuestra Santísima Madre. Y Vos, mi afligida Reina, que fuisteis abrumada de dolor, alcanzadme con vuestra intercesión una continua y amorosa memoria de la Pasión de vuestro Hijo. Os amo, ¡Oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Quinta Estación
Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz

Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.

DULCÍSIMO Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis querido morir por mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto; ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Sexta Estación
La Verónica limpia el rostro de Jesús

Considera cómo la devoto mujer Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudar y sangre, le ofreció un lienzo. y limpiándose con él nuestra Señor, quedó impreso en éste su santa imagen.

AMADO Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosísimo; mas en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡Ah Señor mío, también mi alma quedó hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, mas yo la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡oh Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Séptima Estación
Jesús cae por segunda vez

Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido Señor.

OH pacientísimo. Jesús mío. Vos tantas veces me habéis perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte. Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me encomiende a Vos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Octava Estación
Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús

Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimosa estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; mas Jesús les dijo: no lloréis por mí, sino por vosotras mismas y por vuestros hijos.

AFLIGIDO Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno, como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Novena Estación
Jesús cae por tercera vez

Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.

ATORMENTADO Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos, que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Décima Estación
Jesús es despojado de sus vestiduras

Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo. Compadece a tu Señor y dile:

INOCENTE Jesús mío: por los méritos del dolor que entonces sufristeis, ayudadme a desnudarme de todos los afectos a las cosas terrenas, para, que pueda yo poner todo mi amor en Vos, que tan digno sois de ser amado. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Undécima Estación
Jesús es clavado en la cruz

Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación; le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la Cruz en alto, dejándole morir de dolor, sobre aquel patíbulo infame.

OH despreciado Jesús mío. Clavad mi corazón a vuestros pies para que quede siempre ahí amándoos y no os deje más. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido: no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez: haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Duodécima Estación
Jesús muere en la cruz

Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y expía en la Cruz.

OH difunto Jesús mío. Beso enternecido esa Cruz en que por mí habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte, mas la vuestra es mi esperanza. Ea, pues. Señor, por los méritos de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir abrazado a vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos encomiendo mi alma. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Decimotercera Estación
Jesús es bajado de la cruz

Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la Cruz dos de sus discípulos. José y Nicodemo, y le depositaran en los brazos de su afligida Madre, María, que le recibió con ternura y le estrechó contra su pecho traspasado de dolor.

OH Madre afligida. Por el amor de este Hijo, admitidme por vuestro siervo y rogadle por mí. Y Vos, Redentor mío, ya que habéis querido morir por mí, recibidme en el número de los que os aman más de veras, pues yo no quiero amar nada fuera de Vos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Decimocuarta Estación
Jesús es colocado en el sepulcro

Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar o Jesús, acompañándole también su Santísima Madre, que le depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del sepulcro y se retiraron.

OH Jesús mío sepultado. Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis después de tres días; por vuestra resurrección os pido y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio final para estar eterna-mente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

lunes, 7 de marzo de 2011

Mensaje del Santo Padre Bebnedicto XVI para la Cuaresma 2011

«Con Cristo sois sepultados en el Bautismo,
con él también habéis resucitado»
(cf. Col 2, 12)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf. Prefacio I de Cuaresma).

1. Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando «al participar de la muerte y resurrección de Cristo» comenzó para nosotros «la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo» (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia «los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.

El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.

Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia.

2. Para emprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor —la fiesta más gozosa y solemne de todo el Año litúrgico—, ¿qué puede haber de más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto la Iglesia, en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor, haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el Sacramento del renacimiento, y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a él.

El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25). Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal.

El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor.

La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín.

El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».

Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27). La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.

El recorrido cuaresmal encuentra su cumplimiento en el Triduo Pascual, en particular en la Gran Vigilia de la Noche Santa: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos «del agua y del Espíritu Santo», y confirmamos de nuevo nuestro firme compromiso de corresponder a la acción de la Gracia para ser sus discípulos.

3. Nuestro sumergirnos en la muerte y resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo, nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la «tierra», que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf. 1 Jn 4, 7-10). La Cruz de Cristo, la «palabra de la Cruz» manifiesta el poder salvífico de Dios (cf. 1 Co 1, 18), que se da para levantar al hombre y traerle la salvación: amor en su forma más radical (cf. Enc. Deus caritas est, 12). Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo. El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31).

En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años... Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.

En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna.

En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.

Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.

Vaticano, 4 de noviembre de 2010

BENEDICTUS PP. XVI


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