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jueves, 16 de febrero de 2012

Orar también por aquellos que nos hacen el mal, sabiendo perdonar siempre


(Con Audios) La Catequesis del Papa en el marco de la Audiencia General celebrada esta mañana en el Aula Pablo VI del Vaticano estuvo centrada en la oración de Jesús en la cruz, con las tres palabras que nos ha transmitido el Evangelio de Lucas. El Papa destacó que en esta oración Jesús nos llama a imitarle y cumplir con el difícil gesto de orar también por aquellos que nos hacen el mal, sabiendo perdonar siempre, viviendo la misericordia y el amor. Escuchemos la catequesis y los saludos del Papa en nuestro idioma precedida por la lectura evangélica del día:
(Audio lectura evangélica) RealAudioMP3
(Audio catequesis en Español) RealAudioMP3
(PLJR -RV)

TEXTOS DE LOS SALUDOS DEL PAPA EN NUESTRO IDIOMA

"Queridos hermanos y hermanas:
Deseo hablar hoy sobre la oración de Jesús en la cruz, desde las tres palabras que nos ha transmitido el Evangelio de Lucas. En la primera palabra, Jesús dirige al Padre una intercesión por sus verdugos y da la razón de esta súplica: «no saben lo que hacen». La ignorancia atenúa la culpa, y deja así abierta la vía hacia la conversión. La segunda palabra es la respuesta que da a la oración de uno de los dos hombres crucificado con Él. Después de una vida equivocada, Jesús en comunión con el Padre, abre al hombre las puertas del paraíso. La última palabra es de confianza. Si bien, el momento de morir es dramático, la oración de Jesús esta invadida de una profunda calma que nace de la confianza en el Padre y de la voluntad de entregarse totalmente a Él.
Queridos hermanos y hermanas, esta oración de Jesús nos llama a imitarle y cumplir con el difícil gesto de orar también por aquellos que nos hacen el mal, sabiendo perdonar siempre, viviendo la misericordia y el amor.
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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los miembros del Club Atlético de Madrid, así como a los demás grupos provenientes de España, Costa Rica, Chile, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Jesús que en el momento de la muerte se confío totalmente en la manos de Dios Padre, nos comunique la certeza de que, a pesar de las duras las pruebas, los problemas, el sufrimiento, estamos acompañados de su gran amor. Muchas gracias".



Texto completo de la catequesis del Papa traducida en español:


Queridos hermanos y hermanas

En nuestra escuela de oración, el miércoles pasado, hable sobre la oración de Jesús en la cruz, tomada del Salmo 22 “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”. Ahora quisiera seguir meditando sobre las oraciones de Jesús en cruz en la inminencia de la muerte y quisiera detenerme sobre la narración que encontramos en el Evangelio de San Lucas. El Evangelista nos ha transmitido tres palabras de Jesús en la cruz, de las cuales, dos – la primera y la tercera – son oraciones dirigidas explícitamente al Padre. Mientras que la segunda es la promesa hecha al denominado buen ladrón, crucificado con Él; respondiendo, en efecto al ruego del ladrón, Jesús lo tranquiliza: « Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc 23,43).

En la narración de Lucas se entrelazan sugestivamente las dos oraciones que Jesús muriendo le dirige al Padre y la acogida de la súplica que le dirige a Él el pecador arrepentido. Jesús invoca al Padre y, al mismo tiempo, escucha el ruego de este hombre, que a menudo es llamado latro poenitens, «ladrón arrepentido».

Detengámonos sobre estas tres oraciones de Jesús. La primera la pronuncia en seguida después de haber sido clavado en la cruz, mientras los soldados se están repartiendo sus vestiduras, como triste recompensa por su servicio. En cierto sentido, es con este gesto que se cierra el proceso de la crucifixión. Escribe san Lucas: « Cuando llegaron al lugar llamado «del Cráneo», lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos». (23,33-34).

La primera oración que Jesús dirige al Padre es de intercesión: pide el perdón para sus verdugos. Con ello, Jesús cumple en primera persona lo que había enseñado en el Sermón de la montaña, cuando dijo: «Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian» (Lc 6,27) y prometió también a cuantos saben perdonar: «Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo» (v. 35). Ahora desde la cruz, Él no sólo perdona a sus verdugos, sino que se dirige directamente al Padre intercediendo en su favor.

Esta conducta de Jesús encuentra una «imitación» conmovedora en la narración de la lapidación de san Esteban, primer mártir. Esteban, en efecto, antes de morir, «poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «’Señor, no les tengas en cuenta este pecado’. Y al decir esto, expiró». (Hch 7,60).

Era su última palabra. La comparación entre la oración de perdón de Jesús y la del protomártir es significativa. San Esteban se dirige al Señor Resucitado y le pide que su matanza – gesto definido claramente con la expresión ‘este pecado’ – no sea imputada a los que lo lapidaban. Jesús en la cruz se dirige al Padre y, no sólo pide el perdón para los que lo crucifican, sino que ofrece también una lectura de lo que está sucediendo. Según sus palabras, en efecto, los hombres que lo crucifican «no saben lo que hacen» (Lc 23,34). Es decir, que Él presenta la ignorancia, el «no saber», como motivo de su pedido de perdón al Padre, porque esta ignorancia deja abierto el camino hacia la conversión, como también sucede en las palabras que pronunciará el centurión al morir Jesús: «Realmente este hombre era un justo» (v. 47), era el Hijo de Dios. «Permanece como consuelo para todos los tiempos y para todos los hombres el que el Señor, tanto hacia los que verdaderamente no sabían – los verdugos – como lo que sabían y lo habían condenado, presenta la ignorancia como motivo de su solicitud de perdón – la ve como puerta que puede abrirnos a la conversión» (Jesús de Nazaret, II, 233).

La segunda palabra de Jesús en la cruz que narra san Lucas es una palabra de esperanza, es la respuesta a la oración de uno de los dos hombres crucificados con Él. El buen ladrón ante Jesús vuelve en sí y se arrepiente, se da cuenta de que está ante el Hijo de Dios, que hace visible el Rostro mismo de Dios, y le ruega: «Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino» (v. 42). La respuesta del Señor a esta oración va mucho más allá de la misma solicitud; en efecto dice: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso»» (v. 43). Jesús es conciente de que entra directamente en la comunión con el Padre y de reabrir al hombre el camino hacia el paraíso de Dios. Así, por medio de esta respuesta, dona la firme esperanza en que la bondad de Dios puede alcanzarnos también en el último instante de la vida y de que la oración sincera, aún después de una vida equivocada, encuentra los brazos abiertos del Padre bueno que espera que el hijo vuelva.


Pero detengámonos en las últimas palabras de Jesús al morir. El Evangelista cuenta: «Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’. Y diciendo esto, expiró». (44-46). Algunos aspectos de esta narración son distintos con respecto a Marcos y a Mateo. En Marcos no se describen las tres horas de oscuridad, mientras que en Mateo están enlazadas con una serie de acontecimientos apocalípticos, como el terremoto, la apertura de las tumbas y los muertos que resucitan (cfr Mt 27,51-53).


En Lucas, las horas de oscuridad se producen por el eclipse de sol, pero en aquel momento se produce también la ruptura del velo del templo. De esta forma la narración de Lucas presenta dos símbolos, de alguna forma paralelos en el cielo y en el templo. El cielo pierde su luz, la tierra se hunde, mientras que en el templo, lugar de la presencia de Dios se rasga el velo que protege el santuario. La muerte de Jesús se caracteriza explícitamente como un evento cósmico y litúrgico; en concreto marca el principio de un nuevo culto, en un templo que no ha sido construido por los hombres, porque es el cuerpo mismo de Cristo muerto y resucitado, que reúne a los pueblos y les une en el sacramento de su Cuerpo y su sangre.

La oración de Jesús, en este momento de sufrimiento -«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»- es un enérgico grito de extrema y total entrega a Dios. Tal oración expresa la plena conciencia de no estar abandonado. La invocación inicial - «Padre» - recuerda la declaración que hiciera cuando era un muchacho de doce años. En aquella ocasión permaneció durante tres días en el templo de Jerusalén cuyo velo ahora se ha rasgado. Y cuando a sus padres, que le habían comunicado su preocupación, les había contestado: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» (Lc 2,49). Desde el principio hasta el final, lo que determina completamente el sentir de Jesús, su palabra, su acción, es la relación única con el Padre. En la Cruz, Él vive plenamente, en el amor, su relación filial con Dios, que alienta su oración.

Las palabras pronunciadas por Jesús tras la invocación «Padre», retoman una expresión del Salmo 32: «En tus manos confío mi espíritu» (Sal 31,6). Sin embargo, estas palabras no son una simple frase, sino que más bien manifiestan una decisión firme: Jesús se “entrega al Padre en un acto de total abandono. Estas palabras son una oración de “entrega”, llena de confianza en el amor de Dios. Frente a la muerte la oración de Jesús es dramática, como lo es para cada hombre, pero, al mismo tiempo, se caracteriza por la profunda calma que nace de la fe en el Padre y de la voluntad de entregarse totalmente a él. En el Getsemaní, ya inmerso en la lucha final y la oración más intensa y cuando estaba a punto de ser «entregado en manos de los hombres» (Lc 9,44), «su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo» (Lc 22,44). Pero su corazón era plenamente obediente a la voluntad del Padre, y por esto “un ángel del cielo” había venido a reconfortarle (Lc 22,42-43). Ahora en los últimos instantes Jesús se dirige al Padre diciendo cuales son realmente las manos a las que Él entrega toda su existencia. Antes de viajar a Jerusalén, Jesús había insistido a sus discípulos: «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres» (Lc 9,44). Ahora que está a punto de perder la vida, Él sella en la oración su última decisión: Jesús se deja entregar «en las manos de los hombres», pero Él pone su espíritu en las manos del Padre; de esta forma –como afirma Juan el Evangelista- todo se ha cumplido, el supremo acto de amor se ha llevado hasta el final, al límite y más allá del límite.

Queridos hermanos y hermanas, las palabras de Jesús en la cruz, en los últimos instantes de su vida terrenal ofrecen indicaciones concretas para nuestra oración, pero también le ofrecen una confianza serena y una firme esperanza. Jesús pide al Padre que perdone a quienes le están crucificando, nos invita al difícil gesto de rezar también por quienes nos hacen daño, sabiendo perdonar siempre, para que la luz de Dios pueda iluminar su corazón; por lo tanto, nos invita a vivir, en nuestra oración, la misma actitud de misericordia y amor que Dios tiene hacia nosotros: «perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden» decimos cotidianamente en el «Padre nuestro». Al mismo tiempo, Jesús que en el momento extremo de la muerte se confía totalmente en las manos de Dios Padre, nos comunica la certeza de que, por duras que sean las pruebas, los problemas difíciles, grande el sufrimiento, no estaremos nunca fuera de las manos de Dios, de esas manos que nos han creado, nos sostienen y nos acompañan en el camino de la existencia, porque están guiadas por un amor infinito y fiel. Gracias.


(CV CdM)
radiovaticana.org

La Santa Sede y el Reino Unido trabajarán juntos para combatir la intolerancia y discriminación religiosa

La Santa Sede y el gobierno británico han expresado su deseo de trabajar juntos para combatir la intolerancia y la discriminación religiosa donde quiera que se manifieste, y han subrayado su compromiso con un futuro mejor y más justo para toda humanidad, “teniendo en cuenta de forma particular a las personas más pobres del mundo”. Después de la visita de la delegación inglesa con motivo del trigésimo aniversario del establecimiento de plenas relaciones diplomáticas la Santa Sede y el gobierno del Reino Unido, esta mañana se hizo público un comunicado en el que ambas partes subrayan “la necesidad de promover un desarrollo global integral y sostenible, basado en la centralidad del ser humano y fundado sobre el principio de la dignidad humana y el valor propio de cada persona”.

Desde ayer la delegación ministerial del gobierno británico se ha reunido con el secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Dominique Mamberti, con el cardenal Secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, y hoy, tras la audiencia general, ha sido recibida por Benedicto XVI. Una visita a Roma que se inscribe en el 30º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos estados en el año de la visita de Juan Pablo II a Gran Bretaña, la primera de un Pontífice reinante a la isla.

El comunicado conjunto de la Santa Sede y el gobierno del Reino Unido señala como ambas partes “concuerdan en la necesidad urgente de una acción dirigida a reforzar el compromiso universal en favor de la libertad religiosa como derecho humano fundamental y su aplicación práctica para promover el respeto por todas las religiones en todos los países”. Al mismo tiempo se subraya “la necesidad de promover un desarrollo global integral y sostenible” porque a pesar de los avances logrados en el mundo “demasiadas personas siguen padeciendo hambre, demasiadas siguen sin tener acceso a la instrucción y a un trabajo digno y demasiadas mujeres mueren durante el parto”.

En este sentido la Santa Sede y el Reino Unido “reconocen la obligación compartida de lograr un ecuo contexto internacional, financiero y comercial”. Ambos estados comparten también la convicción de que para lograr un desarrollo global sostenible y centrado en el hombre es necesario continuar reforzando la integración de sus pilares económicos, sociales y ambientales “que son interdependientes y se refuerza recíprocamente, del mismo modo que el nexo existente entre la lucha contra la pobreza y la gestión del cambio climático”.

Asimismo ambos estados coinciden en su intención de “trabajar en el ámbito de las Naciones Unidas y otras sedes para reforzar la atención internacional sobre la prevención de los conflictos, del desarme, y el control de los armamentos y su no proliferación”. El comunicado se refiere también a los cambios que se han producido en el norte de África y en Oriente Medio “subrayando la importancia de emprender verdaderas reformas en el ámbito político, económico y social”.

También se hace referencia al papel que los cristianos pueden desempeñar y a la importancia del diálogo interreligioso, con la esperanza compartida por la Santa Sede y el Reino Unido de la “reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos para lograr una paz duradera”, así como la renovación del llamamiento para el fin inmediato de la violencia en Siria.

Aludiendo a la Conferencia de Londres sobre Somalia, que tendrá lugar el próximo 23 de febrero, la Santa Sede y el gobierno británico alientan a la comunidad internacional a “apoyar una estrategia coherente en Somalia para poner fin a la crisis” e “indicando como prioridad la protección y el bienestar de la población del Cuerno de África”.

Por último el comunicado refleja el agradecimiento del gobierno del Reino Unido por el apoyo de Benedicto XVI en el proceso de reconciliación en curso en Irlanda del Norte y por los esfuerzos dirigidos a construir un futuro pacífico, estable y próspero para todos los miembros de la comunidad.

CVV
radiovaticana.org

martes, 14 de febrero de 2012

Miles de enamorados juran fidelidad ante la tumba de san Valentín

Galardonado en Terni el cardenal Vinko Puljić

En la ciudad italiana de Terni, patria de San Valentín, este año fue premiado el cardenal arzobispo de Sarajevo al culminar la fiesta patronal que reunió a miles de enamorados que van a jurar fidelidad ante la tumba del santo, y de personas que festejan allí sus bodas de plata o de oro.
El premio San Valentín 2012
El galardón fue entregado este lunes al cardenalVinko Puljić, arzobispo de Sarajevo, veinte años después del asedio de cuatro años a dicha ciudad, en la que arriesgó su vida en defensa de los derechos de la persona humana. Estuvo preso también por diversas horas de los militares serbios. Entre las personalidades que recibieron dicho galardón figuran el presidente ruso Mijail Gorbachov y la madre Teresa de Calcuta.
Lo entregó el obispo de Terni, monseñor Vincenzo Paglia, y el alcalde Leopoldo Di Girolamo, en el Museo Diocesano de la ciudad.
San Valentín, un amor de dimensión evangélica
“La dimensión del amor valentiniano –ha explicado Mons. Paglia a Zenit- es el evangélico, no para sí mismo pero para los otros: el novio, el conjugue, la ciudad”.
Y recordó que hoy “se realizó un almuerzo en la cárcel porque este amor se da cuenta de las heridas de los hombres y lo levanta de la tristeza”. Un santo, prosiguió que “tiene una dimensión de taumaturgo, que se acuerda de los enfermos, de los débiles, que brinda atención a los novios en un amor sólido y robusto, de un buen pastor que busca el bien de su rebaño”.
“Y lo hace también hoy –concluyó- con la ‘misa de la promesa’ en la que cientos de parejas prometen casarse antes del año”.
De hecho la fiesta de la promesa de los enamorados ha llegado a ser a partir de algunos años una manifestación de grande atracción donde se ve la convocación de parejas de todo el mundo.
Es la fiesta del amor de todos aquellos novios que quieren intercambiar la promesa solemne del matrimonio en el día de San Valentín y en la basílica erigida sobre sus restos mortales. Junto a la solemne ceremonia de la promesa se celebra la de las parejas que festejan las bodas de plata, de oro o un largo período de vida conyugal para confirmar su amor con la nueva promesa solemne de continuar la vida juntos.
Indicaciones biográficas
San Valentín, patrón de la ciudad y protector de los enamorados de todo el mundo nació en Italia, en Terni en el año 175.
Valentín dedicó toda su vida a la comunidad cristiana que se había formado en la ciudad a cien kilómetros de Roma, donde arreciaba la persecución contra los seguidores de Jesús.
El eco de los clamorosos milagros realizados por el santo, llegó hasta Roma y se difundió pronto por todo el imperio, así fue que el papa San Feliciano lo consagró primer obispo de la ciudad de Terni, y todavía hoy conserva los restos mortales.
Cuenta la leyenda que san Valentín fue el primero que celebró la unión entre un legionario pagano y una joven cristiana, prohibida por el emperador.
Durante las persecuciones cristianas, san Valentín fue encarcelado, azotado y martirizado en la vía Flaminia, lejos de la ciudad para evitar tumultos y temiendo represalias de parte de los fieles.
Al cuerpo del obispo de Terni se le dio sepultura apresuradamente en un cementerio al aire libre, colocado en la segunda milla de la vía Flaminia, a poca distancia de Roma. Más tarde tres fieles discípulos lograron exhumar el cuerpo y llevarlo a la ciudad, llamada entonces Interamna para asignarle una sepultura digna para su veneración.
En el calendario romano, el 14 de febrero era el día de la fiesta de la fertilidad, venerando al dios Luperco. El papa Gelasio habría por lo tanto en el 496 aconsejado esta devoción para erradicar la del culto pagano.
El cuerpo de san Valentín está guardado en una urna de plata maciza construida en 1906 y colocada debajo del altar mayor.
Por H. Sergio Mora
zenit.org

Santos Incorruptos

San Valentín

Mártir en Roma a finales del siglo III. Entre el pueblo, el día de San Valentín está considerado como «día de la suerte», sobre todo en Alemania; y en Francia, Bélgica, Inglaterra y especialmente América, como «día de los enamorados», en que éstos se hacen promesas, felicitaciones y regalos. Esta costumbre y aquella supersticiosa idea, obedecen a diversos orígenes folklóricos y también al prestigio popular del Santo como milagrero. — Fiesta: 14 de febrero.
El árbol maravilloso del Cristianismo necesita siempre del riego fertilizante de la sangre de los mártires. Árbol que brotó de las ondas de un manantial divino en la cima del Calvario, sus primeros brotes adquirieron vigor y frescura en las rojas oleadas que alzaron las persecuciones de los primeros siglos de la Iglesia.
En sus tiempos primitivos, como en el siglo XX, en que vivimos, el cristianismo sigue vigorizándose con la sangre de sus héroes. Nunca han faltado ni jamás faltarán en la Iglesia de Cristo estos testigos de fe, que llegan hasta la generosa entrega de la vida.
La mayor parte de noticias que de San Valentín romano han llegado hasta nosotros proceden de unas actas apócrifas; por esta causa se hace difícil conocer con exactitud su vida e incluso distinguir entre los hechos que realmente le pertenecen y los de las vidas de otros varios santos que llevan su mismo nombre y que la iglesia desde muchos siglos venera también como mártires. Reseñaremos los que se le atribuyen unánimemente.
Con todo, lo importante en la historia de San Valentín, como en la vida de cuantos cristianos han sido elevados por la Iglesia al honor de los altares, es que seamos capaces de captar la lección que nos traen y que es, en definitiva, el fin principal que la ha movido a darles culto.
San Valentín es para nosotros una ciertísima lección de vida cristiana, llevada hasta el heroísmo, hasta la más plena identificación con Cristo: el martirio.
Situémonos a finales del siglo III. Es la era de los mártires. Por todo el Imperio romano corre el huracán de la persecución.
Valentín, presbítero romano, residía en la capital del Imperio, reinando Claudio II. Su virtud y sabiduría le habían granjeado la veneración de los cristianos y de los mismos paganos. Por su gran caridad se había hecho merecedor del nombre de padre de los pobres.
No podía ser desconocida de la corte imperial la influencia que ejercía en todos los ambientes romanos, y quiso el mismo emperador conocerlo personalmente. Valentín, en aquella entrevista, no dejaría de interceder en favor de su fe católica y contra el estado de persecución en que a menudo se encontraba sumida la Iglesia.
El soberano, que estaba interesado en granjearse la amistad y la colaboración del inteligente sacerdote cristiano, escuchó con agrado sus razones. Por eso intentó disuadirle del que él creía exagerado fanatismo; a lo que replicó Valentín evangélicamente: «Si conocierais, señor, el don de Dios, y quién es Aquel a quien yo adoro, os tendríais por feliz en reconocer a tan soberano dueño, y abjurando del culto de los falsos dioses adoraríais conmigo al solo Dios verdadero».
Asistieron a la entrevista, un letrado del emperador y Calfurnio, prefecto de la ciudad, quienes protestaron enérgicamente de las atrevidas palabras dirigidas contra los dioses romanos, calificándolas de blasfemas. Temeroso Claudio II de que el prefecto levantara al pueblo y se produjeran tumultos, ordenó que Valentín fuese juzgado con arreglo a las leyes.
Interrogado por Asterio, teniente del prefecto, Valentín continuó haciendo profesión de su fe, afirmando que es Jesucristo «la única luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo».
El juez, que tenía una hija ciega, al oír estas palabras, pretendiendo confundirle, le desafió: «Pues si es cierto que Cristo es la luz verdadera, te ofrezco ocasión de que lo pruebes; devuelve en su nombre la luz a los ojos de mi hija, que desde hace dos años están sumidos en las tinieblas, y entonces yo seré también cristiano».
Valentín hizo llamar a la joven a su presencia, y elevando a Dios su corazón lleno de fe, hizo sobre sus ojos la señal de la cruz, exclamando: «Tú que eres, Señor, la luz verdadera, no se la niegues a ésta tu sierva».
Al pronunciar estas palabras, la muchacha recobró milagrosamente la vista. Asterio y su esposa, conmovidos, se arrojaron a los pies del Santo, pidiéndole el Bautismo, que recibieron, juntamente con todos los suyos, después de instruidos en la fe católica.
El emperador se admiró del prodigio realizado y de la conversión obrada en la familia de Asterio; y aunque deseara salvar de la muerte al presbítero romano, tuvo miedo de aparecer, ante el pueblo, sospechoso de cristianismo. Y San Valentín, después de ser encarcelado, cargado de cadenas, y apaleado con varas nudosas hasta quebrantarle los huesos, unióse íntima y definitivamente con Cristo, a través de la tortura de su degollación.
¿Por qué el folklore se ha venido aliando tan intensamente y en tantos países con la festividad de San Valentín romano? Y reduciendo la cuestión: ¿Por qué se atribuye a San Valentín el patronazgo sobre el amor humano, atribución que es, evidentemente, el origen y la explicación de todas las restantes manifestaciones de la devoción o de la simpatía popular al Santo?
Aparte la posible trasposición de algún hecho, tradición o leyenda, de otros Valentines al mártir de Roma, que explicaría ciertas expansiones, dicha atribución puede ser debida a dos motivos, separadamente considerables o perfectamente conjuntables:
1º Nuestro San Valentín fue martirizado en la Via Flaminia hacia el año 270, seguramente en los inicios de la primavera, cuando en la naturaleza se anticipa el júbilo expectativo de la fecundidad y de la pujanza. En los siglos antiguos y medievales, empiezan a venir a Roma numerosos peregrinos, entrando por la Puerta Flaminia, que se llamó Puerta de San Valentín, porque allí, en recuerdo de su martirio, el Papa Julio I, en el siglo IV, mandó construir en su honor una basílica.
Esos romeros coincidían con los días del aniversario del Santo; y de retorno a sus países, se llevarían de él o de su templo alguna reliquia o memoria. Ahora bien: no es cosa rara en la primitiva Iglesia el empeño de cristianizar fiestas o costumbres de matiz pagano, y en primavera no faltaban en la Roma gentílica festejos dedicados al amor y a sus divinidades. Fácilmente se inclinaría a los fieles a invocar a San Valentín —mártir primaveral— como protector del amor honesto. La invocación brotaría en Roma y sería transportada por los romeros a sus tierras y naciones, principalmente por los que cruzaban la Puerta Flaminia, norte arriba de Europa.
2º motivo: Hemos hecho notar el prestigio de que gozaba el Santo como sacerdote. ¡En cuántas familias sería efectiva su influencia, cuántos enlaces matrimoniales habría bendecido! Positivamente, no faltan noticias biográficas tradicionales que así lo afirman.
En las Catacumbas y en casas de cristianos, no sumarían cantidad exigua los que habían sido asistidos por su presencia presbiteral al unirse, por el Santo Sacramento que los hizo esposos. Es natural que, después de su martirio, se le adjudicase la advocación de Patrón de los hogares y del amor conyugal.
Trábense estas consideraciones, y quedarán perfectamente señalados los orígenes de la devoción típica y del costumbrario en homenaje al Santo.
Lo cierto es que éste se conserva floreciente en los países del Norte europeo y americano.
Cosa curiosa: ya en el siglo XVII, ciertos protestantes lo censuraban como de cuño papista y, al mismo tiempo, pagano. Le reconocía cierto matiz pagano, San Francisco de Sales. Pero, saturado como siempre de buen juicio y de exquisita prudencia, lo que hace él es aconsejar a los jóvenes prometidos que imiten las virtudes de San Valentín. Esto es lo que hay que desear, principalmente; rogando al excelso presbítero mártir que alcance del Señor, a la juventud cristiana que al matrimonio camina, el don del puro amor, santificador de la vida familiar.
Fuente: www.multimedios.org

Familia: Adolescencia

Llega a una edad en la que el niño deja de serlo y no es todavía un adulto. Edad en que se produce una especie de ruptura de equilibrio en vista de un equilibrio nuevo y de la conquista de la personalidad, que harán poco a poco de este niño no sólo un joven o una joven, sino tal joven -chico o chica- determinado.
Resulta de esto un período de crisis que comienza, en general, hacia los trece años y que puede durar dos o tres.
Con frecuencia, en este período, los padres, que han olvidado por completo lo que a ellos mismos les pasó, se sienten desorientados, porque no reconocen ya a sus hijos. Lo primero que ha de hacerse es no asustarse. Se trata de una crisis normal, que pasará con tanta mayor rapidez y facilidad cuanto más los padres se esfuercen en comprenderla.
El adolescente, que deja de ser un niño, comienza por tener una crisis de emancipación. No quiere formar parte del mundo de los pequeños; no quiere ya ser tratado como un niño; no les gusta que le hagan decir sus lecciones; no quiere que se le mande por la noche a acostar; se molesta por la menor observación, sobre todo si se la hacen delante de hermanos y hermanas más pequeños.
Este deseo de emancipación es la manifestación de un progreso natural en vías de evolución. Sería en vano y peligroso intentar dominarlo por la fuerza.
Lo que caracteriza la adolescencia es una transformación fisiológica. Importa, pues, que los padres hayan prevenido a tiempo a sus hijos. Pero en cualquier caso resultará de ello una fragilidad física, una inestabilidad de carácter que es necesario tener en cuenta.
No hay por qué extrañarse en este período de cambios de humor, arranques no razonados, desigualdad en el trabajo, sucesión imposible de prever de alegría ruidosa y gesto sombrío.
El adolescente siente la impresión de no ser él mismo. No comprende lo que pasa en él. Siente más o menos confusamente algo en sí más fuerte que él mismo... Pero difícilmente lo afirmará. No aceptará con gusto reproches o reconvenciones, y éstos le producirán, en general, la sensación de ser un incomprendido.
Los adolescentes intentan, con frecuencia torpemente, afirmar su naciente personalidad oponiéndose a la tradición, al conformismo, al criterio de los adultos. Pocas veces tienen pensamiento propio y reflexivo. La prueba es que varía con mucha facilidad sobre el mismo asunto en algunos días de intervalo. Pero se colocan instintivamente en la oposición de lo que vosotros afirmáis. No saben siempre lo que quieren con precisión. Por lo menos, quieren algo distinto de lo que vosotros queréis, y con frecuencia lo contrario de lo que deseáis. Por otra parte están dotados en esta época de una plasticidad artística y de artesanía que los capacita para interesarse por las actividades más inesperadas, a través de las cuales buscan su orientación y realizan la selección de sus gustos y aptitudes.
En esta edad, que se llama impropiamente "la edad ingrata", no les es suficiente que los quieran, y -hecho que desconcierta mucho a las madres- hasta los abrazos, los mimos, las manifestaciones de cariño familiar, los encuentran indiferentes, si no son hostiles. Lo que ellos quieren es no sólo ser amados; es amar por sí mismos y elegir sus amistades, naturalmente, fuera de su casa.
Son capaces, a la vez, de un egoísmo casi cínico para todo lo que concierne al cuadro familiar y de una abnegación espléndida fuera; por los pobres, por un ideal, por un movimiento político o religioso.
Es la época en que principalmente conviene orientarlos, sin imponérselo nunca, hacia una organización de juventudes. La abnegación con que se entregarán a ella será tal vez lo que mejor podrá ayudarlos a salvar ese período de crisis y a volver a encontrar el equilibrio en las mejores condiciones: dándose es como se equilibrarán.
Para los jóvenes es la edad de la pasión amorosa; por un profesor, por una profesora. Si el objeto de la pasión es algo bueno y equilibrado, no hay que inquietarse; pasará por sí solo.
Si la evasión del medio familiar no se orienta hacia una organización juvenil, el adolescente puede desviarse en otros sentido, no sin peligro: el de los sueños, la imaginación; es la edad por excelencia del romanticismo y de lo novelesco.
No os extrañéis si en esta época vuestro hijo no quiere salir con vosotros. Lo importante -pero este importante es esencia- es que el medio en que busque sus diversiones y descanso sea moralmente sano. Aquí también interviene la elección de la organización juvenil que mejor responda a sus aspiraciones.
Estos niños grandes son capaces de entusiasmarse por las cosas grandes y bellas, como también por cualquier pequeñez. No se os ocurra burlaros; son muy susceptibles. No intentéis adivinarlos; son muy suspicaces: se repliegan en sí mismos y se cierran más; son muy celosos de su autonomía, de su independencia: su personalidad se yergue. ¡Son muchachos mayores, no chiquillos! Sobre todo, que no les parezca que se los vigila.
Esta última palabra me trae a la memoria la distinción un poco sutil, pero fundamentada, que se estableció un día entre dos traductores del mismo término griego "episkopein", de donde procede la palabra obispo; una de las traducciones, que siguió literalmente los elementos de la composición del verbo griego, dio "vigilar". El otro invirtió, podría decirse, el orden de los factores y dio "velar por". Se ve enseguida la diferencia. Un padre no vigilará a su hijo ya mayor, tendrá confianza en él; pero velará por él para hacerle aprovechar las ocasiones de demostrar su talento o sus cualidades.
Dad a vuestros adolescentes ocasión de contribuir activamente en las decisiones comunes relativas a la casa. Será un medio de dominar razonablemente la exagerada tentación de evadirse del hogar familiar.
La experiencia demuestra que los muchachos cuya opinión se tiene en cuenta en los asuntos del gobierno de la casa, alimenticio, de diversiones, radiofónico, etc., en el seno de la familia, buscan menos que otros ejercitar la libertad fuera.
Sobre todo, ante las manifestaciones de independencia, de evasión, de oposición, de vuestros hijos y de vuestras hijas adolescentes, no dramaticéis. Nada de escenas, lágrimas o reproches...; menos aún violencias.
En esta edad más que nunca, saben persuadirlos y procurad no obligarlos.
Cuando deseéis conseguir alguna cosa de ellos, apelad a los móviles más elevados; no os apoyéis en motivos exclusivamente utilitarios; a pesar de las apariencias, están en la época de los idealismos desinteresados. Es también la edad de la poesía, en la que gusta hacer versos sobre todo y a propósito de todo.
En términos generales, evitad el burlaros de ellos; mostraos compasivos; más aún; hacedles sentir que los comprendéis. Conservaréis de esta manera ante ellos la autoridad moral, de que tanta necesidad tienen, sin que lo sepan, para ayudarlos a canalizar en buen sentido las fuerzas nuevas y magníficas que los encaminan hacia la edad adulta.
Tranquilizaos; esos años difíciles pasarán. Si vuestros hijos comprenden que los amáis por sí mismos, que no solamente no queréis impedir que crezcan, sino que deseáis ayudarlos a conseguir una personalidad de hombres o mujeres dignos de tal nombre, vuestros hijos y vuestras hijas conservarán su confianza en vosotros o, pasada la crisis, sentirán y os demostrarán un afecto redoblado.
Por Gaston Courtois
aciprensa.com

Mejorar la autoestima: Una clave para alcanzar la felicidad

Elegir y descartar, eso es el vivir. Con acierto al escoger o al desechar se pone en juego una buena parte de ese futuro que a cada uno nos corresponde construir. Parafraseando una conocida canción podríamos decir que la vida es una barca con dos remos en la mar: uno lo llevan mis manos, otro lo lleva . el azar. O el destino, o la Providencia amorosa de Dios. ¡Qué diferencia en la calidad del vivir según las manos que llevan ese ... otro remo de nuestra barca!
La puerta de la felicidad se abre para fuera-, afirmaba Victor Frankl recordando a Kierkegaard. Por eso es propio de nuestro vivir el buscar la felicidad con la mirada puesta en el espíritu de servicio, en nuestra aportación a los demás. Pero, como nadie da lo que no tiene, es preciso poner empeño en el buen rendimiento de nuestros talentos, en lograr rendir las cuentas con la plusvalía que justamente les corresponde.
Hace ya bastantes años, celebraba un buen rato de tertulia en el Colegio Mayor Universitario Guadaira, de Sevilla, Rafael "el Gallo", maestro en el toreo, nos transmitía, sentenciando, pinceladas de sabiduría. La conversación desembocó en el ámbito de la felicidad y en un momento de intimidad el maestro afirmó: Se es feliz cuando se es aquello para lo que se ha nacido. He ahí una definición profunda y asequible de lo que es la vocacional personal. Ustedes posiblemente sepan que fue "el Gallo" quien, cuando le presentaron al joven Ortega y Gasset como filósofo, pronunció aquella frase famosa: Hay gente pa to. Es cierto, estamos gente pa to, pero no deja de ser curioso que "el Gallo" en su sabiduría, en su experiencia, en aquella tertulia con su frase, Se es feliz ..., enlazaba con la tradición clásica a la que tanto provecho sacó Ortega: el principio pindárico: Llega a ser el que eres, es decir, el que estás llamado a ser.
Cuánto importa saber de dónde venimos y adónde vamos. Es necesario para conocer nuestra posición actual y así, con destino y meta previstos, trazar nuestro itinerario, al menos en la parte que nos corresponde y que de nosotros depende. Punto de partida, meta e itinerario constituyen toda una necesidad vital.
¡Conócete a ti mismo!
Mi amigo Antonio es una persona muy ordenada y meticulosa. Siempre que adquiere un utensilio o aparato va en directo a las instrucciones. A veces ha de buscar entre mil idiomas o las encuentra con una infame traducción al castellano. Aún así las lee y relee con entusiasmo. Y es que valora sobremanera aquello que adquirió y su buen funcionamiento. También le he visto emplear horas y horas en torno a una agenda electrónica que le regalaron por Reyes. Su mujer es todo lo contrario, piensa que todo es fácil y asequible y se lanza con el coche nuevo, la cámara digital de fotos o lo que le echen. Y yo me digo que como no cambien habrá serios problemas de convivencia.
¡Pues más que cualquier electrodoméstico o aparatito valemos personalmente nosotros! Y con frecuencia no nos damos cuenta, no nos percatamos de esa imponente verdad.
¡Cuánta razón tenían los griegos al colocar en el dintel del templo de Delfos la leyenda Conócete a ti mismo! Quizás habría que colocarla en la mesa de despacho de cada uno o sobre la puerta del dormitorio. Eso sí, para aplicación personal y no para dar con el codo a quien nos acompañe y animarle a que se lo aplique él.
En la vida funcionamos con el capital que pensamos tener más que con el que realmente contamos. De ahí la necesidad básica de saber quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y dónde nos encontramos.
Hay que entrar en la propia vida, poder madurar profundizando en nosotros mismos, hemos de buscar luces para que, llegando desde fuera, nos permitan conocer nuestra propia intimidad. Sólo así cabrá la coherencia y la unidad de vida capaz de propiciar felicidad. La madurez conlleva un mayor y mejor conocimiento, una más plena conciencia desde nuestro yo real de las circunstancias que nos integran, condicionan y enriquecen.
La forja de la Autoestima
A lo largo de la historia la consideración de la propia estima ha contado con periodos de más o menos valoración. El término autoestima es reciente, aún no aparece en los diccionarios. Pero la literatura en torno a la autoestima desborda revistas, conferencias, librerías y un gran espacio en Internet. Conceptualmente es un término subjetivo, a fin de cuentas. Es la apreciación que cada uno tiene de sí mismo y de sus capacidades.
La correcta autoestima es condición de felicidad porque es el filtro que media entre nosotros y la realidad. Una incorrecta y baja autoestima desvirtúa nuestra realidad, se ensaña en los puntos débiles e ignora los que nos enriquecen. Ya podemos triunfar limpiamente en cualquier lid que ese logro será minusvalorado con diversas y poco objetivas razones. En estas condiciones nada nos satisface, aunque todo el mundo nos aprecie, nos halague y estimule, todo nos parecerá una comedia. Y es que falla "la caja de resonancia" en nuestro yo, los estímulos que llegan a la inteligencia y a la afectividad pierden su sonoridad y su fuerza, carecen del necesario refuerzo positivo en nuestro cerebro.
Hay un rasgo muy extendido entre las personas con baja autoestima: el temor exagerado a equivocarse, el pensar que se derivan grandes perjuicios si yerran, el miedo a defraudar las expectativas de los padres -con más frecuencia del padre-, de los jefes, de las figuras que le son relevantes. Así surge una actitud envarada que reduce rendimientos, bloquea y anula buena parte de la propia calidad de vida.
Hemos de aprender a pedir perdón. Sin que se nos caigan los anillos. ¡Cómo engrandece -ante Dios y ante los hombres-, cómo abre las puertas de la confianza y la amistad, del entendimiento y de la escucha, el saber pedir perdón oportunamente! Hay que saber alimentarse de la fuerza sanadora del perdón en quien lo pide y en quien lo otorga.
Siempre es hora de rectificar. Basta tener la humildad de reconocer el descamino, la debilidad o la ignorancia y rectificar "cantando" aquello que aprendimos con aires mexicanos:
Una piedra en el camino
me enseñó que mi destino
era rodar y rodar.
Pero me dijo un arriero:
no hay que llegar el primero,
que lo que importa es llegar
¡Así sabía escuchar Momo!
¡Qué gran cualidad la de saber escuchar! Desde que leí Momo, de Michael Ende, le tengo envidia a la buena escucha de la protagonista. Una chiquilla de pueblo, sencilla y muy normal, pero que escuchaba de maravilla.
Momo ayudaba a todos, para todos tenía un consejo, un consuelo, un estímulo, una alegría, . ¿Acaso por su inteligencia, sus dotes artísticas, sus estudios, su magia o su encantamiento? No, en absoluto. Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial. Diríamos que cualquiera sabe escuchar.
Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Así queda descrita en el texto:
Lo hacía de tal manera, que a la gente tonta, se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes, y eso sólo porque escuchaba con toda atención y simpatía.
Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería.
Los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida, que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones y que no importaba nada a nadie y que se le podía sustituir con la misma facilidad que se cambian una maceta rota, pues si iba y le contaba todo esto a la pequeña Momo, le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era, sólo había uno entre los hombres, y que, por eso mismo era importante a su manera, para el mundo.
.¡Así sabía escuchar Momo!
¡Qué gran regalo haríamos a la humanidad aprendiendo a escuchar mejor! ¡Qué elevado crecimiento en la Autoestima propicia la buena y gustosa escucha! Escuchando se enseña mucho, se aprende mucho y se evitan muchos problemas de comunicación.
Al maestro le gusta... ¡que le quieran!
Volaba en un avión de Madrid a Pamplona. Estaba embebido en los periódicos que la azafata había repartido poco antes. Un premio Nobel habla de su vida, destacaba un titular de prensa nacional. Su infancia -bastante dura y triste- plena de desafecto familiar había transcurrido en los pobres campos lusitanos. Y en un recuadro una pregunta del redactor, directa y clara, a la joven compañera del escritor: -¿Y qué le gusta al maestro?
La respuesta se traslucía rápida y plena de sencillez: -¿Al maestro? Pues al maestro le gusta lo que a todo el mundo: ¡que le quieran!
También fue inmediata mi reacción. Anoté -recuerdo que con "boli verde"- en los bordes de las páginas del diario: En efecto, que nos quieran. Pero ¿a quién se quiere? ¿A quién es más fácil y asequible querer? Pues ¡a quién es amable! A quien facilita el que se le quiera. Dicho con mayor explicitud, a quien ama. Amar es, sin duda, el mejor y más seguro modo de resultar amables, de inducir al amor.
El corazón del hombre -y el de la mujer quizás más- está hecho para amar. Y cuanto más ama y más alto y noble es el amor ejercitado mayor es la autorealización y la felicidad que la embarga.
Pero no hay amor de un "yo" sin un "tú" correspondiente. De ahí que el amor reclame reciprocidad y que el verbo amar haya de conjugarse forzosamente en activa y en pasiva. El amor es libre, voluntario, gratuito. No cabe en él la exigencia. De ahí también la grave afectación de nuestra Autoestima cuando exigimos cariño. ¡Qué diferente es desear ser querido y dejarse querer, a ir mendigando por doquier "limosna de amores"!. Esto suele generar frustración y deterioro de nuestra Autoestima.
Quien a Dios tiene, nada le falta
Mientras disfrutábamos de la sevillana brisa primaveral hace unos meses, me resultó novedosa, siendo obvia, la afirmación de mi admirado amigo José Antonio, Psiquiatra psicoanalista en New York: -La base fundamental de la Autoestima está en el conocimiento y valoración de nuestro ser hijos de Dios. Con esta conciencia bien desplegada, -añadía- nada ni nadie puede hundir el infinito valor y la dignidad de mi vida y de mi ser.
Y más adelante, mientras disfrutábamos elucubrando en estos temas, venía a concluir: -A quien prescinde de Dios le falta la clave, la pieza maestra para entender correctamente la realidad que le circunda y que acaba volviéndosele al fin hostil, amenazante. Es algo similar a la visión del esquizofrénico que no engancha con la realidad y sufre. Y en muchos casos la salida defensiva es la evasión, la herida hacia paraísos sustitutivos, anestesiantes, como el alcohol, el sexo, el trabajo excesivo, las drogas .
Quien a Dios tiene nada le falta concluye el conocido estribillo de Santa Teresa. El texto, a modo de manuscrito está en mi consulta sobre una repisa. Me consta el bien que ha hecho en tantos corazones atribulados por el dolor que, sentados frente a mi mesa, y en un vagar expectante de su mirada, tropezaban con los versos de la Santa de Ávila.
Nada te turbe,
Nada te espante,
Dios no se muda,
La paciencia todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta
La honesta lectura que -con conciencia recta y bien formada- hagamos de las leyes propias de nuestra naturaleza, el "folleto explicativo" de nosotros mismos que la sabiduría divina ha insertado en nuestro ser, nos pone en condiciones de rendir más para tener más, poder dar más y, disfrutando del quehacer diario, continuar dando a los demás. Pero dar . ¿qué? Todo lo bueno de que somos capaces y que libremente ponemos al servicio de los demás. Ese es el modo de ser persona, de crecer y de vivir una biografía feliz y rica en las cosechas del vivir.
Dr. Manuel Alvarez Romero, médico.
www.arvo.net

Google celebra el Día de San Valentín promoviendo de modo subliminal el amor homosexual

El «doodle» de su buscador incluye hoy una imagen con una pareja de enamorados gays.

El poderoso buscador de Internet Google, como millones de personas en el planeta, también celebra hoy, 14 de febrero, el Día de San Valentín.

Y lo hace a través de un doodle en forma de un corto animado que relata una historia de amor. Dos jóvenes se enamoran bajo la interpretación de Tony Bennett del clásico de Hank Williams Cold balada blues, Cold Heart.

En la primera imagen del doodle aparece un muchacho portando un regalo de San Valentín con el logotipo de Google y al hacer clic en él la historia del Día de los Enamorados se pone en marcha.

El muchacho de la animación intenta conquistar a la joven que salta a la comba a fuerza de regalos. Ninguno la seduce, ni flores, ni bombones, ni ropa... Tan solo cuando el muchacho se da por vencido y encuentra en Google una comba para acompañar a la chica, logra que se fije en él y cae rendida a sus brazos.

Ya cerca del final del corto de 75 segundos de duración, aparece un mosaico cargado de humor con distintas parejas que se quieren: un astronauta con un extraterrestre, una princesa con una rana, un perro y un gato, un refresco con una galleta, una pareja de distinta raza y otra homosexual, un detalle que muchos hoy ya han destacado en las redes sociales.

Como señala el ABC, "es un segundo fugaz antes de remitir a la página de búsquedas del término San Valentín, pero queda en la retina como un mensaje casi subliminal, tan usado en los anuncios de televisión".

Satisfacción en el colectivo gay
El colectivo homosexual ha visto con agrado un apoyo de Google al colectivo. Como muestra, un medio informativo de noticias gay en Internet señala que no es "una idea desaventurada decir que esta imagen supone un pequeño apoyo por parte de Google a la comunidad, algo bastante agradable en este día donde todas las publicidades de San Valentín van dirigidas prácticamente en su totalidad a parejas heterosexuales".


No en todos los países
El vídeo no ha sido expuesto por la compañía en todos los países del mundo. Además de, por ejemplo en España, el ddodle de hoy se puede aptreciar en Malasia, Nigeria, Kenia o India, donde la legislación no es favorable a este colectivo.

También se puede ver este homonaje en la página de Google en chino desde Hong Kong, pero no en la oficial de China. En Líbano, o Turquía, países con legislaciones más permisivas sí se puede ver y también en Sudáfrica, el único país africano que posee "leyes antidiscriminación".

La empresa se ha cuidado de no añadir el doodle en cuestión en la mayoría de países árabes como Arabia Saudí, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y en otros como Pakistán.

Excepto en Rumanía, Azerbaiyan o Tajikistán, en Europa se puede ver el doodle en todos los países.

En América se encuentra en Canadá, México, Argentina, Chile y Estados Unidos, pero no en otros como Costa Rica, Perú, Uruguay, República Dominicana, Venezuela o Cuba, países en los que se celebra el Día de los Enamorados.

Fuente: religionenlibertad.com

Vatileaks. Padre Lombardi:lucidez y sangre fría ante la ola de ataques a la Iglesia

El padre Federico Lombardi, director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, salió al paso de las recientes publicaciones, conjeturas y ataques contra la Iglesia, en unas declaraciones hechas ayer tarde a nuestra emisora.

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Tenemos que tener hoy firmeza y autocontrol, porque nadie puede sorprendernos de nada. El gobierno de EE.UU. ha tenido Wikileaks, y el Vaticano tiene ahora sus leaks, su fuga de documentos que tienden a crear confusión y desconcierto, y a dar una mala imagen del Vaticano, del gobierno de la Iglesia y de manera más amplia de la misma Iglesia. Por tanto calma y sangre fría, y sobre todo uso de la razón, cosa que no todos los medios de comunicación tienden a hacer.
Se trata, dijo el portavoz vaticano, de documentos de naturaleza y peso distinto, de momentos y situaciones diferentes. Una cosa es la gestión económica de una institución con muchas actividades materiales como es el Governatorato; otra, las cuestiones legales y normativas que se discuten y que es normal que generen diferentes opiniones; otra, son los apuntes delirantes que ninguna persona con la cabeza en su sitio puede admitir, como el supuesto complot contra el Papa.

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Mezclarlo todo junto crea confusión. Una información seria debería saber distinguir las cuestiones y comprender el significado diferente. Es obvio, que las actividades económicas del Governatorato deben ser manejadas con prudencia y con rigor; está claro que el IOR y las actividades financieras deben encajar correctamente con las normas internacionales contra el lavado de dinero. Estas son claramente las indicaciones del Papa. Mientras es evidente que la historia de la conjura contra la vida del Papa, como acabo de decir, es un delirio, una locura, que no merece ser tomada en serio.
El padre Lombardi más adelante lamenta el hecho de que los documentos hayan salido del Vaticano al exterior de manera “desleal para crear confusión”. “La responsabilidad -dice- es tanto de quien los pasa y de quien los usa con el objetivo no ciertamente de amor a la pura a la verdad”. Por ello, dice el padre jesuita, debemos resistir y no dejarnos tragar por el vórtice de la confusión como quieren los malintencionados y ser capaces de razonar”. El director de la Oficina de prensa ha citado, luego el tema de la pedofilia.
“Ciertamente -ha dicho, que se verifiquen ataques tan fuertes es un signo de que de que está en juego algo importante”.

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“A la gran serie de ataques a la Iglesia sobre el tema de los abusos sexuales, justamente, se ha respondido con un compromiso serio y profundo de previsora renovación. No con una respuesta de poca visión de futuro, sino de purificación y de renovación. Ahora hemos tomado en mano la situación y estamos desarrollando una fuerte estrategia de curación, renovación y de prevención para el bien de toda la sociedad”.
“Al mismo tiempo está en curso también -señala el padre Lombardi-, un serio compromiso para garantizar una verdadera transparencia del funcionamiento de las instituciones vaticanas, incluso desde el punto de vista económico. Se han publicado nuevas normas. Se han abierto canales de relaciones internacionales para el control” y sin embargo, advierte el padre Lombardi

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Ahora, algunos de los documentos recientemente difundidos tienden precisamente a desacreditar este compromiso. Paradójicamente, esto nos da una razón más para perseguirlo con decisión, sin dejarnos impresionar. Si hay tantos que se encarnizan se ve que es importante. “Se equivoca y se engaña, quien cree que va a desalentar al Papa y a sus colaboradores en este esfuerzo”

En cuanto a la cuestión de las pretendidas luchas de poder en vista del próximo cónclave, el director de Radio Vaticano invita a observar que los papas elegidos en este siglo han sido todos personalidades del más alto e indiscutible valor espiritual”. “Está claro, dice, que los cardenales han tratado y tratan de elegir a alguien que merezca el respeto del pueblo de Dios y pueda servir a la humanidad de nuestro tiempo con gran autoridad moral y espiritual.

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La lectura en clave “de luchas de poder internas”, depende en gran medida de la crudeza moral de quien la provoca y de quién la hace, y que a menudo no es capaz de ver otra cosa. Quien cree en Jesucristo, por suerte sabe que, a pesar de lo que digan o escriban los periódicos,
las verdaderas preocupaciones de los que tienen responsabilidad en la Iglesia son los problemas más graves que tiene la humanidad de hoy y de mañana. No en vano, creemos y hablamos también de la asistencia del Espíritu Santo”.
ER
radiovaticana.org

Irlanda: Los obispos han pedido perdón dado ayuda terapéutica e indemnizado a las víctimas


Lleva fecha del 13 de febrero el comunicado de los Obispos irlandeses que contestan la afirmación según la cual las víctimas de abusos no han recibido disculpas, ayuda terapéutica e indemnizaciones en aquel País. La nota sale al paso de los eventos movidos en este sentido la semana pasada por la Baronesa Sheila Hollins, ex presidente del “Royal College of Psychiatrists” de Reino Unido, en el Simposio celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana dedicado al tema de los abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia, bajo el tema “Hacia el alivio y la renovación”. En una nota los obispos responden que se trata de afirmaciones que “tergiversa fuertemente la realidad”, citando una serie de datos que por el contrario, dan cuenta del compromiso de la Iglesia irlandesa sobre este frente. En particular los obispos destacan el servicio “Hacia el alivio” (“Towards Healing Service” antes conocido con el nombre de “Faoiseamh”), que es financiado conjuntamente por los obispos y las congregaciones religiosas ofreciendo asesoría reservada y otros servicios de soporte a las víctimas de abusos con terapeutas independientes y plenamente acreditados. Además en la nota se hace saber que desde el año 1997 “Towards Healing” (www.towardshealing.ie/site) ha proporcionado asistencia en consultas y varios otros tipos de servicios de apoyo a más de cinco mil vàicti8mas de abusos metidos por el clero y religiosos, por un total de 250.000 sesiones separadas. Solamente en el año 2011 hubo 29.000 sesiones de consultas. Además el organismo ofrece terapias de grupo y un servicio de contacto proyectado para facilitar el acceso de las víctimas a otros servicios, como la asesoría legal.

En la nota se hace púbico que durante el año pasado (2011), los obispos y las congregaciones religiosas desembolsaron 10 millones de Euro para la financiación del servicio “Towards Healing” para los próximos cinco años. 20 millones de Euro han sido gastados por el servicio de asistencia y asesoría hasta el año pasado. Además de que muchos Obispos reembolsan la consulta que las víctimas prefieren seguir privadamente.

Por lo que concierne a la cuestión del resarcimiento a las víctimas de abusos en Irlanda, un ejemplo disponible es la arquidiócesis de Dublín que regularmente publica esta información. La Arquidiócesis de Dublín es la más grande diócesis del País con el 30% de la población católica de la Isla. Hasta hoy la arquidiócesis ha pagado por resarcimiento a las víctimas 13,15 millones de Euros. Finalmente la cuestión de la solicitud de perdón a las víctimas, la nota recuerda que ¡muchos obispos y exponentes de las congregaciones han pedido perdón pública y privadamente a las víctimas y la sociedad civil y religiosa indignada y decepcionada de la Iglesia católica por la carencia de gobierno moral y responsabilidad.
(PLJR – RV)
radiovaticana.org

lunes, 13 de febrero de 2012

África es el continente del futuro

Llamamiento a la comunidad internacional en favor del Sahel amenazado por carestías, sequía y desertificación

La recogida de agua de un pozo en la aldea de Bandiagara (Naciones Unidas)Mientras se tiende a describir a África, «en modo reductivo y con frecuencia humillante,  como el continente de los conflictos y de los problemas sin fin e insolubles», al contrario África «es para la Iglesia el continente de la esperanza; el continente del futuro». Lo puso de relieve Benedicto XVI en el discurso a los miembros de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, a los que recibió el viernes 10 de febrero por la mañana. Durante el encuentro el Pontífice dirigió un llamamiento a la comunidad internacional «a considerar seriamente la extrema pobreza» de las poblaciones de la región, cuyas condiciones de vida se están ulteriormente deteriorando a causa de una consistente disminución de los recursos alimentarios y de la carestía provocada por la falta de lluvias y la desertificación. El Papa alentó también a apoyar los esfuerzos de los organismos eclesiales que trabajan en este ámbito, porque —explicó— «la caridad debe promover todas nuestras acciones». En su discurso, Benedicto XVI, por último, hizo referencia a la presencia del Islam en algunos países del Sahel. «Sé que mantenéis buenas relaciones con los musulmanes —dijo— y me alegro por ello».
http://www.osservatoreromano.va

«Yo no creía en Dios, pero sí en la Iglesia...hasta que vi que Dios es lógicamente inevitable»

Su posición atea era parecida a la del filósofo conservador Roger Scruton en sus memorias: podía asentir a cada punto de la fe católica excepto la existencia de Dios. Hasta que leyó a Edward Feser. 

Hay muchas personas que dicen que creen en Dios, pero no en la Iglesia. Es más difícil encontrar gente como el escritor irlandés Maolsheachlann O Ceallaigh, cuya postura era exactamente la contraria: creía en los valores de la Iglesia católica ("inocencia, reverencia, tradición, comunidad", enumera) pero no en Dios. Cuenta su camino hacia la fe, como otros conversos, en Whyimcatholic.com.

Destellos de algo más profundo
Aunque su madre le llevaba alguna vez a misa, Maolsheachlann no recibió apenas ninguna formación religiosa. Nadie le dijo nunca que los católicos debían ir a misa los domingos. Sin embargo, en su infancia ya se manifestaba su gusto por lo misterioso, lo reverente. Cuando tenía 7 o 8 años vio en una esquina de su clase del colegio un estandarte con el signo Chi-Ro, las iniciales de Cristo en griego. Parecía pertenecer a otro mundo, a algo serio, sobrio, misterioso... no como tantos dibujos y colores infantiles del colegio.

También en casa de un abuelo vio una vez una imagen de la Virgen con el niño y le parecio algo más solemne y romántico, una realidad más profunda, que lo que veía en los comics o en la TV, "en esa infancia infinitamente distraida, comercializada y banalizada de finales del siglo XX". Pero nada de esto cristalizó en él.

Un año, en el colegio, "una monja anciana y adorable nos enseñó los misterios del Rosario, las apariciones de Fátima, la historia de Maximiliano Kolbe y otros temas sólidos". Pero todos los otros cursos la formación religiosa era pobre y aburrida, "videos que nos inspirasen y psicología pop".

Una mini-conversión adolescente
A los 14 años, en vacaciones de verano, visitó a su tía, esposa de granjero, en un pueblecito donde todos iban a misa. "Una iglesia repleta es en sí misma un estimulante para una imaginación religiosa dormida", escribe. Él estaba descubriendo el poder de la poesía y los símbolos, y entonces retumbó la voz del sacerdote en el Evangelio: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos". Le pareció romántico, se le aceleró el pulso. Y ese verano consiguió un rosario, una medallita, un póster de los Diez Mandamientos y escribió un poema sobre la Resurrección... Pero cuando volvió a su ciudad todo eso desapareció "y volví de nuevo a mi indiferentismo religioso".

El misterio y lo romántico
"Como adolescente me acosaba la idea de que las aguas de la vida eran poco profundas para mis ansias, una ansiedad existencial que crecería en los años siguientes". Todo le parecía poco. Por eso, le impactó una definión sobre el misterio. Un alumno dijo: "es algo que nunca podrás entender". El profesor respondió: "digámoslo en positivo; el misterio es algo de lo que siempre se puede aprender más y más". Deseo de más allá, frente a la mera apariencia.

Como adolescente y joven, asumió el romanticismo tradicional, no el post-moderno. La poesía de Yeats y Wordsworth y Keats... ¡poemas que rimasen! Abrazó el romanticismo del pasado reciente irlandés, las fotos en blanco y negro, la visión agraria, anti-moderna del nacionalismo irlandés. Era el único chico en el colegio que defendía el uso de uniformes, a favor de la censura en "películas enfermizas", contra el uso del cannabis, etc... "Disfrutaba nadando contra corriente", afirma. Pero era ateo.

Dios no, Iglesia sí
"Me había convertido en el ateo definitivo", escribe sobre su juventud. Eso sí, muy a su disgusto. Defendía continuamente a la Iglesia de sus críticos. Su posición era parecida a la del filósofo conservador Roger Scruton en sus memorias Gentle Regrets: "podía asentir a cada punto de la fe católica excepto la existencia de Dios".

Maolsheachlann analiza su carácter para explicar el por qué de su ateísmo. En parte, él era un chico tímido, malo en cosas prácticas, solitario, y nada de lo que emprendía parecía fructificar. Sus ansias y nostalgias nunca lograban satisfacerse. Puesto que lo divino y trascendente es el ansia y deseo más profundo, parecía lógico que no hubiese Dios, que tampoco ese ansia tuviese satisfacción.

Por otro lado, por su inclinación romántica, dado que todo lo veía en un continuo declive, una decadencia, una pérdida... ¿cómo no aceptar la muerte de Dios, la pérdida de Dios? Ahí encajaba su ateismo.

Escribir te obliga a hacer preguntas
Maolsheachlann había acabado periodismo y trabajaba en una biblioteca universitaria, tenía veintipico años, y empezó a escribir: cuentos de terror, novelas de fantasía, más poesía... "Todo el que escribe sabe que eso es un viaje en busca de sentido", afirma. Porque ¿acaso algo tenía sentido? "¿Qué sentido tiene cualquier historia si, como dice Macbeth, la vida no es más que un cuento contado por un idiota, que nada significa? Porque si los ateos tienen razón, la vida no significa nada, eso era horriblemente claro. Y caí en la depresión más profunda de mi vida durante varios meses". Ese verano "el cosmos entero parecía insustancial, sin sentido, como una burbuja que flota en el aire y puede desaparecer en cualquier momento".

Se volcó en la lectura. "Leí a C.S. Lewis y a G.K. Chesterton y varios autores cristianos más. Navegué por Internet, un seguidor silencioso del ácido e interminable debate sobre Dios en el ciberespacio. Vi debates sobre apologistas y escépticos en YouTube. Nada, nada era importante, excepto la pregunta última".

Desconfiar de lo que te gusta
Maolsheachlann quería creer, pero temía auto-engañarse. Recordaba que Arthur Conan Doyle, el "padre" del cerebral Sherlock Holmes, intentando consolarse de la muerte de su esposa e hijo, se había llegado a creer las patrañas del espiritismo, la ouija y hacer fotos a hadas. "La poesía en prosa y la apuesta de Pascal no serían bastante para mí".

Para asegurarse una y otra vez, de forma sistemática, de que no se auto-engañaba, sometía a prueba cada argumento a favor de Dios "hasta un nivel ridículo, mucho más allá de las pruebas que exigiría a cualquier otro tema o teoría. [...] Tengo un mecanismo de defensa contra el wishful thinking que se ha asilvestrado y hace que todo lo deseable parezca, a priori, implausible. Mientras buscaba a Dios, todos mis prejuicios estaban contra Él, todas las defensas erguidas".

Eso sí, sólo veía dos opciones: o el ateísmo, o el catolicismo. "Estaba seguro de eso. Ninguna otra fuerza en la tierra mostraba la misma dedicación a su mensaje, la misma resistencia a someterse al espíritu de la época, como la Iglesia Católica. Ninguna otra institución defendía las cosas buenas de la vida -familia, comunidad, pureza, patriotismo, celebración, masculinidad y feminidad, ritual y ceremonia- tan asiduamente. Cualquier otra religión se arrugaba, contemporizaba, se mostraba humana, demasiado humana".

Dos libros: Ortodoxia y The Last Superstition
La obra maestra de G. K. Chesterton, su libro "Ortodoxia", le convenció de que el cristianismo era la llave de la cerradura de la vida, del cómo vivir, probada siglo tras siglo en circunstancias muy distintas.

Pero el libro que cambió su vida fue "The Last Superstition", una respuesta del filósofo tomista norteamericano Edward Feser al desafío del nuevo ateísmo grosero del estilo de Richard Dawkins. "Fue difícil abordar este libro, me lo tuve que leer dos veces y despacio, pero paladeé cada palabra", reconoce.

"Es una demostración lúcida, estricta, de que el materialismo filosófico no puede ser verdadero, que la existencia de un Dios todopoderoso, omnisapiente, todo bondad, es lógicamente inevitable, y de que las pruebas tradicionales de la existencia de Dios, esas pruebas que cualquier infiel encuentra tan fáciles de refutar, son mucho más sutiles de lo que sus críticos entienden y de hecho no admiten respuesta cuando se entienden bien".

De hecho, a Maolsheachlann le convenció una sola prueba: la contigencia. "Todo en el mundo físico depende de otras cosas, pero la cadena no puede remontarse por siempre, sino que debe terminar fuera del mundo físico, en algo necesario y eterno y perfecto. Esto me pareció, y me sigue pareciendo, sólido como una roca. Hace falta algo más de desarrollo para que este algo eterno y necesario sea Dios tal como lo entendemos, pero ahí están los argumentos y son convincentes". Al libro de Edward Feser se remite.

Nueva vida
"Después de meses sumergido, rompí la superficie de las aguas, pude respirar de nuevo, y el mundo a mi alrededor era todo nuevo", escribe.

"Así que ahora voy a misa cada domingo, rezo el Rosario casi cada día, intento conseguir una educación religiosa que retrasé tanto tiempo y trato de hacer lo que puedo para nadar contra la corriente del un secularismo creciente". Pero ¿lo hace sólo por su tendencia a ir contracorriente? No. Dice que todas las categorías políticas, culturales, se rompen ante la presencia de Dios, que los sacramentos y la gracia sanadora de Dios purifican sus intenciones, "a través de la Iglesia fundada en el fuego santo de Pentecostés".

Hoy Maolsheachlann es un gran difusor de la obra de G. K. Chesterton a través de la Sociedad Chesterton Irlandesa.
Pablo Ginés
Religionenlibertad.com 

Los Valores de la Familia

Vaticano convoca a rector Rubio por caso PUCP – Arzobispado de Lima

La Nunciatura Apostólica en el Perú informa hoy que la Secretaría de Estado del Vaticano ha convocado a Roma, el 21 de febrero, al rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Marcial Rubio, para informarle de las conclusiones de la visita apostólica en el caso de esta casa de estudios con el Arzobispado de Lima.
En el texto, la Nunciatura explica que la Secretaría de Estado solicita la presencia del rector para informarle de las conclusiones de la visita apostólica que realizó en diciembre de 2011, el Cardenal Peter Erdo, Arzobispo de Ezstergom-Budapest (Hungría) y presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa.
Caso PUCP
En 2010 el Tribunal Constitucional reconoció el derecho del Arzobispado de Lima a participar en la administración de la PUCP. Sin embargo, esta casa de estudios se niega hasta la fecha a acatar el fallo.
El último desacato de la PUCP ocurrió el 23 de septiembre de 2011 cuando la asamblea universitaria presidida por el rector Marcial Rubio se negó a acatar la orden del Vaticano de modificar sus estatutos de acuerdo a la constitución Ex Corde Ecclesiae.
Con esta decisión la universidad podría perder su condición de pontificia y católica.
Asimismo, entre los puntos que deben reconocer las autoridades de la PUCP está el derecho del Arzobispo de Lima a elegir al rector de la universidad de entre una terna de tres candidatos presentados por la Asamblea Universitaria.
El 21 de septiembre el Arzobispado de Lima anunció la decisión de la Santa Sede de nombrar a un Cardenal como Visitador Apostólico para intervenir en este tema.
En diciembre el Cardenal Erdo llego a Lima y se entrevistó con las autoridades de la PUCP, el Arzobispo de Lima y otras personas involucradas en el caso.
En los días posteriores a la visita algunas autoridades de la PUCP señalaron que la decisión del Vaticano "no es vinculante" para la universidad.
Fuente: aciprensa.com

Apremiante llamamiento por la paz en Siria


En la cita del Ángelus dominical, dedicado a la importancia de confiar en la misericordia divina, Benedicto XVI dirigió un apremiante llamamiento por la paz en Siria, asegurando sus oraciones por las víctimas inocentes y reiterando la urgencia del diálogo:

«¡Queridos hermanos y hermanas!

Sigo con mucha preocupación los dramáticos y crecientes episodios de violencia en Siria. En los últimos días han causado numerosas víctimas mortales. Recuerdo en la oración a los fallecidos – entre ellos algunos niños, a los heridos y a cuantos sufren las consecuencias de un conflicto cada vez más preocupante. Además, renuevo un apremiante llamamiento para que se ponga fin a la violencia y al derramamiento de sangre. Así como invito a todos – y ante todo a las autoridades políticas de Siria - a privilegiar la senda del diálogo, de la reconciliación y del compromiso por la paz. Es urgente responder a las legítimas aspiraciones de los diversos componentes de la Nación, así como a los auspicios de la comunidad internacional, preocupada por el bien común de toda la sociedad y de la Región».


Introduciendo el rezo a la Madre de Dios, el Papa reflexionó sobre el Evangelio de este domingo, en el diálogo de Cristo con un leproso, que manifiesta la delicadeza con la cual Dios se inclina hacia el hombre, tan a menudo impotente ante el sufrimiento, el dolor y la agresión del mal.


A pesar del frío, numerosos peregrinos acudieron a la plaza de San Pedro a rezar con Benedicto XVI. También en sus palabras en español, el Santo Padre recordó que la súplica confiada conmueve el corazón del Señor, exhortando a buscar a Jesús con la oración y a testimoniar su amor con nuestra vida:

RealAudioMP3
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la diócesis de Coria-Cáceres, así como a las Hermanas de los Pobres de San Pedro Claver. Hoy la liturgia nos hace ver cómo la súplica confiada conmueve el corazón del Señor, que manifiesta su deseo de sanarnos, purificarnos y reconciliarnos con Él y con los hombres. Exhorto a todos a imitar la fe del leproso del Evangelio, buscando a Jesús en la oración y los Sacramentos con humildad y contrición, para alcanzar la limpieza de corazón, y poder así proclamar su grandeza con la propia vida. Muchas gracias.

CdM


Texto completo de las palabras del Papa, en italiano, antes del rezo del Ángelus:

¡Queridos hermanos y hermanas!

El Domingo pasado hemos visto que Jesús, en su vida pública, alivió a muchos enfermos, revelando que Dios quiere para el hombre la vida, la vida en plenitud. El Evangelio de este domingo (Mc 1,40-45) nos muestra a Jesús en contacto con la forma de enfermedad considerada en aquellos tiempos la más grave, tanto de hacer a la persona “impura” y de excluirla de las relaciones sociales: hablamos de la lepra. Una especial legislación (cfr Lv 13-14) reservaba a los sacerdotes la tarea de declarar a la persona leprosa, es decir impura; e igualmente correspondía al sacerdote constatar su alivio y readmitir al enfermo resanado en la vida normal.

Mientras Jesús iba predicando por las aldeas de Galilea, un leproso se le aproximó y le dijo: "Si quieres, puedes purificarme”. Jesús no escapa del contacto con aquel hombre, es más, impulsado por una íntima participación de su condición, extiende la mano y lo toca – superando la prohibición legal – y le dice: “Lo quiero, queda purificado”. En aquel gesto y en aquellas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de aliviarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y que deteriora nuestras relaciones. En aquel contacto entre la mano de Jesús y el leproso es derrumbada cada barrera entre Dios y la impuridad humana, entre lo Sagrado y lo que se le opone, ciertamente no para negar el mal y su fuerza negativa, sino para demostrar que el amor de Dios es más fuerte que todo mal, también de aquel más contagioso y horrible. Jesús ha tomado sobre sí nuestras enfermedades, se ha hecho “leproso” para que nosotros fuésemos purificados.

Un espléndido comentario existencial a este Evangelio es la célebre experiencia de san Francisco de Asís, que él reasume al inicio de su Testamento: “El Señor me dio de esta manera a mí, hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia: porque, como estaba en pecados, me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo entre ellos, y practiqué la misericordia con ellos. Y al apartarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo; y después me detuve un poco, y salí del siglo (mundo)”. En aquellos leprosos, que Francisco encontró cuando estaba todavía “en pecados”, estaba presente Jesús; y cuando Francisco se aproximó a uno de ellos y, venciendo el propio asco, lo abrazó, Jesús lo alivió de su lepra, es decir de su orgullo, y lo convirtió al amor de Dios. ¡Esta es la victoria de Cristo, que es nuestra sanación profunda y nuestra resurrección a la vida nueva!

Querido amigos, dirijámonos en oración a la Virgen María, que ayer hemos celebrado haciendo memoria de sus apariciones en Lourdes. A Santa Bernardita la Santísima Virgen entregó un mensaje siempre actual: la invitación a la oración y a la penitencia. Mediante su Madre está siempre Jesús que sale a nuestro encuentro, para liberarnos de toda enfermedad del cuerpo y del alma. Dejémonos tocar y purificar por Él, y tengamos misericordia hacia nuestros hermanos.

PLJR
radiovaticana.org

MENSAJE DEL PAPA PARA LA XLIX JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA XLIX JORNADA MUNDIAL
DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
29 DE ABRIL DE 2012 – IV DOMINGO DE PASCUA

Tema: Las vocaciones don de la caridad de Dios

Queridos hermanos y hermanas
La XLIX Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el 29 de abril de 2012, cuarto domingo de Pascua, nos invita a reflexionar sobre el tema: Las vocaciones don de la caridad de Dios.
La fuente de todo don perfecto es Dios Amor -Deus caritas est-: «quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). La Sagrada Escritura narra la historia de este vínculo originario entre Dios y la humanidad, que precede a la misma creación. San Pablo, escribiendo a los cristianos de la ciudad de Éfeso, eleva un himno de gratitud y alabanza al Padre, el cual con infinita benevolencia dispone a lo largo de los siglos la realización de su plan universal de salvación, que es un designio de amor. En el Hijo Jesús –afirma el Apóstol– «nos eligió antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor» (Ef 1,4). Somos amados por Dios incluso “antes” de venir a la existencia. Movido exclusivamente por su amor incondicional, él nos “creó de la nada” (cf. 2M 7,28) para llevarnos a la plena comunión con Él.
Lleno de gran estupor ante la obra de la providencia de Dios, el Salmista exclama: «Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para que te cuides de él?» (Sal 8,4-5). La verdad profunda de nuestra existencia está, pues, encerrada en ese sorprendente misterio: toda criatura, en particular toda persona humana, es fruto de un pensamiento y de un acto de amor de Dios, amor inmenso, fiel, eterno (cf. Jr 31,3). El descubrimiento de esta realidad es lo que cambia verdaderamente nuestra vida en lo más hondo. En una célebre página de las Confesiones, san Agustín expresa con gran intensidad su descubrimiento de Dios, suma belleza y amor, un Dios que había estado siempre cerca de él, y al que al final le abrió la mente y el corazón para ser transformado: «¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti» (X, 27,38). Con estas imágenes, el Santo de Hipona intentaba describir el misterio inefable del encuentro con Dios, con su amor que transforma toda la existencia.
Se trata de un amor sin reservas que nos precede, nos sostiene y nos llama durante el camino de la vida y tiene su raíz en la absoluta gratuidad de Dios. Refiriéndose en concreto al ministerio sacerdotal, mi predecesor, el beato Juan Pablo II, afirmaba que «todo gesto ministerial, a la vez que lleva a amar y servir a la Iglesia, ayuda a madurar cada vez más en el amor y en el servicio a Jesucristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia; en un amor que se configura siempre como respuesta al amor precedente, libre y gratuito, de Dios en Cristo» (Exhort. ap. Pastores dabo vobis, 25).  En efecto, toda vocación específica nace de la iniciativa de Dios; es don de la caridad de Dios. Él es quien da el “primer paso” y no como consecuencia de una bondad particular que encuentra en nosotros, sino en virtud de la presencia de su mismo amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu» (Rm 5,5).
En todo momento, en el origen de la llamada divina está la iniciativa del amor infinito de Dios, que se manifiesta plenamente en Jesucristo. Como escribí en mi primera encíclica Deus caritas est, «de hecho, Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, Él sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la Última Cena, hasta el Corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones del Resucitado y las grandes obras mediante las que Él, por la acción de los Apóstoles, ha guiado el caminar de la Iglesia naciente. El Señor tampoco ha estado ausente en la historia sucesiva de la Iglesia: siempre viene a nuestro encuentro a través de los hombres en los que Él se refleja; mediante su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía» (n. 17).
El amor de Dios permanece para siempre, es fiel a sí mismo, a la «palabra dada por mil generaciones» (Sal 105,8). Es preciso por tanto volver a anunciar, especialmente a las nuevas generaciones, la belleza cautivadora de ese amor divino, que precede y acompaña: es el resorte secreto, es la motivación que nunca falla, ni siquiera en las circunstancias más difíciles.
Queridos hermanos y hermanas, tenemos que abrir nuestra vida a este amor; cada día Jesucristo nos llama a la perfección del amor del Padre (cf. Mt 5,48). La grandeza de la vida cristiana consiste en efecto en amar “como” lo hace Dios; se trata de un amor que se manifiesta en el don total de sí mismo fiel y fecundo. San Juan de la Cruz, respondiendo a la priora del monasterio de Segovia, apenada por la dramática situación de suspensión en la que se encontraba el santo en aquellos años, la invita a actuar de acuerdo con Dios: «No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios. Y donde no hay amor, ponga amor, y sacará amor» (Epistolario, 26).
En este terreno oblativo, en la apertura al amor de Dios y como fruto de este amor, nacen y crecen todas las vocaciones. Y bebiendo de este manantial mediante la oración, con el trato frecuente con la Palabra y los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, será posible vivir el amor al prójimo en el que se aprende a descubrir el rostro de Cristo Señor (cf. Mt 25,31-46). Para expresar el vínculo indisoluble que media entre estos “dos amores”  –el amor a Dios y el amor al prójimo– que brotan de la misma fuente divina y a ella se orientan, el Papa san Gregorio Magno se sirve del ejemplo de la planta pequeña: «En el terreno de nuestro corazón, [Dios] ha plantado primero la raíz del amor a él y luego se ha desarrollado, como copa, el amor fraterno» (Moralium Libri, sive expositio in Librum B. Job, Lib. VII, cap. 24, 28; PL 75, 780D).
Estas dos expresiones del único amor divino han de ser vividas con especial intensidad y pureza de corazón por quienes se han decidido a emprender un camino de discernimiento vocacional en el ministerio sacerdotal y la vida consagrada; constituyen su elemento determinante. En efecto, el amor a Dios, del que los presbíteros y los religiosos se convierten en imágenes visibles –aunque siempre imperfectas– es la motivación de la respuesta a la llamada de especial consagración al Señor a través de la ordenación presbiteral o la profesión de los consejos evangélicos. La fuerza de la respuesta de san Pedro al divino Maestro: «Tú sabes que te quiero» (Jn 21,15), es el secreto de una existencia entregada y vivida en plenitud y, por esto, llena de profunda alegría.
La otra expresión concreta del amor, el amor al prójimo, sobre todo hacia los más necesitados y los que sufren, es el impulso decisivo que hace del sacerdote y de la persona consagrada alguien que suscita comunión entre la gente y un sembrador de esperanza. La relación de los consagrados, especialmente del sacerdote, con la comunidad cristiana es vital y llega a ser parte fundamental de su horizonte afectivo. A este respecto, al Santo Cura de Ars le gustaba repetir: «El sacerdote no es sacerdote para sí mismo; lo es para vosotros»(Le curé d’Ars. Sa pensée – Son cœur, Foi Vivante, 1966, p. 100).
Queridos Hermanos en el episcopado, queridos presbíteros, diáconos, consagrados y consagradas, catequistas, agentes de pastoral y todos los que os dedicáis a la educación de las nuevas generaciones, os exhorto con viva solicitud a prestar atención a todos los que en las comunidades parroquiales, las asociaciones y los movimientos advierten la manifestación de los signos de una llamada al sacerdocio o a una especial consagración. Es importante que se creen en la Iglesia las condiciones favorables para que puedan aflorar tantos “sí”, en respuesta generosa a la llamada del amor de Dios.
Será tarea de la pastoral vocacional ofrecer puntos de orientación para un camino fructífero. Un elemento central debe ser el amor a la Palabra de Dios, a través de una creciente familiaridad con la Sagrada Escritura y una oración personal y comunitaria atenta y constante, para ser capaces de sentir la llamada divina en medio de tantas voces que llenan la vida diaria. Pero, sobre todo, que la Eucaristía sea el “centro vital” de todo camino vocacional: es aquí donde el amor de Dios nos toca en el sacrificio de Cristo, expresión perfecta del amor, y es aquí donde aprendemos una y otra vez a vivir la «gran medida» del amor de Dios. Palabra, oración y Eucaristía son el tesoro precioso para comprender la belleza de una vida totalmente gastada por el Reino.
Deseo que las Iglesias locales, en todos sus estamentos, sean un “lugar” de discernimiento atento y de profunda verificación vocacional, ofreciendo a los jóvenes un sabio y vigoroso acompañamiento espiritual. De esta manera, la comunidad cristiana se convierte ella misma en manifestación de la caridad de Dios que custodia en sí toda llamada. Esa dinámica, que responde a las instancias del mandamiento nuevo de Jesús, se puede llevar a cabo de manera elocuente y singular en las familias cristianas, cuyo amor es expresión del amor de Cristo que se entregó a sí mismo por su Iglesia (cf. Ef 5,32). En las familias, «comunidad de vida y de amor» (Gaudium et spes, 48), las nuevas generaciones pueden tener una admirable experiencia de este amor oblativo. Ellas, efectivamente, no sólo son el lugar privilegiado de la formación humana y cristiana, sino que pueden convertirse en «el primer y mejor seminario de la vocación a la vida de consagración al Reino de Dios» (Exhort. ap. Familiaris consortio,53), haciendo descubrir, precisamente en el seno del hogar, la belleza e importancia del sacerdocio y de la vida consagrada. Los pastores y todos los fieles laicos han de colaborar siempre para que en la Iglesia se multipliquen esas «casas y escuelas de comunión» siguiendo el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, reflejo armonioso en la tierra de la vida de la Santísima Trinidad.
Con estos deseos, imparto de corazón la Bendición Apostólica a vosotros, Venerables Hermanos en el episcopado, a los sacerdotes, a los diáconos, a los religiosos, a las religiosas y a todos los fieles laicos, en particular a los jóvenes que con corazón dócil se ponen a la escucha de la voz de Dios, dispuestos a acogerla con adhesión generosa y fiel.
Vaticano, 18 de octubre de 2011
BENEDICTO XVI
 
Fuente- Libreria Editrice Vaticana

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