Bienvenido a mi Blog

.

domingo, 27 de mayo de 2012

El Espíritu Santo nos guía a las alturas de Dios


El Santo Padre Benedicto XVI concelebró esta mañana a las 9,30 en la Basílica vaticana la Eucaristía con unos 40 cardenales y 50 obispos en la Solemnidad de Pentecostés. En su homilía el Pontífice se refirió al “misterio” de esta solemnidad, que constituye, dijo, el “bautismo de la Iglesia”, “la forma inicial”, “el impulso para su misión”

Asimismo el Papa destacó que “el Espíritu Santo nos guía hacia las alturas de Dios, para que podamos vivir ya en esta tierra el germen de la vida divina que está en nosotros”. Y recordó, como afirma san Pablo, que en efecto, “el fruto del Espíritu es amor, alegría y paz” (Gal 5, 22). Porque como dijo Su Santidad, “notamos que el Apóstol usa el plural para describir las obras de la carne, que provocan la dispersión del ser humano, mientras usa el singular para definir la acción del Espíritu”, y habla de ‘fruto’, tal como a la dispersión de Babel se contrapone la unidad de Pentecostés. 


(Audio)
Pentecostés es la fiesta de la unión, de la comprensión y de la comunión humana. Todos podemos constatar cómo en nuestro mundo, aun si estamos cada vez más cercanos unos de otros con el desarrollo de los medios de comunicación, y las distancias geográficas parecen desaparecer, la comprensión y la comunión entre las personas muchas veces es superficial y difícil. 

Un mundo, el nuestro, ha señalado el Papa donde los desequilibrios se hacen conflictivos; el diálogo entre las generaciones fatigoso; los hombres son cada vez más agresivos y malhumorados; y comprenderse parece demasiado difícil. Se prefiere encerrarse en el propio yo, y en los propios intereses. 

Luego, Benedicto XVI ha contrapuesto la narración de Pentecostés a la antigua historia de la construcción de la Torre de Babel. En ella se describe un reino en el que los hombres han concentrado tanto poder de llegar a pensar en no tener que hacer más referencia a un Dios lejano y de ser tan fuertes, de poder construir por sí solos un camino que conduzca al cielo para abrir sus puertas y colocarse en el lugar de Dios. Pero justo en esta situación se verifica algo extraño y singular. 

(Audio)
Mientras los hombres estaban trabajando juntos para construir la torre, de repente se dieron cuenta que estaban construyendo el uno contra el otro. Mientras trataban de ser como Dios, corrían el peligro de no ser ni tan siquiera hombres, porque habían perdido un elemento fundamental del ser personas humanas: la capacidad de ponerse de acuerdo, de entenderse y de actuar juntos.

Este pasaje bíblico, ha observado el Santo Padre, lo podemos ver a lo largo de la historia, pero también en nuestro mundo. Con el progreso de la ciencia y de la técnica hemos alcanzado el poder de dominar las fuerzas de la naturaleza, de manipular los elementos, de fabricar seres vivos, llegando casi hasta al mismo ser humano.

(Audio)
En esta situación, orar a Dios parece algo superado, inútil, porque nosotros mismos podemos construir y realizar todo aquello que queremos. Pero no nos percatamos de que estamos reviviendo la misma experiencia de Babel.

Hemos multiplicado las posibilidades para comunicarnos, informar, pero ¿podemos decir que haya crecido la capacidad de comprendernos? se ha preguntado el Pontífice ¿Puede haber verdaderamente unidad y concordia entre nosotros? La respuesta la encontramos en la Sagrada Escritura ha dicho el Papa: 

(Audio)
La unidad puede existir solamente con el don del Espíritu de Dios, el cual nos dará un corazón nuevo y una lengua nueva, una capacidad nueva de comunicar. Esto es lo que se verificó en Pentecostés. Aquella mañana, cincuenta días después de la Pascua, un viento impetuoso sopló sobre Jerusalén y la llama del Espíritu Santo descendió sobre los discípulos congregados, se posó sobre cada uno y encendió en ellos el fuego divino, un fuego de amor, capaz de transformar. 

Y así, ha explicado Benedicto XVI, desapareció el miedo, el corazón sintió una fuerza nueva, las lenguas iniciaron a hablar con franqueza, de modo que todos pudieran comprender el anuncio de Jesucristo muerto y resucitado. En Pentecostés, donde había división y enajenamiento, nacieron unidad y comprensión. Jesús, hablando del Espíritu Santo, nos explica qué es la Iglesia y cómo debe vivir para ser lugar de unidad y de comunión en la Verdad. 

(Audio)
Nos dice que actuar como cristianos significa no permanecer cerrados en el propio «yo», sino orientarse hacia el todo; significa acoger en sí mismos a la Iglesia toda entera o, aún mejor, dejar interiormente que ella nos acoja.

“De esta manera -ha indicado el Santo Padre- cuando yo hablo, pienso, actúo como cristiano, no lo hago encerrándome en mi ‘yo’, sino siempre en el ‘todo’ a partir de todo”: así el Espíritu Santo, Espíritu de unidad y de verdad, puede continuar resonando en los corazones y en las mentes de los hombres e impulsándolos a encontrarse y acogerse recíprocamente”. 

(Audio)
Y así se hace cada vez más claro por qué Babel es Babel y Pentecostés es Pentecostés. Donde los hombres quieren hacerse Dios, pueden solo ponerse el uno contra el otro. Donde en cambio se colocan en la verdad del Señor, se abren a la acción de su Espíritu que los sostiene y une.

“No podemos ser, a la vez, egoístas y generosos, seguir la tendencia de dominar sobre los demás y sentir la alegría del servicio desinteresado”, ha afirmado el Papa. Debemos siempre elegir cual impulso seguir y lo podemos hacer en modo auténtico solamente con la ayuda del Espíritu de Cristo. El Espíritu Santo nos guía hacia las alturas de Dios, para que podamos vivir ya en esta tierra el germen de la vida divina que está en nosotros. A la dispersión de Babel se contrapone la unidad de Pentecostés. 

(Audio)
Queridos amigos, debemos vivir según el Espíritu de unidad y de verdad, y por esto debemos orar para que el Espíritu nos ilumine y nos guíe para vencer la fascinación de seguir nuestras verdades, y para acoger la verdad de Cristo transmitida en la Iglesia.

(María Fernanda Bernasconi y Eduardo Rubió – RV)

Texto completo de la Homilía del Santo Padre: 

Queridos hermanos y hermanas:

Estoy feliz por celebrar con ustedes esta Santa Misa, animada hoy, también por el Coro de la Academia de Santa Cecilia y por la Orquesta Juvenil –a la que agradezco-, en la Solemnidad de Pentecostés. Este misterio constituye el bautismo de la Iglesia, es un evento que le ha dado, por así decir, la forma inicial y el impulso para su misión. Y esta «forma» y este «impulso» son siempre válidos, siempre actuales, y se renuevan de modo particular mediante las acciones litúrgicas. Esta mañana quisiera detenerme en un aspecto esencial del misterio de Pentecostés, que en nuestros días conserva toda su importancia. Pentecostés es la fiesta de la unión, de la comprensión y de la comunión humana. Todos podemos constatar cómo en nuestro mundo, aun si estamos cada vez más cercanos unos de otros con el desarrollo de los medios de comunicación, y las distancias geográficas parecen desaparecer, la comprensión y la comunión entre las personas muchas veces es superficial y difícil. Permanecen desequilibrios que no rara vez conducen a conflictos; el diálogo entre las generaciones se hace fatigoso y en ocasiones prevalece la contraposición; asistimos a eventos cotidianos en los cuales nos parece que los hombres se están haciendo más agresivos y malhumorados; comprenderse parece demasiado difícil y se prefiere permanecer en el propio yo, en los propios intereses. En esta situación ¿podemos verdaderamente encontrar y vivir aquella unidad de la que tenemos tanta necesidad? 

La narración de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles, que hemos escuchado en la primera lectura (cfr At 2,1-11), contiene en fondo uno de los últimos grandes frescos que encontramos al inicio del Antiguo Testamento: la antigua historia de la construcción de la Torre de Babel (cfr Gen 11,1-9). Pero ¿qué cosa es Babel? Es la descripción de un reino en el que los hombres han concentrado tanto poder de llegar a pensar en no tener que hacer mas referencia a un Dios lejano y de ser talmente fuertes, de poder construir por sí solos un camino que conduzca al cielo para abrir sus puertas y colocarse en el lugar de Dios. Pero justo en esta situación se verifica algo extraño y singular. Mientras los hombres estaban trabajando juntos para construir la torre, de repente se dieron cuenta que estaban construyendo el uno contra el otro. Mientras trataban de ser como Dios, corrían el peligro de no ser más ni siquiera hombres, porque habían perdido un elemento fundamental del ser personas humanas: la capacidad de ponerse de acuerdo, de entenderse y de actuar juntos.

Este pasaje bíblico contiene una perenne verdad; lo podemos ver a lo largo de la historia, pero también en nuestro mundo. Con el progreso de la ciencia y de la técnica hemos alcanzado el poder de dominar las fuerzas de la naturaleza, de manipular los elementos, de fabricar seres vivientes, llegando casi hasta el mismo ser humano. En esta situación, orar a Dios parece algo superado, inútil, porque nosotros mismos podemos construir y realizar todo aquello que queremos. Pero no nos percatamos de que estamos reviviendo la misma experiencia de Babel. Es verdad, hemos multiplicado las posibilidades de comunicar, de obtener informaciones, de transmitir noticias, pero ¿podemos decir que haya crecido la capacidad de comprendernos, o tal vez, paradójicamente, nos comprendemos menos? Entre los hombres ¿no parece tal vez serpentear un sentido de desconfianza, de sospecha, de temor recíproco, hasta convertirnos inclusive peligrosos los unos para los otros? Regresamos entonces a la pregunta inicial: ¿Puede haber verdaderamente unidad, concordia? Y ¿cómo?

La respuesta la encontramos en la Sagrada Escritura: la unidad puede existir solamente con el don del Espíritu de Dios, el cual nos dará un corazón nuevo y una lengua nueva, una capacidad nueva de comunicar. Ésto es aquello que se verificó en Pentecostés. Aquella mañana, cincuenta días después de la Pascua, un viento impetuoso sopló sobre Jerusalén y la llama del Espíritu Santo descendió sobre los discípulos congregados, se posó sobre cada uno y encendió en ellos el fuego divino, un fuego de amor, capaz de transformar. El temor desapareció, el corazón sintió una nueva fuerza, las lenguas se liberaron e iniciaron a hablar con franqueza, en modo que todos pudieran comprender el anuncio de Jesucristo muerto y resucitado. En Pentecostés, donde había división y enajenamiento, nacieron la unidad y la comprensión.

Pero miremos el Evangelio de hoy, en el que Jesús afirma «Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad» (Jn 16,13). Aquí Jesús, hablando del Espíritu Santo, nos explica qué cosa es la Iglesia y cómo ella debe vivir para ser sí misma, para ser el lugar de la unidad y de la comunión en la Verdad; nos dice que actuar como cristianos significa no permanecer cerrados en el propio «yo», sino orientarse hacia el todo; significa acoger en sí mismos a la Iglesia toda entera o, aún mejor, dejar interiormente que ella nos acoja. Entonces, cuando hablo, pienso, actúo como cristiano, no lo hago encerrándome en mi yo, sino que lo hago siempre en el todo y a partir de todo: así el Espíritu Santo, Espíritu de unidad y de verdad, puede continuar resonando en los corazones y en las mentes de los hombres e impulsándolos a encontrarse y acogerse recíprocamente. El Espíritu, justamente por el hecho de que actúa así, nos introduce en toda la verdad, que es Jesús, nos guía en el profundizarla, en comprenderla: nosotros no crecemos en el conocimiento cerrándonos en nuestro yo, sino solamente siendo capaces de escuchar y de compartir, solamente en el «nosotros» de la Iglesia, con una actitud de profunda humildad interior. Y así se hace cada vez más claro por qué Babel es Babel y Pentecostés es Pentecostés. Donde los hombres quieren hacerse Dios, pueden solo ponerse el uno contra el otro. Donde en cambio se colocan en la verdad del Señor, se abren a la acción de su Espíritu que los sostiene y une.

La contraposición entre Babel y Pentecostés resuena también en la segunda lectura, donde el Apóstol dice: “Los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne” (Gal 5,16). San Pablo nos explica que nuestra vida personal está marcada por un conflicto interior, por una división entre los impulsos que provienen de la carne y aquellos que provienen del Espíritu; y nosotros no podemos seguirlos todos. No podemos, en efecto, ser contemporáneamente egoístas y generosos, seguir la tendencia de dominar sobre los demás y sentir la alegría del servicio desinteresado. Debemos siempre elegir cual impulso seguir y lo podemos hacer en modo auténtico solamente con la ayuda del Espíritu de Cristo. San Pablo menciona las obras de la carne, son los pecados de egoísmo y de violencia, como enemistad, discordia, rivalidad, desacuerdos; son pensamientos y acciones que no nos hacen vivir en modo verdaderamente humano y cristiano, en el amor. Es una dirección que conduce a perder la propia vida. En cambio el Espíritu Santo nos guía hacia las alturas de Dios, para que podamos vivir ya en esta tierra el germen de la vida divina que está en nosotros. Afirma, en efecto, san Pablo: «El fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz» (Gal 5,22). Notamos que el Apóstol usa el plural para describir las obras de la carne, que provocan la dispersión del ser humano, mientras usa el singular para definir la acción del Espíritu, habla de «fruto», igual que como a la dispersión de Babel se contrapone la unidad de Pentecostés. 

Queridos amigos, debemos vivir según el Espíritu de unidad y de verdad, y por esto debemos orar para que el Espíritu nos ilumine y nos guíe para vencer la fascinación de seguir nuestras verdades, y para acoger la verdad de Cristo transmitida en la Iglesia. La narración de Lucas sobre Pentecostés nos dice que Jesús antes de subir al cielo les pidió a los Apóstoles que permanecieran juntos para prepararse para recibir el don del Espíritu Santo. Y ellos se reunieron en oración con María en el Cenáculo a la espera del evento prometido (cfr At 1,14). En recogimiento con María, como en su nacimiento, la Iglesia también hoy ora: «Veni Sancte Spiritus! – Ven Espíritu Santo, colma los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor». Amén.

(Traducción de Patricia Jáuregui Romero – RV).

“La tecnología está apagando el fuego del amor y eso es muy grave”

El Cardenal Juan Luis Cipriani realizó una crítica al uso de las nuevas tecnologías de la información, animando a los fieles a priorizar la comunicación existencial en la que primen los valores al interior de la familia y con los amigos. Estas reflexiones las dirigió en la solemne Misa de Pentecostés que presidió en la Basílica Catedral de Lima, el domingo 27 de mayo de 2012.


“¿Así como se han multiplicado las posibilidades de comunicar, de obtener información y de transmitir noticias también ha crecido esa capacidad de amarnos y de comprendernos? ¿O en el mundo vemos que hay más desconfianza, sospecha, temor y violencia?”, reflexionó.

“Hemos tomado un camino de desvío por el cual estamos muy comunicados, pero muy lejanos al mismo tiempo. La carta familiar, la visita a los enfermos, la palabra de cariño, el gesto de acogida se ha reemplazado por un mensaje de texto de cuatro palabras que no trasmite ni cariño, ni alegría, ni perdón. La tecnología está apagando el fuego del amor y eso es muy grave. Por eso el Papa nos dice que la comunicación superficial a veces hace más difícil la relación humana”, prosiguió el Arzobispo de Lima. 

Lamentó que en algunos medios de comunicación existan contenidos superficiales que no contribuyen en la formación en valores de la sociedad.

“Algunos medios nos invaden con ruidos, mentiras, campañas y con una comunicación que no da amor, ni fraternidad; y todo lo que da es dinero e intrigas. Volvamos a descubrir el calor de la cercanía, de la amistad y de la familia. Espíritu Santo ten piedad de nosotros, no dejes que el mundo se convierta en una Torre de Babel, en donde todos están muy cerca, pero muy alejados; todos muy comunicados, pero encerrados en el egoísmo; porque se habla mucho de paz y estamos llenos de violencia; se habla mucho de verdad y campea la mentira”, mencionó. 

Por su parte, el Cardenal Cipriani reconoció el enorme aporte que las nuevas tecnologías de la información ofrecen al mundo. Al mismo tiempo instó a utilizar los avances informáticos con valores humanos y cristianos.

“No es que la tecnología no sea buena. Por supuesto que es muy útil saber dónde están los hijos o aquél amigo y al instante gracias a las tecnologías, pero eso no me da amor, alegría, cariño, amistad y cercanía”, refirió.

“Ven Espíritu Santo”

En otro momento reflexionó sobre la importancia de dedicar momentos de silencio y oración en el día, para dejar actuar al Espíritu Santo. Para ello recomendó a los fieles alejarse del odio, la mentira, venganza, violencia y el egoísmo.

“Dejemos que el Espíritu Santo tenga silencio para que te pueda hablar. ¿En tu corazón hay odios, cóleras, mentiras o abusos?, porque donde hay todo es clima negativo no está el amor, la comunicación y la relación. Y estamos aislados con tanta tecnología”, señaló.

“El proyecto de la soberbia, de corregir a Dios, de rehacer los mandamientos y escoger los pecados a gusto de cada uno, Dios lo interrumpió bruscamente”, señaló el Arzobispo de Lima recordando el pasaje bíblico de la Torre de Babel.

Finalmente pidió al Señor por las intenciones del Papa, así como por todos los fieles, especialmente por las familias para que sea un lugar donde el Espíritu Santo encuentre acogida.

Oficina de Comunicaciones y Prensa
http://www.arzobispadodelima.org

sábado, 26 de mayo de 2012

“Ven Espíritu Santo, ilumínanos”


En el programa Diálogo de Fe del sábado 26 de mayo, el Cardenal Juan Luis Cipriani mencionó que Pentecostés es la venida del Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad y que es la relación de amor entre el Hijo y el Padre.

“La maravilla de Dios que es Uno y Trino nos define que el amor del Padre al Hijo y del Hijo al Padre, ese amor mutuo es una persona, que es el Espíritu Santo”, afirmó.

Comentó que con frecuencia la gente desconoce la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, ya que es más difícil ser amigo de una paloma o unas lenguas de fuego, como es representado. Sin embargo, expresó que es quien está más presente en el mundo buscando entrar en las almas de las personas.

“El Espíritu Santo nos dice: Yo no vengo a sembrar discordias, yo vengo a traer la paz, vengo a traer la verdad y no las mentiras”, expresó.

Señaló también que en este mundo que solo cree en lo que se percibe de manera material, es difícil hablar del amor hacia alguien a quien no se puede ver ni tocar.

“Tú hablas y tú vives porque estoy dentro de ti. Pon en práctica los consejos que el Espíritu Santo te da, Él permanece en nuestras mentes”, enfatizó. 

Asimismo, destacó palabras importantes de San Pablo: “No han recibido un espíritu de esclavos para que caigan en el temor, el Espíritu que han recibido es para ser hijos adoptivos del Señor”.

El Arzobispo de Lima pidió no caer en la tentación de decir que Dios es un problema, de no rezar, de no acercarnos a la confesión, ya que vivimos en una década donde hay más soberbia y egoísmo, en la que el hombre moderno y la juventud viven sometidos por la tecnología. 

“No hay peor sordo que el que no quiera oír, acerquémonos más al Espíritu Santo. Amen a sus enemigos, oren, recen por los que te persiguen, si no vivimos así estamos al margen de una familia maravillosa que es la familia de Dios. Él nos conoce con nombre y apellidos y solo nos pide que abramos nuestro corazón”, reflexionó.

Finalmente, recordó que en este mes de mayo existe un gran fervor y alegría al recordar a la Virgen María.

“No vaya a ser que no nos demos cuenta que hay un resurgir del amor de María, que hay un resurgir de un deseo de ayudarnos unos a otros; que nada te espante, con el Espíritu Santo todo se puede; Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta”, concluyó.

En otro momento, pidió unirnos en oración y rezar a Dios para que acompañe, dé fuerzas y restablezca la salud del periodista Raúl Vargas.“Todos los que venimos a esta casa de RPP y formamos una gran familia tenemos esa preocupación por nuestro querido Raúl Vargas. Le pido a todos los amigos que elevemos una oración para que el Señor lo recupere y pronto lo podamos tener de regreso. Le pedimos a Dios que lo acompañe, le dé mucha paz a él y a su familia”, exhortó.


Oficina de Comunicaciones y Prensa

Discutir en vez de disputar

¿Respetamos a nuestros adversarios?

1) Para saber

La paz es comúnmente aceptada y la lucha por obtenerla da sentido a muchos movimientos sociales. Sin embargo no siempre se está de acuerdo en los medios para conseguirla, sobre todo cuando afecta a los intereses personales.

La paz exige una tolerancia mutua, la cual no es una simple permisividad en que se acepta cualquier postura, sino que supone respeto. En cualquier ámbito debe imperar la paz: deportivo, familiar, político, etc. No se trata solo de soportar o aguantar a quien defiende una posición distinta de la personal, sino de fomentar y agradecer que se exprese, prestándole suma atención.

2) Para pensar

El escritor Alfonso Aguiló relata la historia de un pequeño cacique de una modesta población.

Se trataba de una persona que era alcalde de esa minúscula ciudad desde hacía muchos años, y nadie se atrevía a presentarse en las sucesivas elecciones municipales. Su dominio era completo. Nadie podía hacerle sombra ni rechistar sus órdenes. Toda decisión, hasta la más pequeña, pasaba por la mesa de su despacho.

Pasaron los años y un buen día, ante el asombro de todos, apareció otro candidato. Las siguientes elecciones ya no serían la historia de siempre. Se prometían realmente interesantes.

El eterno alcalde se sintió afrentado. Que alguien tuviera la desfachatez de hacerle la competencia era algo intolerable. No es que simplemente le molestara, es que no lo podía entender.

El insólito rival lanzó su programa, distribuyó su propaganda, hizo sus promesas, y llegó por fin el momento de que las urnas resolvieran aquella confrontación. La expectación fue grande. Todo era muy distinto que las veces anteriores.

Al final, por un estrecho margen, el nuevo candidato fue derrotado y el viejo cacique pudo respirar tranquilo. Enseguida hizo unas declaraciones a la prensa local. El recién reelegido alcalde estaba radiante de alegría. Tanto, que haciendo acopio de buenos sentimientos se refirió al vencido contrincante y dijo con voz solemne: "Le perdono".

Pensemos si también hoy, quizá alguna vez nos puede pasar, a nuestro nivel, algo parecido a lo que sucedió a este singular alcalde.

Podemos llegar, curiosamente, a considerar una ofensa que nos lleven la contraria, o que nos hagan legítima competencia, o que piensen de forma distinta a nosotros y lo manifiesten públicamente.


3) Para vivir

No es lo mismo discutir que disputar. Se puede discutir pacíficamente en donde las partes en conflicto expresen las razones por las cuales defienden su postura. La discusión es para examinar atentamente una afirmación. En cambio, la disputa implica cierta agresividad, se hace de modo terco, necio e incluso violento. Es la soberbia la que intenta imponerse a los demás, lo cual manifiesta una falta de equilibrio y de seguridad personal.

Detrás de cualquier problema en la educación hay siempre un principio de soberbia. Son actitudes en las que se manifiesta ese pequeño tirano que todos llevamos dentro. Actitudes que si las viéramos desde fuera de nosotros nos parecerían tan ridículas o más que la de este alcalde a quien tanto costó perdonar al que había osado hacerle la legítima competencia en unas elecciones libres.

José Martínez Colín

El genocidio de La Vendée

El 7 de agosto de 1790, en plena euforia de la Revolución francesa, el diario Mercure de France aseguraba: "El primer autor de esta gran revolución que asombra a Europa es, sin duda, Voltaire. Él no ha visto todo lo que ha hecho, pero él ha hecho todo lo que nosotros vemos. Es él quien ha abatido la primera y más formidable barrera del despotismo".

Pocos meses después, sus restos mortales, que habían sido enterrados casi en el silencio trece años antes en Ferney, entraban triunfalmente en el Panteón de Hombres Ilustres de París, entre aclamaciones de multitudes.

Quizá el juicio de aquel diario parisino fuera exagerado respecto a la influencia de Voltaire –el famoso Patriarca de la tolerancia– en la Revolución francesa, pero no cabe duda de que fue el principal demoledor de las formas anteriores, y quien abrió paso a Rousseau, que proporcionaría a la Revolución francesa su base intelectual.

Rousseau, con su obra Contrato Social, creó el concepto de Voluntad General –la suma de voluntades de los hombres–, reconocida como "santa", "inviolable" y "absoluta". Desencadenó la revolución en busca del Estado perfecto, fundado en la supuesta unidad entre moral civil y decisión soberana, pero que acabó –era previsible– en el Estado totalitario vestido con las galas de la legalidad de una Voluntad General. La idea inicial del hombre autónomo acabó por desembocar en un Estado totalitario.

Junto a ello, y como señala Paul Hazard, se abrió un proceso como jamás lo hubo: el proceso contra Dios. El 13 de abril de 1790, la Asamblea Nacional rechazó el catolicismo como religión nacional. El 12 de julio se decretó la expropiación de los bienes eclesiásticos. El 27 de noviembre se exigió a todos los dignatarios eclesiásticos jurar acatamiento a la nueva ordenación legal del clero.

Los sacerdotes y religiosos hubieron de refugiarse en la clandestinidad, como en tiempos de las catacumbas, y más de 40.000 –unos dos tercios del clero francés– fueron deportados o guillotinados: desde todos los lugares de Francia, cargados en carretas de caballos o de bueyes, encerrados en jaulas, muchos eran conducidos, ayunos durante un viaje de días y aun semanas, a Burdeos, Brest y Nantes para ser allí embarcados con destino a la Guayana; tan solo la mitad aproximadamente llegarían con vida a su destierro.

El 8 de junio de 1793, mientras el populacho saqueaba los templos por todas partes y entronizaba en ellos a meretrices como expresiones de la diosa Razón, Robespierre proclamó la "Religión del Ser Supremo". Se abolió el calendario, los nombres de los santos, e incluso las campanas de los edificios religiosos.

Las carretas atestadas de víctimas de la guillotina serían un espectáculo incesante y habitual por las calles de París. Pero el cuadro del horror alcanzaría su punto culminante con los asesinatos de septiembre y las bárbaras torturas y vejaciones a que se recurrieron para aplastar la reacción de los campesinos católicos de La Vendée.

La historia conocía ya abundantes ejemplos de guerras y represiones por motivo de religión, que han sido terribles muestras de las crueldades a que a veces ha llegado a lo largo de los siglos la intolerancia religiosa. Pero aquella bestial represión de los católicos de La Vendée fue, como ha dicho Pierre Chaunu, la más cruel entre todas las hasta entonces conocidas, y el primer gran genocidio sistemático por motivo religioso. Y quizá lo más lamentable fuera que –también por primera vez en la historia– esta masacre se llevó a cabo bajo la bandera de la tolerancia.

El asunto no quedó en el frenético y sangriento sube y baja de la rasuradora nacional que en su día inventara Guillotin. Al primer asalto en masa siguió una fría organización del genocidio.

En agosto de 1793, la Convención de París expidió un decreto disponiendo que el Ministerio de la Guerra enviase materiales inflamables de todo tipo con el fin de incendiar bosques, cultivos, pastos y todo aquello que arder pudiera en la comarca. "Tenemos que convertir La Vendée en un cementerio nacional", exclamó el general Turreau, uno de los principales responsables de la matanza.

Como narra Hans Graf Huyn, fueron violadas las monjas; cuerpos vivos de muchachas soportaron el descuartizamiento; se formaron hileras con los niños para ahogarlos en estanques y pantanos; mujeres embarazadas se vieron pisoteadas en lagares hasta morir, y en aldeas enteras los vecinos perecieron por beber agua que había sido envenenada. Casi ciento veinte mil habitantes de La Vendée fueron asesinados, y arrasadas decenas de miles de viviendas.

La cuestión de fondo de aquel enfrentamiento –como observa Jean Meyer– no estuvo en la disyuntiva entre monarquía o república, ni fue un conflicto entre estamentos, sino que consistió más bien en la decidida intención de extirpar esas creencias sin reparar en medios.

Alfonso Aguiló

Efectos de la Unción de enfermos

Considerando el sacramento de la Unción de enfermos, a la luz de la Pascua, vemos que la acción del Señor resucitado se prolonga hoy para los enfermos graves, aquellos que se ven en peligro, mermadas sus fuerzas, con sufrimientos morales y espirituales desencadenados por la precariedad de su situación.

Al enfermo grave y al anciano muy debilitado se destina el sacramento de la Unción de enfermos (no es sacramento de la tercera edad, no es simplemente para quienes hayan cumplido 65 años): Cristo va a obrar en ellos, para ayuda, alivio, consuelo y fortaleza.

Desterremos la imagen tenebrosa de la Unción de enfermos, imaginándola triste y extrema, en plena agonía, y recuperemos la alegría del Espíritu Santo que por medio del óleo bendecido va a actuar, santificar, pacificar. Para los enfermos, una vez preparados para el sacramento, con deseos de recibirlo y oración previa, vivirlo supondrá una gracia inmensa como un momento importante, un Paso del Señor, en esa situación de enfermedad grave (pierde su fuerza y su impacto cuando, saltándonos la disciplina sacramental, lo repetimos todos los años al enfermo, porque sí, sin mayor gravedad ni recaída):

"¡Cuánta fortaleza encontraréis en él! Esa unción os ayudará a sobrellevar el dolor; os animará para no caer en la angustia que acompaña muchas veces a la enfermedad; si es conforme a los designios de Dios, os dará la salud corporal, pero sobre todo, os dará la salud del alma, haciéndoos sentir la presencia del Señor y disponiéndoos -cuando Él lo quiera- para ir a la casa del Padre, con la serenidad y la alegría que caracterizan a los buenos hijos" (Juan Pablo II, Disc. a los enfermos, Córdoba (Argentina), 8-abril-1987).

De suma importancia es el carácter espiritual, interior, del sacramento, porque permite que el enfermo se una a su Señor en la cruz convirtiendo un mal, como es la enfermedad, el sufrimiento, en un bien de redención para todos. 

El enfermo es transformado interiormente: saltan las resistencias interiores, la inquietud se convierte en paz, la oscuridad del sin-sentido comienza a iluminarse.

"Esta economía divina de la salvación -como la ha revelado Cristo- se manifiesta indudablemente en la liberación del hombre de ese mal que es el sufrimiento "físico". Pero se manifiesta aún más en la transformación interior de ese mal que es el sufrimiento espiritual, en el bien "salvífico", en el bien que santifica al que sufre y también, por medio de él, a los otros...

Cristo que dice al hombre que sufre "ven y sígueme", es el mismo Cristo que sufre, Cristo de Getsemaní, Cristo flagelado, Cristo coronado de espinas, Cristo caminando con la cruz, Cristo en la cruz... 

Es el mismo Cristo que bebió hasta el fondo el cáliz del sufrimiento humano "que le dio el Padre" (cf. Jn 18, 11). El mismo Cristo que asumió todo el mal de la condición humana sobre la tierra, excepto el pecado, para sacar de él el bien salvífico: el bien de la redención, el bien de la purificación, y de la reconciliación con Dios, el bien de la gracia" (Juan Pablo II, Hom. en la festividad de la Virgen de Lourdes, 11-febrero-1979).
¡Es la belleza de la Gracia, la belleza del Espíritu Santo que todo lo transforma, hasta el dolor! 


La comunión con las dos especies

"Tomad y bebed todos de él..."

Así fue el mandato del Señor al instituir el Sacrificio eucarístico. Tanto su Cuerpo como su Sangre son ofrecidas por el Señor para ser recibidas "todos" en comunión.


¿O acaso dijo sobre el pan "Tomad y comed todos de él" y sobre el cáliz dijo: "tomad pero no bebáis todos de él..."?

La práctica de la Iglesia en su disciplina sacramental siempre distribuyó la santísima Eucaristía con las dos especies, la especie del Pan y la especie del Vino: durante siglos ofreciendo el diácono el cáliz al fiel que iba a comulgar para que bebiese reverentemente sólo un poco de la Sangre del Señor, casi mojarse los labios simplemente. De manera que primero recibían del obispo la Comunión con el Cuerpo del Señor y a continuación se llegaban al diácono que les ofrecía el cáliz con la Sangre de Cristo.

"21. No te acerques, pues, con las palmas de las manos extendidas ni con los dedos separados, sino que, poniendo la mano izquierda bajo la derecha a modo de trono que ha de recibir al Rey, recibe en la concavidad de la mano el cuerpo de Cristo diciendo: «Amén». Súmelo a continuación con ojos de santidad cuidando de que nada se te pierda de él. Pues todo lo que se te caiga considéralo como quitado a tus propios miembros. Pues, dime, si alguien te hubiese dado limaduras de oro, ¿no las cogerías con sumo cuidado y diligencia, con cuidado de que nada se te perdiese y resultases perjudicado? ¿No procurarás con mucho más cuidado y vigilancia que no se te caiga ni siquiera una miga, que es mucho más valiosa que el oro y que las piedras preciosas?

22. Y después de la comunión del cuerpo de Cristo, acércate también al cáliz de la sangre: sin extender las manos, sino inclinándote hacia adelante, expresando así adoración y veneración, mientras dices «Amén», serás santificado al tomar también de la sangre de Cristo. Y cuando todavía tienes húmedos los labios, tocándolos con las manos, santifica tus ojos y tu frente y los demás sentidos. Por último, en oración expectante, da gracias a Dios, que te ha concedido hacerte partícipe de tan grandes misterios" (S. Cirilo de Jerusalén, Cat. Mist. V).
O también:
"Inmolad —dice Moisés— un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. «¿Qué dices, Moisés? La sangre de un cordero irracional, ¿puedesalvar a los hombres dotados de razón?». «Sin duda —responde Moisés—: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos" (S. Juan Crisóstomo, Cat. 3, 13). 
Más aún:

"En consecuencia, también nosotros debemos comer con Cristo la Pascua, purificando nuestras mentes de todo fermento de malicia, saciándonos con los panes ázimos de la verdad y la simplicidad, incubando en el alma aquel judío que se es por dentro, y la verdadera circuncisión, rociando las jambas de nuestra alma con la sangre del Cordero inmolado por nosotros, con miras a ahuyentar a nuestro exterminador.

Y esto no una sola vez al año, sino todas las semanas.Nosotros celebramos a lo largo del año unos mismos misterios, conmemorando con el ayuno la pasión del Salvador el Sábado precedente, como primero lo hicieron los apóstoles cuando se les llevaron el Esposo. Cada domingo somos vivificados con el santo Cuerpo de su Pascua de salvación, y recibimos en el alma el sello de su preciosa sangre" (Eusebio de Cesarea, Trat. sobre la Pascua, 12).
Así mismo, en Alejandría, explicaba san Cirilo:

"Todos los que participamos de la sangre sagrada de Cristo alcanzamos la unión corporal con él, como atestigua san Pablo, cuando dice, refiriéndose al misterio del amor misericordioso del Señor: No había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo (S. Cirilo de Alejandría, Com. ev. Jn, 11, 11). 
O igualmente:
"Somos ungidos para comulgar con la regia unción de su deidad. Y comiendo el sagrado Pan y bebiendo la divinizarte Bebida, participamos de la carne y de la sangre que él asumió. Y de esta suerte existimos en quien por nosotros se encarnó, murió y resucitó.

...Por eso, el bautismo reintegra al hombre en su amistad con Dios; el crisma lo hace digno de los dones en él contenidos; la sagrada mesa tiene el poder de comunicar al bautizado la carne y la sangre de Cristo" (Nicolás Cabasilas, De la vida en Cristo, 2).

"Los altares vienen a ser como las manos del Salvador: y así, de la sagrada mesa, cual de su santísima mano, recibimos el pan, es decir, el cuerpo de Cristo, y bebemos su sangre, lo mismo que la recibieron los primeros a quienes el Señor invitó a este sagrado banquete, invitándoles a beber aquella copa realmente tremenda" (Id., 3).


Habría muchos más textos patrísticos y fuentes litúrgicas que lo muestran: los fieles bebían del cáliz; cuando eran asambleas de fieles muy numerosas, de un gran cáliz, el único que se consagraba, se vertía la Sangre del Señor en otros cálices más pequeños con un poco de vino no consagrado: así se facilitaba la distribución de la comunión con el cáliz (Cf. Jungmann, El sacrificio de la Misa, pp. 1093-1096).

Todo esto en el rito romano fue desapareciendo para ir pasando poco a poco a comulgar únicamente con la especie de Pan, que de ser pan ázimo pasó a confeccionarse en forma de obleas, blancas, redondas, mucho más prácticas para la distribución de la Comunión y la supresión del cáliz.

Sin embargo, los ritos litúrgicos orientales, tanto católicos como ortodoxos, siempre administraron la Comunión con las dos especies, de manera ininterrumpida hasta hoy, aunque adoptaron, muchos de ellos al menos, la costumbre de introducir todo el Pan consagrado en el cáliz, bien empapado en la Sangre del Señor, y distribuirlo con una cucharilla en la boca del fiel, mientras los diáconos extienden un paño rojo entre el cáliz y el fiel por si se derrama algo de la Preciosa Sangre.

Pero el mandato del Señor se sigue repitiendo: "tomad y bebed todos de él...", también para nosotros, católicos romanos. Sí, un mandato del mismo Señor.

Es verdad que en cada especie eucarística está Cristo completo (cuerpo, sangre, alma, divinidad) y recibimos perfectamente al Señor si sólo comulgamos con la especie de Pan, con todas las gracias necesarias para nosotros. Lo definió el Concilio de Trento y lo recoge el Catecismo de la Iglesia Católica:

"El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación" (DS 1642)" (CAT 1376).

Pero, ¿fue esto lo que dijo Cristo: "comed todos de él... pero no bebáis todos de él"? ¿Es significativo, es expresivo que siempre y de manera exclusiva la Comunión se distribuya sólo bajo la especie de Pan?

EL Misal romano recuerda la importancia y expresividad de poder recibir al Señor con las dos especies, el Pan y el Vino:

"Cuando la sagrada Comunión se hace bajo las dos especies el signo adquiere una forma más plena. De esta forma, en efecto, el signo del banquete eucarístico resplandece más perfectamente y expresa más claramente la voluntad divina con que se ratifica la Alianza nueva y eterna en la Sangre del Señor, así como también la relación entre el banquete eucarístico y el banquete escatológico en el reino del Padre" (IGMR, 3º ed., n. 281).

A los sacerdotes nos toca, según dice la Institutio del Misal, explicar bien la Comunión con la Sangre del Señor, su sentido y forma, el porqué:

"Y en el mismo sentido, exhorten a los fieles para que se interesen por participar más intensamente en el sagrado rito, en el cual resplandece de manera más plena el signo del banquete eucarístico" (IGMR, 3º ed., n. 282).

Ha de procurarse la forma de distribución de la Sagrada Comunión que sea más decorosa y reverente. El número de fieles, tal vez, no permita que todos y cada uno beban directamente del cáliz, pero sí es factible, con el debido cuidado, distribuir la Sagrada Comunión, por intinción: es decir, mojando la forma consagrada en el cáliz y depositándola en la boca del fiel.

"Si la Comunión del cáliz se hace por intinción, quien va a comulgar, teniendo la patena debajo de la boca, se acerca al sacerdote, quien sostiene el vaso con las sagradas partículas y a cuyo lado se sitúa el ministro que sostiene el cáliz. El sacerdote toma la Hostia, moja parte de ella en el cáliz y, mostrándola, dice: El Cuerpo y la Sangre de Cristo; quien va a comulgar responde: Amén, recibe del sacerdote el Sacramento en la boca, y en seguida se retira" (IGMR, 3º ed., n. 287).

Hay muchos momentos y celebraciones a lo largo del año litúrgico en que la distribución de la Sangre de Cristo sería más que aconsejable, si no es un alto número de comulgantes, por ejemplo a lo largo de la cincuentena pascual.

Si el sacerdote está solo -desgraciadamente solo-, sin acólitos instituidos, tal vez la solución práctica serían esos cálices-patenas, integrados en una sola pieza que, aunque no resulten demasiado bellos, sí son útiles para tal menester.

A lo mejor un buen regalo para la comunidad -conventual, monástica, etc- o para la parroquia sería un cáliz-patena que algún fiel ofreciese.


Desde luego la Comunión con las dos especies no significa:

-que cada uno se acerque al altar y moje en el cáliz la Hostia consagrada autocomulgando (en lugar de recibirlo)

-jamás la hostia consagrada y mojada en la Sangre del Señor se deposita en la mano del comulgante

-tampoco se pasa el cáliz de uno al otro:

"No está permitido que los fieles tomen la hostia consagrada ni el cáliz sagrado «por sí mismos, ni mucho menos que se lo pasen entre sí de mano en mano».[181] En esta materia, además, debe suprimirse el abuso de que los esposos, en la Misa nupcial, se administren de modo recíproco la sagrada Comunión" (Instr. Redemptionis sacramentum, 94).

"No se permita al comulgante mojar por sí mismo la hostia en el cáliz, ni recibir en la mano la hostia mojada" (Instr. Redemptionis sacramentum, 104).
"Tomad y bebed TODOS de él..."

Y san Pablo explicará: 

"El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos mu­chos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan" (1Co 10,16-17).
Y
"cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva" (1Co 11,26).Por eso, la práctica sacramental de la Iglesia fue distribuir tanto el Cuerpo como la Sangre del Señor, obedeciendo al mandato de Cristo, santificando así a los fieles:

"La participación del cuerpo y de la sangre de Cristo no hace otra cosa sino convertirnos en lo que recibimos: y seamos portadores, en nuestro espíritu y en nuestra carne, de aquel en quien y con quien hemos sido muertos, sepultados y resucitados" (S. León Magno, Serm. 12 in passione Domini,7).

Javier Sánchez Martínez

Alabad al Señor que la música es buena

El canto litúrgico, es decir, aquel que forma parte de la naturaleza de la liturgia, aquel que debe responder y convenir a una acción sagrada litúrgica, debe poseer, santidad, belleza en las formas, tanto en música como en texto.

El canto litúrgico, lejos de ser un añadido superficial, es connatural al culto litúrgico; de ahí que debe ser cuidado, educado, potenciado; tal vez hoy pulido, es decir, purificado de tantas canciones y ritmos ajenos a la liturgia pero que se han introducido con tal de ´cantar´ y ´entretener´ en la liturgia.

"El canto sagrado, unido a las palabras constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne" (SC 112).

Música, instrumentos y voces se unen elevando al Señor la plegaria y la alabanza, la adoración y la acción de gracias, la contemplación y la respuesta.

Ya dice el salmo 150:

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,
alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todos los instrumentos y voces unidos en la alabanza. El órgano es el instrumento más adecuado, sin desdeñar otros que cuadren con el tono sagrado y orante de la liturgia: 

"Téngase en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales. En el culto divino se pueden admitir otros instrumentos, a juicio y con el consentimiento de la autoridad eclesiástica territorial competente, a tenor de los arts. 22 § 2; 37 y 40, siempre que sean aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación de los fieles" (SC 120).

La belleza de la música y del canto litúrgico es tan importante como la ortodoxia y verdad de la letra, de aquello que se canta.

"Es necesario descubrir y vivir constantemente la belleza de la oración y de la liturgia. Hay que orar a Dios no sólo con fórmulas teológicamente exactas, sino también de modo hermoso y digno.

A este respecto, la comunidad cristiana debe hacer un examen de conciencia para que la liturgia recupere cada vez más la belleza de la música y del canto. Es preciso purificar el culto de impropiedades de estilo, de formas de expresión descuidadas, de músicas y textos desaliñados, y poco acordes con la grandeza del acto que se celebra.

Es significativa, a este propósito, la exhortación de la carta a los Efesios a evitar intemperancias y desenfrenos para dejar espacio a la pureza de los himnos litúrgicos: «No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu. Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Ef 5,18-20)" (Juan Pablo II, Audiencia general, 26-febrero-2003).

Música y texto en la liturgia están unidos, son inseparables, con primacía del texto que debe ser claro, inteligible, y la música al servicio del texto litúrgico como lo es el canto gregoriano, modelo de todo canto. La armonía de la melodía, su suavidad y bondad de formas ayudan a orar, contemplar, memorizar los textos de la fe; lo que mueva el cuerpo por su ritmo desde luego no mueve el alma a Dios, por muy buena intención que se tenga al introducir esos cantos con tantísimo ritmo que podrían sonar en una discoteca, en un fuego de campamento, en una catequesis o en una representación teatral.

"La música desempeña, entre las manifestaciones del espíritu humano, una función elevada, única e insustituible. Cuando la verdad es bella e inspirada, nos habla más aún que todas las otras artes, de la bondad, de la virtud, de la paz y de las cosas santas y divinas. Por algo siempre ha sido y siempre será parte esencial de la liturgia, como podemos deducir de las tradiciones litúrgicas de los pueblos cristianos de todos los continentes" (Juan Pablo II, Discurso al coro "Harmonici Cantores", 23-diciembre-1988).

Javier Sánchez Martínez

Orar con las oraciones (litúrgicas, por supuesto)

El Misal, aparte de ser el libro de altar para la celebración del sacrificio eucarístico, puede ser considerado como muy bien como el gran libro de la plegaria de la Iglesia, donde la Iglesia contempla la acción de Dios, lo alaba y adora y también le suplica. Los misterios de la fe son narrados mediante la oración litúrgica, expresados mediante las plegarias del Misal.

Los mismos textos, año tras año, son proclamados, con concisión y belleza en su fórmula, para la celebración de la Iglesia. Un oído atento -que participa de veras en la liturgia interior y activamente- las escucha, las hace suyas, va alcanzando familiaridad con el lenguaje de la Iglesia. De esta manera, interiorizándolas al ser recitadas en la liturgia dignamente, pausadamente, podemos ir siendo educados en las verdades de la fe y también alimentando el corazón y la mente para orar y contemplar.

La espiritualidad personal, sin duda alguna, se enriquece sobradamente, cuando las oraciones del Misal pasan a ser un patrimonio del corazón, rezadas, meditadas, saboreadas contemplativamente. Desechemos por tanto la idea de que lo que hay en el Misal es para el uso del sacerdote, que las recita y que a veces ni prestamos la atención debida, sino que hemos de pasar a considerarlas un venero de agua que fecunda día a día, año tras año litúrgico, la vida de todos.

Los textos eucológicos -es decir, las oraciones litúrgicas- acompañan la vida del creyente.

"Cualquier de ellos orado antes, en y después de la celebración hará que la experiencia de la gracia fructifique plenamente en la persona y vaya dejando un pose profundo nacido de la auténtica experiencia divina en la Iglesia" (BUGEDA, A., "Liturgia y experiencia de Dios", en: Phase 304 (2011), 358).

La participación plena, consciente, activa, interior y fructuosa, se logra en grandísima medida si sintonizamos con las oraciones, prefacios y plegarias que el sacerdote reza en la Misa, haciéndolas nuestras y respondiendo "Amén" no de manera mecánica, sino sabiendo lo que rubricamos porque antes lo hemos escuchado.

La participación en la Misa se enriquece en hondura cuando la oración personal ha tomado en sus manos la oración colecta, el prefacio y demás oraciones y se han rezado como preparación a la Misa y/o como prolongación de la Misa.

El conocimiento mismo de las verdades de la fe, del tesoro de la revelación, de la actuación salvífica de Cristo, etc., se ensancha cuando las oraciones litúrgicas del Misal son estudiadas en la meditación personal, ya que estas oraciones expresan la recta fe, la fe de la Iglesia.

Imposible captar la grandeza de la Encarnación y las consecuencias de su Nacimiento si no acudimos a las oraciones colectas y a los tres prefacios de Navidad, por ejemplo. O la gran ocasión que nos presenta el tiempo de Adviento si meditando las oraciones colectas y sus prefacios llegamos a comprender mejor la escatología, los tiempos últimos.

La espiritualidad personal entonces avanza en el trato con Dios, sacándonos de nuestro mismo lenguaje, de los mismos puntos queridos para la meditación personal que siempre repetimos, o de las mismas peticiones a Dios, para interiorizar y paladear el tesoro que para la vida significa descubrir las oraciones del Misal.
Javier Sánchez Martínez

Las claves el éxito son cuatro y pasan por una: que el debate no lo marquen otros

El Congreso Mundial de las Familias debatió estrategias ante la opinión pública, advirtió del riesgo demográfico y propuso una economía alternativa. 

Es posible revertir las legislaciones contra la familia. De hecho, ya se están “logrando importantes victorias en el campo de las reformas y en los tribunales internacionales”. Contra toda percepción derrotista, Austin Ruse, Piero A. Tozzi, Carmen Domínguez y Roger Kiska propusieron caminos concretos para promover la protección de la familia en las leyes y en los discursos culturales.

Cuatro áreas y una idea: marcar el debate
Ponentes en el seminario Propuestas frente a legislaciones internacionales anti-familia, en el marco del VI Congreso Mundial de Familias, estos estudiosos de la realidad de la familia han expuesto algunas vías y lenguajes que la sociedad y los legisladores deben adoptar para proteger a la institución familiar.

Roger Kiska, asesor legal de Alliance Defence Fund y responsable de la expansión de su red en Europa, resumió en cuatro los campos para el rearme cultural y legislativo de la institución familiar en las sociedades sometidas a corrientes que relativizan o niegan la realidad de la familia. “Litigación estratégica, redes internacionales, un lenguaje adecuado y audacia para enmarcar el debate y no dejar que lo hagan otros”. Así enunció el portavoz de ADF los flancos en los que debe actuarse.

Ya hay avances significativos a favor de la familia, según subrayaron los cuatro ponentes de este seminario, que mencionaron, a modo de ejmplo, la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que reafirma el concepto del matrimonio y niega el derecho a redefinirlo.

Una economía alternativa
En otro orden de cosas, el Congreso estudió las formas de una economía general basada en la familia. Promover la propiedad privada, incentivar fiscalmente la natalidad, apoyar y no perseguir a las familias que educan a sus hijos en casa y recuperar para el hogar “todos los fragmentos de libertad” de los que se ha ido apropiando el Estado son las principales recetas que propuso este viernes Allan Carlson, historiador, fundador del Congreso Mundial de Familias, para volver a hacer de la familia una “realidad funcional” en una sociedad próspera, una “unidad de producción y no solo una unidad de consumo”.

La familia como realidad económica, su aportación a la riqueza de una sociedad, su creación de capital social indispensable para el crecimiento y la prosperidad, fueron las claves del seminario Familia, Economía y Capital Social. Dirigido por Patrick Fagan, director del Family Research Council, el panel analizó la realidad económica de la familia, con intervenciones de Allan Carlson y de Fernando Pliego, sociólogo, profesor de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

“La mayor parte de nuestros problemas derivan de la disrupción del mundo del trabajo y el mundo del hogar”, comentó el fundador del WCF. “Las sociedades necesidan recuperar la economía basada en la familia, es preciso recuperar para el hogar ciertas funciones de las que el Estado se ha apropiado”, señaló Alan Carlson, que mencionó, en concreto, la educación de los hijos, el control de la natalidad, o las leyes contra la propiedad privada.

Por su parte, Fernando Pliego citó una investigación coordinada por la UNAM en trece países sobre la relación entre familia y bienestar. “El estudio no deja lugar a dudas”, dijo el profesor mexicano. “La contribución de la familia natural al bienestar de una sociedad es una fenómeno universal. Las sociedades con familias funcionales contribuyen decisivamente a la prosperidad, coincidieron en señalar, como principal conclusión, los panelistas de este seminario.

Es posible revertir las legislaciones contra la familia. De hecho, ya se están “logrando importantes victorias en el campo de las reformas y en los tribunales internacionales”, concluyó.

El invierno demográfico
Por último, en un escenario europeo de baja fertilidad y descenso demográfico, factor clave de la grave crisis económica que padece el continente, expertos internacionales de primer nivel lo analizaron en la segunda sesión plenaria del Congreso.

Presidida por Jon Mueller, del Ethics and Public Policy Center (Centro de Ética y Políticas Públicas), participaron Joel Kotkin (analista y consultor sobre desarrollo económico), con la ponencia Invierno demográfico: cómo llegamos a él, dónde estamos; Don Feder(Director de Comunicaciones del WCF), con Las raíces culturales de invierno demográfico ;Douglas Sylva (Senior Fellow, Catholic Family and Human Rights Institute), con El invierno demográfico como una amenaza a la paz mundial; y Alejandro Macarron(miembro de la estrategia de negocio y consultor de la firma de corporación financiera Otto y Empresa), con Las familias numerosas y la salida de invierno demográfico.

"Para garantizar el relevo generacional en las naciones desarrolladas, se precisa una tasa mínima de fertilidad (media del número de niños por mujer) de 2,1. En la Unión Europea, esa tasa se sitúa en el 1,5, por debajo del mínimo necesario. En España es incluso inferior, situándose en un 1,47, mientras en Grecia es del 1,3.", han incidido los expertos.

Países como Rusia, Alemania, y Japón ya pierden población, y por ello se han apresurado a afrontar esta disminución dramática. La población envejece rápidamente en naciones desarrolladas. Como se manifestó en la sesión, pese a que los planificadores demográficos han estado insistiendo desde 1969 en las teorías de la llamada Bomba Demográfica de Paul Ehrlich, el desafío demográfico del siglo XXI no será la superpoblación, sino las poblaciones que disminuyen y envejecen.

El crecimiento económico a largo plazo y el aumento de población van de la mano. Nunca en la historia han logrado las naciones sostener su crecimiento económico en etapas de disminución demográfica. Los efectos pueden comprobarse ya en Grecia, donde los cada vez menos y menos trabajadores se ven forzados a sostener el creciente número de y otros gastos de gobierno. Los datos demográficos pesan en el corazón de tanta confusión. 

La preocupante bajada en las tasad de natalidad es un asunto importante en los trabajos que acomete este fin de semana en Madrid el Congreso Mundial de Familias, que incluirá también una discusión en grupo sobre el invierno demográfico con Steve Mosher, presidente del instituto internacional Population Research Council; Steve Smoot , productor ejecutivo del documental El invierno demográfico: la disminución de la familia humana; Igor Beloborodov, director del Instituto de Investigación Demográfica de Moscú, y Joel Kotkin. 

Alexey Komov, organizador desde el WCF del Encuentro sobre Demografía en Moscú de 2011, también será ponente en el Congreso. "El invierno demográfico es el radar que nos avisa de la situación que padecemos en casi de todo el mundo", resume Larry Jacobs, director administrativo del WCF. 

El don del Espíritu Santo, principio unificador de la Iglesia, dice Benedicto XVI


Poco antes de mediodía en la plaza de San Pedro a los participantes en el encuentro organizado por el movimiento de Renovación en el Espíritu Santo. 

Con alegría el Papa acogió en la plaza de San Pedro a numerosos miembros de la Renovación en el Espíritu Santo, con ocasión del 40° aniversario de su nacimiento en Italia, como expresión del más vasto movimiento de renovación carismática que ha atravesado a la Iglesia Católica después del Concilio Ecuménico Vaticano II. A todos ellos el Obispo de Roma los saludó con afecto, comenzando por su Presidente Nacional, a quien agradeció sus palabras en nombre de todos los presentes. Y formuló votos para que su peregrinación, que les ofrece la oportunidad de detenerse en oración ante la tumba de san Pedro, refuerce su fe, aumente su testimonio cristiano y les permita afrontar sin temor, guiados por el Espíritu Santo, la tarea de la nueva evangelización.

(Audio)
Me alegra encontraros en vísperas de Pentecostés, fiesta fundamental para la Iglesia y tan significativa para vuestro Movimiento, y os exhorto a acoger el amor de Dios que se nos comunica mediante el don del Espíritu Santo, principio unificador de la Iglesia. 

Y tras destacar que en estos decenios se han esforzado para ofrecer su aportación específica a la difusión del Reino de Dios y a la edificación de la comunidad cristiana, alimentando la comunión con el Sucesor de Pedro, con los Pastores y con toda la Iglesia, Su Santidad les dijo:

(Audio)
Queridos amigos, seguid testimoniando la alegría de la fe en Cristo, la belleza de ser discípulos de Jesús, el poder del amor que brota de su Evangelio en la historia, así como la incomparable gracia que cada creyente puede experimentar en la Iglesia con la práctica santificadora de los Sacramentos y el ejercicio humilde y desinteresado de los carismas, que, como dice san Pablo, deben ser utilizados siempre para el bien común. Y ¡no cedáis a la tentación de la mediocridad y de la costumbre! ¡Cultivad en el ánimo deseos altos y generosos! ¡Haced vuestros los pensamientos, los sentimientos y las acciones de Jesús! 

Al reafirmar que el Señor llama a cada uno de ellos a ser colaboradores incansables de su designio de salvación, que cambia los corazones, Benedicto XVI les dijo que también tiene necesidad de ellos para hacer de sus familias, de sus comunidades y de sus ciudades lugares de amor y de esperanza.

(Audio)
En la sociedad actual vivimos una situación en cierto modo precaria, caracterizada por la inseguridad y por el carácter fragmentario de las elecciones. Con frecuencia faltan válidos puntos de referencia en los que inspirar la propia existencia. Por tanto, se hace cada vez más importante construir el edificio de la vida y el conjunto de las relaciones sociales sobre la roca estable de la Palabra de Dios, dejándose guiar por el Magisterio de la Iglesia.

El Papa les recordó asimismo que el Señor “está con nosotros”, y que obra con la fuerza de su Espíritu, invitándonos a crecer en la confianza y en el abandono a su voluntad, en la fidelidad a nuestra vocación y en el empeño a llegar a ser “adultos en la fe, en la esperanza y en la caridad”. Porque como explicó, “adulto, según el Evangelio, no es aquel que no está sometido a nadie y que no tiene necesidad de nadie, sino que adulto, es decir maduro y responsable, sólo puede ser quien se hace “pequeño, humilde y siervo ante Dios”. De ahí que el Pontífice haya hecho hincapié en la necesidad de “renovar el alma de las instituciones” y fecundar la historia “con semillas de vida nueva”.

(Audio)
Hoy los creyentes están llamados a un convencido, sincero y creíble testimonio de fe, estrechamente unido al empeño de la caridad. En efecto, mediante la caridad, también personas lejanas o indiferentes al Mensaje del Evangelio logran acercarse a la verdad y convertirse al amor misericordioso del Padre celestial. 

A esto propósito el Papa les expresó su complacencia por cuanto hacen para difundir una “cultura de Pentecostés” en los ambientes sociales, proponiendo una animación espiritual con iniciativas a favor de cuantos sufren situaciones de malestar y de marginación. Por esta razón los animó a proseguir en su empeño por la familia, lugar imprescindible de educación al amor y al sacrificio de sí mismos.

Y antes de impartirles su Bendición Apostólica que extendió con afecto a todos sus miembros y familiares, Benedicto XVI les dejó la siguiente consigna: (Audio)

Queridos amigos de la Renovación en el Espíritu Santo, ¡no os canséis de dirigiros hacia el Cielo: el mundo tiene necesidad de oración! Sirven hombres y mujeres que sientan la atracción del Cielo en su vida, que hagan de la alabanza al Señor un estilo de vida nueva. ¡Y sed cristianos gozosos! Os encomiendo a todos a María Santísima, presente en el Cenáculo en el acontecimiento de Pentecostés. Perseverad con Ella en la oración, caminad guiados por la luz del Espíritu Santo viviendo y proclamando el anuncio de Cristo.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

viernes, 25 de mayo de 2012

Participa en un rito satánico y arranca los ojos a su hijo de 5 años

Siete personas fueron detenidas, entre ellas, la presunta agresora, de 23 años. 

Una mexicana que participaba supuestamente en un ritual satánico en el Estado de México dejó ciego a su hijo de 5 años al sacarle los ojos, informaron hoy fuentes médicas y del municipio de Nezahualcóyotl, en el centro del país.

Una representante del ayuntamiento de esta localidad dijo a Efe que siete personas fueron detenidas por policías municipales y agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, entre ellos la presunta agresora, identificada como Carmen Ríos García, de 23 años.

"Lo que creemos, es una hipótesis, es que era un ritual satánico. Ellos hablan de ceremonia religiosa", declaró Mayra Pérez, subdirectora de información del ayuntamiento de Nezahualcóyotl, en el centro de México.

Los hechos ocurrieron hoy en la colonia San Agustín Atlapulco, donde diez personas, tres de ellas menores, estaban encerradas en una vivienda realizando "una ceremonia religiosa", explicó la fuente.

Pidió que cerraran los ojos
Uno de los presentes, hermano de la supuesta agresora, dijo a las autoridades que la mujer "tenía al menor" de 5 años "en sus brazos" y pidió a los demás asistentes a la ceremonia que cerraran los ojos.

Fue entonces cuando al parecer sucedió la agresión contra el menor, identificado como Fernando, cuya madre le metió los dedos en los ojos y le dejó ciego, añadió la fuente.

Alertados por familiares del menor y de la agresora, policías municipales trasladaron a Fernando a un hospital local y desde allí, por la gravedad de las heridas, en helicóptero, a otro de la Cruz Roja primero y después al Pediátrico de Tacubaya de Ciudad de México, donde la salud del menor es estable, según fuentes médicas.

El tío del niño agredido, Jesús Ríos, de 25 años, afirmó que varios de los presentes en la ceremonia, que se celebraba desde hace varios días, estaban bajo el influjo de "alguna droga o en shock", lo que impidió auxiliar al pequeño.

Otros menores presentes
La Fiscalía del Estado de México ha abierto una investigación sobre los hechos y por ahora se desconoce si alguno de los adultos que se encontraban presentes en el momento de la ceremonia será procesado.

Además de los arrestados, un menor de 8 años y un bebé de nueve meses fueron rescatados en el inmueble donde sucedió el aparente ritual.

Sobre el estado de salud de Fernando, fuentes de la Secretaría de Salud del Distrito Federal dijeron a Efe que se encuentra sedado, fuera de peligro, pero con "un traumatismo severo en ojos que le provoca la lesión irreversible" y le ha dejado ciego de por vida.

El parte médico al que tuvo acceso Efe señala que "después de un encierro de cuatro días, la madre seguramente no lo soportó y en un acto de histeria o desesperación se lanzó contra niño de 5 años", al que provocó lesiones fatales con sus propios dedos.

El pequeño también presenta mordiscos en un brazo y una oreja, agregó la misma fuente. 

Efe

¿Por qué los protestantes aceptaron la anticoncepción? Por la tibieza de su clero casado

Este historiador protestante especializado en la Europa moderna alaba la firmeza de la Iglesia Católica y la sabiduría de la encíclica Humanae Vitae contra la anticoncepción y el aborto. Está en Madrid en el Congreso Mundial de Familias y ve en el trabajo pro-familia una forma de avanzar en la unidad cristiana. 

Allan C. Carlson es el fundador del Congreso Mundial de las Familias que se está celebrando de viernes a domingo en Madrid (www.congresomundial.es ). 

Casado, con cuatro hijos, luterano conservador, especialista en Historia Moderna de Europa, Carlson es uno de los grandes teóricos del movimiento familiarista mundial y defiende el uso de la expresión "familia natural" para referirse "a la doctrina de las Naciones Unidas, en su artículo 16 de la Declaración de Derechos Humanos, donde afirma que es la unidad fundamental de la sociedad y que ha de ser protegida. La familia natural es una fuente de progreso humano. En este siglo XXI nuestro mayor problema será la despoblación y el envejecimiento, así que debemos celebrar la familia numerosa, pedir que los países las apoyen, y agradecer a las visiones religiosas que las favorecen. La familia natural es la fuente básica de renovación social".

Además, es una autoridad en un campo histórico muy poco estudiado: cómo la anticoncepción se aceptó en las Iglesias protestantes. Resumamos aquí esta historia a partir de su trabajo.

Hace 100 años, otro protestantismo
En 1908, los obispos anglicanos reunidos en su asamblea habitual en Lambeth, aún criticaban "con alarma la práctica creciente de la restricción artificial de la familia y llamamos a todos los cristianos a rechazar todos estos métodos artificiales, que desmoralizan el carácter y son hostiles al bienestar nacional".

Incluso en 1923 la revista oficial de los luteranos del Sínodo de Missouri, conservadores, decía que la Federación de Control de Natalidad de América ensuciaba "este país con lodo" y que la activista a favor del control natal Margaret Sanger era una "diablesa" (aún no lo sabían, pero fue la fundadora de la que hoy es la mayor patronal del aborto, la Planned Parenthood: millones de niños abortados cada año en todo el mundo en sus centros). 

Para muchos protestantes conservadores, durante 4 siglos el modelo era el mismo Lutero: ex-monje casado con una ex-monja, tuvieron 6 hijos. Las estadísticas dicen que los clérigos anglicanos en 1874 tenían una media de 5 hijos vivos. Los pastores luteranos de Sínodo de Missouri en 1890 tenían 6,5 hijos cada uno. 

Cuando el clero vive la tibieza
Pero en 1911, aún sin cambiar la doctrina, cambió la práctica: el censo demostró que los pastores anglicanos tenían menos hijos, apenas 2,3 de media, como señaló la muy contraceptiva Liga Maltusiana con regocijo. Durante 20 años el clero anglicano predicó contra la anticoncepción pero teniendo pocos hijos. Era poco convincente y creaba mala conciencia. 

Y en 1930, en la Convención de Lambeth de la Iglesia Anglicana, se cambiaron siglos de tradición judeocristiana contra la anticoncepción, por 193 votos contra 67: la contracepción y los métodos artificiales eran ya aceptables.

Y en Estados Unidos entre los luteranos pasó lo mismo: los pastores no daban ejemplo, en 1920 tenían solo 3,7 hijos, que hoy puede parecer mucho pero era mucho menos de lo que la generación anterior veía como normal. En los años cuarenta, el importante teólogo luterano Albert Rehwinkel concluía que Lutero y su defensa de la natalidad, simplemente, estaban equivocados. 

La mujer del pastor contra la ministra ordenada
En el sur de EEUU, los metodistas, baptistas y presbiterianos aún protestaron contra la tendencia anglicana de promover la anticoncepción hasta los años 60. Pero en la práctica muchos de sus pastores tenían pocos hijos. Y cuando en los años 60 y 70 empezaron a ordenarse pastoras y ministras en diversas iglesias protestantes, el papel de "la mujer del pastor" como madre modelo y cristiana esforzada quedó distorsionado ante esas nuevas mujeres líderes. Así que ellas mismas (las esposas de los pastores) miraron hacia la anticoncepción como una forma de competir con las pastoras y ministras ordenadas, ofreciendo también ellas disponibilidad... a costa de menos hijos (para servir al Señor, se decían).

Sólo grupos muy pequeños y aislacionistas como los amish, los huteritas y grupos menonitas y anabaptistas se negaron a asumir las prácticas anticonceptivas.

Para colmo, tampoco el protestantismo norteamericano supo reaccionar ni entender el sentido del aborto, que al final fue liberalizado en EEUU en 1973. Sólo a partir de 1975, desde la revista Christianity Today, empezó a organizarse la cultura pro-vida protestante. Y sólo en este nuevo milenio se está cuestionando la anticoncepción en algunas nuevas minorías evangélicas.

La historia de la anticoncepción entre los protestantes tiene también una dimensión anti-católica y anti-inmigración, según nos explicaba el mismo Allan Carlson.

Tener hijos ¡es papista!
"El lobby antinatalista usó técnicas de "divide y vencerás" contra los cristianos, aprovechando cierto anticatolicismo en una época, los años 30, en que llegaban muchos inmigrantes. Margaret Sanger, la fundadora del lobby Planned Parenthood, necesitaba que al menos algunos cristianos estuviesen a favor del control de población. Así que dijo que las leyes que limitaban la anticoncepción eran "papistas", algo absurdo, porque las habían establecido políticos protestantes", explica el historiador. 

"Sanger no tuvo éxito entre los católicos, pero había algunos protestantes partidarios de la eugenesia, de mejorar la raza humana. Hoy parece una idea de locos, pero muchos creían entonces que fomentando una raza mejorada Cristo volvería antes. Sanger logró éxitos, atraer cristianos, mezclando eugenesia y una corriente anti-emigrante. Muchos inmigrantes eran irlandeses o polacos o italianos", añade. 

En esta historia triste, la firmeza de la doctrina católica es un punto luminoso.

"No imiten a las iglesias liberales"
"Yo soy luterano conservador", especifica Carlson. "Muchos protestantes conservadores creemos que la Humanae Vitae de Pablo VI, en defensa de la vida, y la defensa que de ella hizo Juan Pablo II, están llenas de coraje. Quizá en el futuro veamos que esa encíclica y el papel de Juan Pablo II en su difusión fueron un punto que cambió la Historia de la humanidad. En vez de seguir a las iglesias protestantes liberales en el camino al desastre, la Iglesia Católica debe seguir la Humanae Vitae, y con orgullo. Miremos, por ejemplo, la Iglesia Anglicana, con anticoncepción desde hace más de 70 años y veamos la ruina en la que está. En Estados Unidos los episcopalianos están desapareciendo, son ya sólo un puñado de gente muy mayor". 

Y es que la natalidad es clave en la sociología de las religiones.

La demografía importa
"Eric Kauffman es un sociólogo que ha analizado sobre todo grupos que hoy pueden parecer menores pero que crecen. Por ejemplo, los amish tradicionales en EEUU, que aún hablan alemán, eran solo quinientos en 1900. Hoy son trescientos mil. Los mormones son la religión que crece más rápido, en parte con conversos, pero sobre todo por su natalidad. ¡Los mormones eran marginales y ahora uno de ellos, Romney, puede ser presidente de Estados Unidos! Es conocido el caso de los judíos ultraortodoxos en Israel. En Egipto y Túnez los movimientos islamistas tienen más hijos y ahora influyen en política. Incluso en el protestantismo evangélico en EEUU hay un nuevo movimiento llamado "Quiverfull" (aljaba llena, o carcaj lleno) que rechaza la anticoncepción: los hijos son una riqueza, como flechas en la aljaba del arquero, dice la Biblia. Pero la pregunta es: ¿pueden las familias proteger a sus hijos del control y manipulación del Estado para que transmitan sus valores a la siguiente generación?"

Carlson cree que en la lucha pro-vida y pro-familia se crean sinergias que superan las divisiones entre comunidades religiosas y quizá apuntan a una mayor unidad futura.

Evangélicos que votan católico firme
"Como he dicho, hace apenas una década los mormones en EEUU eran vistos por los evangélicos y mucha gente como una secta y punto, y hoy muchos evangélicos y católicos trabajan con ellos en defensa de la vida y la familia y Romney puede llegar a presidente.Rick Santorum, siendo católico declarado, consiguió asombrosos éxitos entre el votante protestante, porque hablaba de temas prohibidos, políticamente incorrectos, como el control de la pornografía o la anticoncepción, que se supone que no se deben ni mencionar. Y pese a su poca financiación y campaña desordenada, consiguió atraer a mucha gente. Lo que vemos es que a los cristianos comprometidos les interesa más la acción y el trabajo conjunto en la plaza pública que las disputas teológicas sobre la Trinidad o los sacramentos, aunque sean temas importantes. Pero falta liderazgo para que haya más unidad". 

Además, considera que "el Papado no es hoy lo mismo que hace 2 siglos. Y los ortodoxos, que eran un obstáculo para la unidad, ahora buscan aliados en Occidente en defensa de los valores cristianos y familiares. Quizá el sucesor de Benedicto XVI pueda ya visitar Rusia. Los ortodoxos rusos son cada vez más prácticos y ecuménicos y ellos arrastran a las otras iglesias ortodoxas. En su libro Kauffman sugiere para el futuro incluso un entendimiento entre cristianos, judíos y musulmanes conservadores, unidos frente a sus enemigos comunes: el secularismo y los frutos de la revolución sexual". 

Temas en este Blog

Abancay (1) aborto (100) abstinencia (2) Abuelos de Jesús (1) abuso (7) abusos sexuales (25) Acción Católica (1) Adicción (2) Adolescencia (13) Adviento (15) Afganistán (1) África (16) Agnosticismo (1) al azhar (1) Alemania (20) Alfonso Aguiló (4) Alocución del Papa Francisco (477) Alois Andritzki (1) Álvaro del Portillo (1) América (7) América Latina (19) amor (15) Amoris laetitia (1) Ángelus (214) Ángelus del Papa Francisco (159) Anglicanos (10) Aniversario sacerdotal (16) Aniversarios (2) anticonceptivos (5) Año de la Fe (47) Aparecida (2) Apariciones y revelaciones (1) Apóstoles (2) Arequipa (4) Argelia (1) Argentina (34) Arzobispado de Lima (85) Arzobispo de Lima (25) arzobispo de piura (2) asesinato (37) Asís (10) astronauta (1) astronomía (1) Asturias (1) Ateísmo (9) atentado (12) ateo (21) audiencia general (89) aundiencia general (3) Australia (3) Autoestima (2) Ayacucho (8) Basílicas (2) Bautismo de Jesús (4) beata (7) Beatos (23) Bélgica (2) Benedicto XVI (536) Benin (1) Benín (1) Biblia (8) Bienaventuranzas de los políticos (1) Bioética (1) Birmania (1) Bolivia (19) Brasil (22) Brujería (2) Cajamarca (1) Calendario (1) Cambio de sexo (2) Camino Neocatecumenal (4) Canadá (5) Cancionero Católico (1) Canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII (2) cantos (6) Cantos Litúrgicos (1) Cantos para la Misa (1) Capuchinos (1) Cardenal Cañizares (1) Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân (1) Cardenal Juan Luis Cipriani (187) caridad (5) Cáritas (10) Caritas in Veritate (1) Cáritas Internationalis (6) Carta Apostólica (1) Castel Gandolfo (18) Castidad (2) catalina de siena (1) Catecismo (5) Catecismo de la Iglesia Catolica (3) Catecismo menor (3) catecúmenos (1) catequesis (185) Catequesis del Papa Francisco (138) catequista (4) católicos (18) Celebraciones Pontificias (1) Celibato (4) CEPROFARENA (1) cerebro (1) Chiclayo (3) Chile (17) China (18) Chipre (1) cielo (3) ciencia (10) cine (2) cisma (1) clero (1) Códice Calixtino (1) Colegio Cardenalicio (10) Colombia (30) Comisión Bíblica (1) Comisión Episcopal de Familia (2) Comisión Pontificia (1) comunicación social (3) Comunión (6) Comunión de los santos (2) comunismo (4) conciencia (2) Concilio Vaticano II (7) Cónclave (16) Conferencia (1) Conferencia Episcopal de Bolivia (10) Conferencia Episcopal de Brasil (2) Conferencia Episcopal de Chile (4) Conferencia Episcopal de Colombia (6) Conferencia Episcopal de Cuba (13) Conferencia Episcopal de Ecuador (CEE) (11) Conferencia Episcopal de México (CEM) (4) Conferencia Episcopal de Nicaragua (2) Conferencia Episcopal Española (1) Conferencia Episcopal Francesa (2) Conferencia Episcopal Peruana (15) Conferencia Episcopal Venezolana (4) confesión (9) Congregación para el Clero (1) Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (3) Congregación para la Doctrina de la Fe (8) Congregación para la Evangelización de los Pueblos (2) Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (5) Congregaciones (5) Congreso Eucarístico Internacional (3) Congreso internacional pro-vida (2) Congreso Misionero (1) Congreso Misionero Americano (1) Congreso Teológico (1) Conmemoración de los fieles difuntos (3) Consejo de Cardenales (1) Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) (7) Consejo Internacional para la Catequesis (1) Consejo Pontificio para la cultura (1) Consejo pontificio para la pastoral de los migrantes e itinerantes (3) consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales (1) consistorio (7) contaminación (1) Conversación (1) conversiones (32) Corea (5) Corona de Adviento (1) Corpus Christi (14) Costa Rica (4) Cracovia (1) Credo (13) crisis (8) cristianismo (2) cristianos (6) Croacia (9) Cruz (9) cruzadas (2) Cuaresma (27) Cuba (39) cultura y arte (22) Cusco (4) defensa de la vida (82) Democracia (1) deporte (5) derecho a vivir (7) derechos (3) derechos humanos (9) Día de los trabajadores (1) Día del Papa (3) Día Mundial de la Radio (1) Diablo (1) diálogo de fe (57) diálogo interreligioso (7) dignidad (2) Diócesis (1) Dios (11) discapacitados (4) discriminación (2) Discurso completo del Papa Francisco al Congreso de los Estados Unidos (1) Discurso de Benedicto XVI (15) Discurso del Papa Francisco (58) Discurso del Papa Francisco en la ONU (4) dispensador (1) Divina Misericordia (7) Divorcio (8) doctrina social (3) documentos revservados (1) Domingo de Ramos (3) Domingo del Mar (1) Domund (3) drogas (8) Ecuador (20) Ecumenismo (26) educación (13) Egipto (8) El buen samaritano (3) El Cancionero Católico (1) El Papa pide perdón por pedofilia (3) el trabajo (1) elecciones (2) embarazos (4) embrión (1) Encíclicas (4) Encuentro Interreligioso (11) Encuentro Mundial de las Familias (5) Encuesta para las Conferencias Episcopales sobre MÚSICA SACRA (1) encuestas (1) enfermedad (4) Epifanía (14) Episcopalianos (1) esclavitud (2) Escudo Pontificio (1) España (31) Espíritu Santo (16) Estadísticas (1) Estados Unidos (60) esterilizaciones (2) Estigmas (1) ética (5) Eucaristía (15) eugenesia (2) Europa (11) eutanasia (11) Evangelios (1) Excomunión (2) Exhortación Apostólica (2) exorcismo (3) falso sacerdote (1) falsos profetas (2) familia (103) fanatismo (1) Fátima (5) fe (27) Fecundación in vitro (5) Felicidad (4) feministas (2) Fernando Pascual (2) Fides et ratio (1) Filadelfia (1) Filipinas (8) filosofía (1) fin del mundo (1) Francia (6) franciscanas hospitalarias de la Inmaculada Concepción (1) Franciscanos (2) Fray Junípero (1) Galileo Galilei (2) genocidio (1) Gracia (2) Guatemala (2) Gudalajara (1) Hermana Dulce (1) Himno para el Año de la Fe (2) historia (1) Holanda (2) holocausto (1) homilías (139) Homilías del Papa Francisco (135) homosexualidad (41) Horóscopo (1) Hungría (2) Identidad (1) Ideología de género (3) iglesia (21) Iglesia Católica (61) Iglesia Evangélica (8) iglesia pentecostal (1) imágenes (6) independencia (2) India (12) indiferencia (1) Indulgencias (4) Inglaterra (3) injusticia (1) Inmigrantes (2) Inquisición (1) insulto (1) intenciones del Papa (10) internet (2) Iquicisión (1) Irak (2) Irán (4) Iraq (3) Irlanda (10) Isaías (1) Islam (14) Israel (12) italia (9) Japón (3) Jesucristo Rey del Universo (2) jesuitas (6) Jesús (4) Jesús de Nazaret (1) Jorge Bergoglio (3) Jornada de la Familia (3) Jornada Misionera Mundial (4) Jornada Mundial de la Juventud (90) Jornada Mundial de la Juventud 2011 (30) Jornada Mundial de la Juventud 2013 (24) Jornada Mundial de la Juventud 2016 (2) Jornada Mundial de la paz (5) Jornada Mundial de la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (3) Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (5) Jornada mundial de las misiones (3) Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones (9) Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado (2) Jornada Mundial del Enfermo (5) Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (2) jóvenes (118) Juan de Palafox y Mendoza (2) Juan Manuel Roca (1) juan pablo ii (43) Juan XXIII (4) jubileo (4) Jubileo de la Misericordia (6) Jubileo de los adolescentes (1) judíos (5) Juicio Particular (1) justicia (6) justicia social (5) Kazajstán (1) Kenia (9) Kerygma (1) Kiko Argüello (1) L'Osservatore Romano (5) La alegría del amor (1) La alegría del Evangelio (2) La Amistad (4) La Confirmación (1) La Cruz de Motupe (1) La hospitalidad (1) La Iglesia (5) La luz de la fe (4) La multiplicación de los panes (2) La Sabiduría (1) La Transfiguración (3) La última Cena (1) La Virgen de Asunta (7) La Virgen de Medjugorje (4) Lefebre (7) lesbianas (11) Líbano (9) libertad religiosa (30) Libia (1) libros (4) líderes religiosos (1) Lima (47) Liturgia (8) Los abuelos (1) Los ancianos (1) Los Carismas (1) Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización (2) Los dones del Espíritu Santo (9) Los Mandamientos (3) Luis Ignacio Batista (1) Lumen Fidei (2) Luteranos (3) Luxemburgo (1) madre clara (1) Magisterio de la Iglesia (3) Malasia (1) Manchay (21) Manuela Ramos (1) María Auxiliadora (4) Mario Vargas Llosa (2) Mariología (2) mártires (4) martirio (1) Masonería (7) matrimonio (50) Matrimonio gay (1) Medio Oriente (2) Mensaje de Fátima (2) Mensaje del Papa (247) Mensaje del Papa al pueblo de Bérgamo (3) Mensaje del Papa Francisco por el Bicentenario de la Independencia Argentina (1) mentira (4) método natural (1) mexico (5) México (59) Miami (1) Miércoles de Ceniza (5) milagro (12) Milán (1) Misa (1) Misa Crismal (2) misión (4) misioneros (7) Misterio (1) misterios luminosos (1) Moisés (1) Moldavia (1) Monaguillos (1) monasterio (6) Mons. Javier Echevarría (1) Mons. José Ignacio Alemany Grau (1) monseñor Juan del Río Martín (5) moral (9) Motu Proprio (3) Movimiento internacional de Fe y Luz (1) Mozambique (1) muerte (20) muertos (8) mujeres (9) Música sacra (9) músicos (8) musulmanes (13) Naciones Unidas (1) natividad de la Virgen María (2) Navidad (53) New Age (1) Nicaragua (8) Nigeria (9) niños (12) nombramientos (52) Noruega (6) noviazgo (3) Nuestra Señora del Carmen. Escapulario (2) Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (1) Nueva Era (2) nueva evangelización (31) Nuncios (2) obispos (19) Octava Dies (1) OEA (2) ONU (21) opus dei (5) oración (20) Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre (1) ordenaciones (11) Ordinariato Católico (3) Ordinariato Personal de Nuestra Señora de la Cruz del Sur (1) Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL) (1) ortodoxos (4) Óscar Romero (1) Pakistán (7) Papa (8) Papa Francisco (45) Papa Pablo VI (6) Paraguay (16) parroquia (1) Partituras (1) pastoral (1) paternidad (1) paz (20) pecado (2) pedofilia (15) Pekín (2) pentecostales (3) Pentecostés (18) perdón (4) peregrinos (2) persecución (28) Perú (115) píldora anticonceptiva (2) Pío Moa (1) Pío XII (6) Piura (2) planificación familiar (2) pobres (6) pobreza (8) política (17) Polonia (3) Pontificia Comisión para América Latina (4) Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) (88) Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización (2) Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos (2) Pontificio Consejo para los Textos Legislativos (1) Premios (4) prensa (3) preservativo (6) Protestantismo (1) protomártir (1) Puerto Rico (4) Purgatorio (1) Quirógrafo (1) Ramadán (1) Ratzinger (3) razón (1) reconciliación (2) Récord (1) Redes sociales (3) Reencarnación (1) Regina Coeli (30) Reino de Jordania (3) Reino Unido (4) relativismo (2) Religión (9) religiones (1) religiosas (24) religiosos (8) reliquia (2) Renuncia del Papa (6) Resurrección (14) revelación (1) Reyes Magos (3) ricos (1) Robo (11) Roma (7) Rueda de prensa del Papa Francisco (3) Rusia (3) sacerdocio (10) Sacerdote (53) Sacramentales (1) Sacramentos (20) sacrilegio (14) Sagrado Corazón de Jesús (7) salesianos (2) salmos (2) salud (2) Salud reproductiva (1) San Alfonso María Ligorio (1) San Benito (1) San Cayetano (1) San Felipe (2) San Francisco de Asís (4) San Ignacio de Loyola (1) San José. (5) San Josemaría Escrivá (3) San Juan Bautista (7) San Juan Bosco (2) San Juan de Ávila (2) San Juan de Letrán (2) San Juan Diego (1) San Juan María Vianney (2) San Martín de Porres (2) San Pablo (7) San Pantaleón (1) San Pedro (9) san Timoteo (1) San Valentín (3) Santa Claus (6) Santa Faustina Kowalska (1) Santa Margarita de Alacoque (1) santa misa (2) Santa Rita de Casia (1) Santa Rosa de Lima (6) santa sede (21) Santa Teresa de Jesús (1) Santiago el Mayor (1) Santísima Trinidad (6) Santo Domingo (1) Santo Padre (6) santo rosario (7) Santos (40) Secretaría de Estado (1) Sectas (7) secuestro (4) secularismo (4) secularización (1) Sede vacante (11) Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (12) Semana Santa (17) Semiaristas (1) Seminario (3) Señor de los Milagros (3) Servicio de la caridad (1) sexualidad (11) SIDA (14) síndrome de down (2) Sínodo de Obispos (16) Sínodo sobre la Familia (5) Siria (5) sociología (1) solidaridad (2) Somalia (1) Sudán (4) suicidio (3) Te Deum (2) Teología marxista de la liberación (1) Tercer Reich (1) Teresa de Calcuta (2) terrorismo (11) Testigos de Jehová (2) testimonio (4) Testimonio de Gloria Polo (1) Tiara (1) Tierra Santa (16) Tito Yupanqui (2) tornado (1) Toronto (1) Tradición (1) Tribunal de la Rota Romana (3) Turquía (1) Ulf Ekman (1) ultrasonido (1) Unción de los Enfermos (2) Unión civil (2) uniones gay (19) urbano vi (1) Urbi et Orbi (5) Uruguay (2) vacaciones (2) Valores (14) Vaticano (32) Vatileaks (1) Venezuela (15) verdad (14) vestido (2) Via Crucis (2) Via Lucis (1) Viaje Apostólico del Papa Francisco a Filipinas (8) Viaje Apostólico del Papa Francisco a Tirana Albania (6) vida (40) Video (11) Vietnam (2) Vigilia Pascual (3) VIH (3) Villancicos (2) violación (7) violencia (19) Virgen de Copacabana (1) Virgen de Guadalupe (5) Virgen de Lourdes (2) Virgen del Carmen (1) Virgen del Rosario (3) Virgen María (26) Virtudes (1) Visita del Papa a Centroáfrica (3) Visita del Papa a Kenia (7) Visita del Papa Francisco a Armenia (8) Visita del Papa Francisco a Cuba (12) Visita del Papa Francisco a Estados Unidos (20) Visita del Papa Francisco a México (12) Visita del Papa Francisco a Tierra Santa (11) Visita del Papa Francisco a Uganda (5) Visitación de la Virgen (2) vocación (23) www.elcancionerocatolico.blogspot.com (1) Yoga (1)

Sacerdote para siempre quiero ser

Los Siete Sacramentos

La Biblia online