Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
No parece tan bonito el día, pero ustedes son valientes y han venido con la lluvia, gracias. Esta audiencia se realizará en dos lugares: los enfermos están en el Aula Pablo VI, por la lluvia, están más cómodos ahí y nos siguen a través de las pantallas; y nosotros aquí. Estamos unidos, ambos, y les hago la propuesta de saludarlos con un aplauso. No es fácil aplaudir con el paraguas en la mano, ¿eh?