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miércoles, 27 de marzo de 2013

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco: Vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús implica salir de sí mismos

¡Hermanos y hermanas, buenos días!

Me alegra darles la bienvenida a mi primera Audiencia general. Con profunda gratitud y veneración tomo el "testigo" de las manos de mi amado predecesor Benedicto XVI. Después de Pascua vamos a reanudar las catequesis del Año de la fe. Hoy quisiera detenerme sobre la Semana Santa. Con el Domingo de Ramos comenzamos esta Semana - centro de todo el Año Litúrgico- en la que acompañamos a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección.

Pero ¿qué puede significar para nosotros vivir la Semana Santa? ¿Qué significa seguir a Jesús en su camino del Calvario hacia la Cruz y la Resurrección?

En su misión terrenal, Jesús recorrió las calles de Tierra Santa; llamó a doce personas simples para que permanecieran con Él, compartieran su camino y continuaran su misión; las eligió entre el pueblo lleno de fe en las promesas de Dios. Habló a todos, sin distinción, a los grandes y a los humildes, al joven rico y a la pobre viuda, a los poderosos y a los débiles; trajo la misericordia y el perdón de Dios; curó, consoló, comprendió; dio esperanza; llevó a todos la presencia de Dios que se interesa de cada hombre y mujer, como hace un buen padre y una buena madre con cada uno de sus hijos. Dios no esperó a que fuéramos a Él, sino que es Él que se mueve hacia nosotros, sin cálculos, sin medidas. Dios es así: Él da siempre el primer paso, Él se mueve hacia nosotros.

Jesús vivió las realidades cotidianas de la gente más común: se conmovió delante de la multitud que parecía un rebaño sin pastor; lloró ante el sufrimiento de Marta y María por la muerte de su hermano Lázaro; llamó a un publicano como su discípulo; sufrió también la traición de un amigo. En Él, Dios nos ha dado la certeza de que Él está con nosotros, en medio de nosotros. «Los zorros - ha dicho Jesús - tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». (Mt 8:20). Jesús no tiene hogar, porque su casa es la gente, somos nosotros, su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia amorosa de Dios.

En la Semana Santa nosotros vivimos el culmen de este camino, de este plan de amor que recorre a través de toda la historia de la relación entre Dios y la humanidad. Jesús entra en Jerusalén para cumplir el paso final, en el que resume toda su existencia: se entrega totalmente, no se queda con nada para sí mismo, ni siquiera con su vida. En la Última Cena, con sus amigos, comparte el pan y distribuye el cáliz "para nosotros". El Hijo de Dios se ofrece a nosotros, ofrece en nuestras manos su Cuerpo y su Sangre para estar siempre con nosotros, para habitar entre nosotros.

Y en el Huerto de los Olivos, al igual que en el juicio ante Pilato, no opone resistencia, se da; es el Siervo sufriente ya anunciado por Isaías, que se despoja de sí mismo hasta la muerte (cf. Is 53:12).

Jesús no vive este amor que lleva al sacrificio de manera pasiva o como un destino fatal; desde luego no oculta su profunda perturbación humana frente a la muerte violenta, pero se entrega plenamente a la confianza del Padre. Jesús se entregó voluntariamente a la muerte para corresponder al amor de Dios Padre, en perfecta unión con su voluntad, para demostrar su amor por nosotros. En la cruz, Jesús "me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gal 2:20). Cada uno de nosotros puede decir: me amó y se entregó a sí mismo por mí. Cada uno puede decir este “por mí”. 

¿Qué significa todo esto para nosotros? Significa que éste es también mi camino, el tuyo, nuestro camino. Vivir la Semana Santa, siguiendo a Jesús, no sólo con la conmoción del corazón; vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús quiere decir aprender a salir de nosotros mismos - como dije el domingo pasado - para salir al encuentro de los demás, para ir hasta las periferias de la existencia, ser nosotros los primeros en movernos hacia nuestros hermanos y hermanas, especialmente los que están más alejados, los olvidados, los que están más necesitados de comprensión, de consuelo y de ayuda. ¡Hay tanta necesidad de llevar la presencia viva de Jesús misericordioso y lleno de amor!

Vivir la Semana Santa es entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es en primer lugar la del dolor y la muerte, sino la del amor y la de la entrega de sí mismo que da vida. Es entrar en la lógica del Evangelio. Seguir, acompañar a Cristo. Permanecer con Él requiere una "salir", salir. Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe cansino y rutinario, de la tentación de ensimismarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creadora de Dios. Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, colocó su tienda entre nosotros para traer su misericordia que salva y da esperanza. También nosotros, si queremos seguirlo y permanecer con Él, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos "salir”, buscar con Él a la oveja perdida, a la más lejana. Recuerden bien: salir de nosotros, como Jesús, como Dios salió de sí mismo en Jesús y Jesús salió de sí mismo para todos nosotros.

Alguien podría decirme: “Pero Padre no tengo tiempo", "tengo muchas cosas que hacer", "es difícil", "¿qué puedo hacer yo con mi poca fuerza, también con mi pecado, con tantas cosas?". A menudo nos conformamos con algunas oraciones, con una misa dominical distraída e inconstante, con algún gesto de caridad, pero no tenemos esta valentía de "salir" para llevar a Cristo. Somos un poco "como San Pedro. Tan pronto como Jesús habla de la pasión, muerte y resurrección, de darse a sí mismo, de amor a los demás, el Apóstol lo lleva aparte y lo reprende. Lo que Jesús dice altera sus planes, le parece inaceptable, pone en dificultad las seguridades que él se había construido, su idea del Mesías. Y Jesús mira a los discípulos y dirige a Pedro quizá una de las palabras más duras del Evangelio: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». (Mc 8:33). Dios piensa siempre con misericordia: no olviden esto. Dios piensa siempre con misericordia: ¡es el Padre misericordioso! Dios piensa como el padre que espera el regreso de su hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando todavía está muy lejos... ¿Esto que significa? Que todos los días iba a ver si el hijo volvía a casa: éste es nuestro Padre misericordioso. Es la señal que lo esperaba de corazón en la terraza de su casa. Dios piensa como el samaritano que no pasa cerca del desventurado compadeciéndose o mirando hacia otra parte, sino socorriéndolo sin pedir nada a cambio; sin preguntar si era judío, si era pagano, si era samaritano, si era rico, si era pobre: no pide nada. No pide estas cosas, no pide nada. Va en su ayuda: así es Dios. Dios piensa como el pastor que da su vida para defender y salvar a las ovejas.

La Semana Santa es un tiempo de gracia que el Señor nos da para abrir las puertas de nuestros corazones, de nuestra vida, de nuestras parroquias, 
- ¡qué pena tantas parroquias cerradas! - de los movimientos, de las asociaciones, y "salir" al encuentro de los demás, acercarnos nosotros para llevar la luz y la alegría de nuestra fe ¡Salir siempre! Y hacer esto con amor y con la ternura de Dios, con respeto y paciencia, sabiendo que ponemos nuestras manos, nuestros pies, nuestro corazón, pero que es Dios quien los guía y hace fecundas todas nuestras acciones.

Les deseo a todos que vivan bien estos días siguiendo al Señor con valentía, llevando en nosotros mismos un rayo de su amor a todos los que encontremos.

martes, 26 de marzo de 2013

Qué bello es ser perdonados. Misa del Papa en la capilla de la Domus Sanctae Marthae


Como viene haciendo cada día, el Papa Francisco celebró el martes 26 de marzo, por la mañana, la misa en la capilla de la Domus Sanctae Marthae en el Vaticano. Hoy ha querido que estuvieran con él en el altar los sacerdotes que residen habitualmente en la Domus. Ayer regresaron a sus habitaciones después de haberlas cedido hace algunas semanas a los cardenales llegados a Roma para el cónclave.
Eran unos cuarenta – entre oficiales de la Secretaría de Estado y otros organismos y dicasterios –. Con ellos también los arzobispos Angelo Acerbi, Peter Paul Prabhu y Luigi Travaglino, nuncios apostólicos. Una familia sacerdotal de la que el Papa dijo sentirse parte. Y a la que, antes de impartir su bendición final, expresó su agradecimiento.



Comentando brevemente el pasaje del Evangelio de Juan (13, 21-33. 36-38) – cuando Jesús habla de la traición de Judas y recuerda a Pedro que lo negará tres veces –, el Papa compartió con los presentes su reflexión sobre «dos palabras»: la noche y la dulzura del perdón de Cristo. Era de noche cuando Judas salió del cenáculo. Y el Santo Padre subrayó que era de noche fuera y dentro de él. Pero – recordó –, existe otra noche, una noche «provisional» que todos conocen y en la que más allá de la oscuridad siempre existe la esperanza. Es la noche del pecador que encuentra de nuevo a Jesús, su perdón, la «caricia del Señor». El Papa Francisco invitó a abrir el corazón y a gustar la «dulzura» de este perdón. La misma dulzura que expresó la mirada de Cristo dirigida a Pedro que lo había negado. «Qué hermoso es ser santos – concluyó –, pero también qué bello es ser perdonados».

Entre los fieles se contaban algunas hermanas del Instituto Secular de Schoenstatt residentes en Roma. Al término de la celebración, tras algunos minutos de oración en silencio transcurridos sentado al fondo de la capilla, el Papa Francisco saludó individualmente a todos.

Que María nos ayude a caminar tras él, Ángelus con Francisco

(Con Audio) Este domingo el Ángelus fue recitado desde el atrio de la Basílica de San Pedro al final de la Santa Misa. Antes del responso por los fieles difuntos, el Papa pidió especialmente por quienes sufren, y encomendó a los jóvenes la preparación espiritual para la próxima Jornada Mundial de la Juventud ¡En julio a Rio!

Bendición del Papa:(Audio)


Palabras de Francisco en italiano:

Queridos hermanos y hermanas
Al terminar esta celebración, invoquemos la intercesión de la Virgen María para que nos acompañe durante la Semana Santa. Que ella, que siguió con fe a su Hijo hasta el Calvario, nos ayude a caminar tras él, llevando con serenidad y amor su cruz, para llegar a la alegría de la Pascua. Que la Virgen Dolorosa ampare especialmente a quien está viviendo situaciones particularmente difíciles, recordando en especial a los afectados por la tuberculosis, pues hoy se celebra el Día mundial contra esta enfermedad. Los encomiendo a María, ante todo a ustedes, queridos jóvenes, y su itinerario hacia Río de Janeiro.
¡Buen camino a todos!

El Papa Francisco tiene la intención de permanecer en la Domus Sanctae Marthae

(Audio) El Papa francisco Permanece en la Casa Santa Marta y no se mudará por ahora al Apartamento Pontifico anunció la tarde de este 26 de marzo el director de la oficina de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi. Ha sido el mismo Pontífice quien lo informó esta mañana a los huéspedes de la Domus. 

El director de la Oficina de Prensa informa que el Papa al concluir la Misa de esta mañana, con palabras muy sencillas dio a entender que su intención –por lo menos en esta fase- es la de permanecer en la Domus Sanctae Marthae. 

El Papa Francisco se transfirió de la habitación en la que se alojaba durante el Cónclave a otra más amplia destinada a los huéspedes especiales. Según se supo, en este lugar el Santo Padre tiene la posibilidad de recibir más fácilmente dado que cuenta con mayor espacio. Sin embargo, tiene bien a precisar el portavoz vaticano, para las audiencias, para las actividades normales matutinas como encuentros con grupos, audiencias con visitas importantes y demás, Francisco usa desde hace diversos días el apartamento de las audiencias pontificias en el segundo piso del Palacio Apostólico, donde se encuentran la Sala Clementina, la Biblioteca privada y otros ambientes aptos para esta actividad oficial del Santo Padre, mientras que, como tuvo a precisar, como lugar de habitación el Papa reside en Santa Marta.

PLJR - @pjuregui
Fuente: Radio Vaticano

lunes, 25 de marzo de 2013

"El Santo Padre Francisco será el Papa de la coherencia eucarística"

El arzobispo de Lima traza un retrato del Cardenal Bergolio, y enfatiza como el hecho de ser sudamericano pueda ser el estímulo para darle un nuevo impulso a la evangelización en el continente europeo, hoy, sometido a la prueba de la desconfianza, el consumismo y el secularismo. "La Iglesia debe regresar a la simpleza de la fe y a la coherencia de la vida personal limpiándose del “carrierismo”.

En el apellido están impresos los orígenes italianos, y los parientes lejanos frecuentemente reclaman su presencia en Prato (ciudad ubicada en la región italiana de Toscana). El Cardenal Juan Luis Cipriani es el arzobispo de Lima. En las congregaciones que precedieron el Cónclave estaba sentado a solo un puesto de distancia del Cardenal Bergoglio.Regresará al Perú convencido de llevar allí, junto con la elección del Papa, un cielo más bello. En los sínodos latinoamericanos y en las reuniones de los cardenales se encontró en varias ocasiones con él. Puede hacer un retrato exacto. Usa -y es un halago para un argentino de Buenos Aires oírselo decir- el término porteño refiriéndose al Papa Francisco.

Eminencia, háganos un retrato del Papa como lo ha conocido usted cuando era Cardenal.
Es un hombre muy simple, humilde, muy cercano a la gente. Espontáneo, con una fuerte personalidad y con decisiones personales claras. Siempre acogedor, no es un hombre de polémicas. Es un argentino auténtico. Diría un porteño, como aquellos del puerto de Buenos Aires, espontáneos y simples.

¿Este estilo de Buenos Aires lo encontraremos en Roma?
Ya se ha dado. Después de la elección en la Sixtina fue a saludar al cardenal Dias que no se podía mover y el viernes pasado fue a visitar al cardenal Mejía ya anciano y enfermo. Esto es cercanía, el Papa lo haría tanto por un simple sacerdote enfermo como por un hombre en tribulación. Diría que es un hombre que quiere estar con todos sin mostrarse superior, después de la elección estuvo siempre con nosotros en el autobus siendo Papa, desde Santa Marta hasta San Dámaso. Dijo a las personas del auto papal que quería estar con los hermanos cardenales. En la concelebración en la Sixtina, apenas elegido, se vistió delante de nosotros con el hábito blanco, los encargados del ceremonial se quedaron un poco descuadrados. Estos episodios muestran su cercanía a las personas. Es una señal de su modo de trabajar. Tendrá el corazón cercano a la gente que sufre. Será siempre simple.

¿Un Papa bueno?
También un hombre de gran personalidad y seguridad. No es indeciso. No tiene miedo de tomar iniciativas. Es decir, afectuoso pero al mismo tiempo con las redes en sus manos.

¿Todo esto le viene del ser cardenal, jesuita o sudamericano?
Lo digo con orgullo para los sudamericanos: él es así porque es sudamericano. Sabemos ser más cercanos, más cálidos, más espontáneos. El Papa Francisco será así.

¿Sin violar secretos, piensa que el cardenal Bergoglio se esperaba ser llamado al Trono Pontificio en el Cónclave?
Según yo, no. No se lo esperaba. Estuve almorzando con él después de la elección y me dijo: "He tenido que llamar a Buenos Aires porque dejé sobre mi escritorio el trabajo que tenía pendiente hasta la Pascua. Tenía que hacer también el borrador de la carta para la Misa de Resurrección". La elección estaba absolutamente fuera de sus cálculos y de su horizonte. Pienso que se puede hablar verdaderamente de movimiento del Espíritu. Sorprenderlos a ustedes periodistas es casi imposible y lo logramos.

El Espíritu Santo pone la atención sobre América Latina. ¿Qué puede hacer el Papa por su tierra?
Su nombramiento ya ha generado un gran entusiasmo. América Latina tiene su gran riqueza en la religiosidad popular. Pienso que esta tierra sentirá el deber de una mayor formación doctrinal para reforzar su ánimo católico. Un sabor vivo. Aquí en Europa es necesario retomar la fuerza de esa cultura popular que fue católica.

¿Debemos imitar a América Latina?
No se si a ustedes les gusta la palabra imitar, pero se debe hacer algo para despertar a la gente. La pobreza, el sufrimiento, la soledad en la que vive mucha gente en América Latina se convierte en una fuerza para acercarse a Dios. Ese podría ser un camino de Europa para dejar el consumismo, el secularismo, que hacen difícil el acercarse al Señor. En América Latina las leyes aun defienden la vida y la familia en cambio aqui hay un ataque constante a estos valores. En algún modo América Latina y el Papa pueden reforzar el entusiasmo de una fe con una doctrina seria sobre la familia, la vida y el respeto de la libertad religiosa. Para nosotros esto es normal. No tenemos temor de expresar nuestra fe. Europa se encuentra en una fase de "retirada", de fatiga y de temor. Este entusiasmo nuestro de la fe puede ser, como decía Juan Pablo II, la nueva primavera. Nosotros no buscamos atajos.

Jesús le pidió a Francisco reparar su Casa. El Papa Francisco, que toma el nombre del Santo de Asís, ¿está llamado a una tarea similar?
No se trata de una reparación externa, sino interna. Debemos regresar a la simplicidad de la fe y a la coherencia de la vida. En esto, sí que tenemos que reconstruir, cuidar mejor, edificar la Casa. El Papa Francisco será el Papa de la coherencia eucarística: aquél que recibe la Eucaristía tiene la obligación de vivir en su vida la coherencia y la honestidad. En la Iglesia existe la obligación de no hacer “carrierismo”. Debemos limpiarla de nuevo de este sentimiento. Pienso que el mensaje del Santo (Francisco) se acomoda bien a este nuevo Papa.

Desde la Logia de las Bendiciones se presentó inmediatamente como un hombre de oración...
Es un hombre casi místico, de grandes silencios y pocas palabras. La suya es una actitud de bondad, de acogida y de cercanía. La revolución de la que habla San Francisco es la revolución de la oración, del Evangelio, de la Eucaristía, de la confesión. Todo esto con simplicidad.

¿Con que ánimo regresa a Lima?
Es un tiempo muy bello para toda la Iglesia, porque la misericordia de Dios nos ha mirado con mucho amor y nos ha mandado un Papa de un modo sorprendente. Este es un motivo de gran esperanza. Las palabras con las cuáles lo ha aceptado son significativas. Ha dicho que es ante todo, un pecador y después ha hablado de la infinita misericordia y paciencia del Señor que le han permitido decir "acepto". Pecado, misericordia, paciencia y Cristo. Y después la Cruz de la cual viene la alegría de la Resurrección. No hay necesidad de tantas palabras. Ahora es el tiempo del testimonio. La fe se debe ver con actos de misericordia. Ese es el desafío actual. Decirle a todos: "Muéstrame tu fe con actos de misericordia, de justicia y de honestidad".

Publicado en el diario italiano Avvenire, el martes, 19 de marzo de 2013 (Traducido al español)


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Más de 100 mil personas marchan por la vida desde la concepción

Más de 100 mil personas marcharon por las principales calles de nuestra ciudad, declarando públicamente la importancia de defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y el rechazo total al aborto, con ocasión de la Gran Marcha por la Vida - Lima 2013: protegiendo el futuro, que se llevó a cabo el sábado 23 de marzo.



“El Estado debe defender la vida, protegerla y de dejar de lado un lenguaje falso en el que “diciendo que protegen la salud”, buscan la manera de eliminar las vidas. Digamos ¡no! a ese lenguaje que tantas veces tiene trampa, protejamos la familia y la vida con claridad”, señaló el Cardenal Juan Luis Cipriani, durante el evento.

“Nos extraña mucho cómo el Tribunal Constitucional de una manera lamentable ha querido dejar desprotegidos a la juventud, al despenalizar esas relaciones de los mayores con los jóvenes, una aberración muy profunda que no debemos permitir ni debemos dejar así, hay que modificar esa decisión”, añadió.

En otro momento, agradeció a las miles de personas de todos los credos que se sumaron a esta iniciativa.

“Estamos todos aquí para decirle sí a la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Estamos aquí unidos a Dios para decirle ¡no! a ese asesinato, a esa acción demoniaca del aborto, ¡no al aborto!”, refirió el Arzobispo de Lima.

"Hoy en el mundo entero se da una batalla para defender la vida, para defender el matrimonio cristiano, para defender la familia, ¡son valores no negociables! Al mismo tiempo, queremos agradecer a nuestros padres y abuelos, que tuvieron la generosidad de colaborar con Dios en la procreación de cada uno de nosotros. Desde aquí decimos con toda humildad que en Latinoamérica se defiende la vida", prosiguió.

En otro momento, el Cardenal Cipriani reconoció a todas las autoridades, que en el año 2002, participaron en la promulgación de la Ley que declara el 25 de marzo el Día del Niño por Nacer, en nuestro país.

Finalmente, manifestó que el Santo Padre Francisco es un firme defensor de la vida, por todo ello pidió estar muy unidos al Papa.

“Tenemos en el Papa Francisco a un defensor de la vida. Es una alegría y gran responsabilidad el que la Iglesia hoy tenga a un Santo Padre de este continente, eso significa que debemos vivir una vida coherente con nuestros principios”, señaló.

Gran Marcha por la Vida

Este año, la Marcha por la Vida comenzó en la Av. de la Peruanidad (Campo de Marte) a las 9.00 am, donde miles de personas se sumaron a esta iniciativa, entre jóvenes, adultos, madres embarazadas y niños, quienes marcharon con pancartas, polos alusivos, y con frases alentadoras para celebrar la fiesta de la vida. Numerosos jóvenes universitarios y niños de colegios participaron con entusiasmo coreando vivas a favor de la vida.

También participaron reconocidas personalidades de la vida política, cultural y de la televisión y todos aquellos que comparten la causa de la defensa de la vida desde el primer instante de la concepción hasta la muerte natural, sin distinción de credos.

Con cantos y barras a favor de la vida progresivamente avanzó la marcha por la Av. Salaverry, deteniéndose en la Sede de la Nunciatura Apostólica, donde Monseñor James Patrick Green saludó esta iniciativa en defensa de la vida. Los organizadores de la marcha entregaron una carta al Nuncio Apostólico en donde manifiestan su unidad, cariño y felicitación al Santo Padre Francisco, por su reciente nombramiento, y comprometiéndose a ser los defensores de la vida en el Perú, a ejemplo de Cristo.

Luego, se prosiguió por la Av. Salaverry, volteando por la Calle Prescott, girando en la Av. César Vallejo, hasta llegar al Parque Mariscal Castilla en Lince, donde el Cardenal Juan Luis Cipriani dirigió un mensaje de agradecimiento a los miles de fieles presentes.

La Gran Marcha por la Vida Lima 2013: "Protegiendo el futuro" concluyó con un concierto artístico musical, donde Sandra Muente, interpretó la canción oficial "Vengo a cuidar de ti".

Datos sobre la marcha por la Vida

En el Perú, la marcha se lleva a cabo todos los años dentro del marco del Día del Niño por Nacer (25 de marzo). Como se recuerda, en el año 2002 el Congreso de la República del Perú aprobó la Ley Nº 27654 en que se reconoce el 25 de marzo como el Día del Niño por Nacer, en la que se afirma la defensa del concebido como sujeto de derecho, tal y como se reconoce en la Constitución Política del Perú.

Para mayor información ingresar a:

Texto completo de la homilía de Francisco (25 de marzo de 2013)

1. Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompañan festivamente, se extienden los mantos ante él, se habla de los prodigios que ha hecho, se eleva un grito de alabanza: «¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto» (Lc 19,38).
Gentío, fiesta, alabanza, bendición, paz. Se respira un clima de alegría. Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios, se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma. Éste es Jesús. Éste es su corazón que nos mira a todos nosotros, que mira nuestras enfermedades, nuestros pecados. Es grande el amor de Jesús. Y así entra a Jerusalén con este amor y nos mira a todos.
Es una bella escena, llena de luz, la luz del amor de Jesús, la de su corazón de alegría, de fiesta.

Al comienzo de la Misa, también nosotros la hemos repetido. Hemos agitado nuestras palmas. También nosotros hemos acogido al Señor; también nosotros hemos expresado la alegría de acompañarlo, de saber que nos es cercano, presente en nosotros y en medio de nosotros como un amigo, como un hermano, también como rey, es decir, como faro luminoso de nuestra vida. Jesús es Dios, pero se abajó a caminar con nosotros. Es nuestro amigo, nuestro hermano. El que nos ilumina en el camino. Y así hoy lo recibimos. Ésta es la primera palabra que les quisiera decir: ¡alegría!

No sean nunca hombres, mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca se dejen vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino nace por haber encontrado a una Persona, Jesús, que está en medio de nosotros; de saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables..., y ¡hay tantos! Y en este momento viene el enemigo, viene el diablo, disfrazado de ángel tantas veces e insidiosamente nos dice su palabra ¡No lo escuchen! ¡Sigamos a Jesús!...

Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y por favor no se dejen robar la esperanza! ¡No se dejen robar la esperanza! Aquella que nos da Jesús.


2. Segunda palabra: ¿Por qué Jesús entra en Jerusalén? O, tal vez mejor, ¿cómo entra Jesús en Jerusalén? La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el sentido de ver en Jesús algo más: tiene ese sentido de la fe que dice: “éste es el Salvador”. Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías en la Primera Lectura (cf. Is 50,6); entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero.


Y, entonces, he aquí la segunda palabra: cruz. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: ¡su trono regio es el madero de la cruz!. Pienso en lo que Benedicto XVI decía a los cardenales: Ustedes son príncipes, pero de un Rey crucificado. Ese es el trono de Jesús”. Jesús toma sobre sí.... ¿Por qué la Cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que luego nadie puede llevarse consigo, debe dejarlo. Mi abuelita nos decía a los niños: el sudario no tiene bolsillos ¡Amor al dinero, poder, corrupción, divisiones, crímenes contra la vida humana y contra la creación! Y también – cada uno de nosotros lo sabe y lo conoce - nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Éste es el bien que Jesús nos hace a todos nosotros sobre el trono de la Cruz. La Cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito de lo que hizo él ese día de su muerte.


3. Hoy están en esta plaza tantos jóvenes: desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. Y esta es la tercera palabra: jóvenes. Queridos jóvenes, los he visto en la procesión, cuando entraban los imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; los imagino mientras aclaman su nombre y expresan la alegría de estar con él. Ustedes tienen una parte importante en la celebración de la fe. Nos traen la alegría de la fe y nos dicen que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre ¡un corazón joven incluso a los setenta, ochenta años! ¡Corazón joven! Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y ustedes lo saben bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y ustedes no se avergüenzan de su cruz. Más aún, la abrazan porque han comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en el don de sí mismos, de salir de sí mismos y que Dios ha triunfado sobre el mal precisamente con el amor. Llevan la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La llevan respondiendo a la invitación de Jesús: «Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La llevan para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz.

Queridos amigos, también yo me pongo en camino con ustedes, a partir de hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz de Cristo. Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Les doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Prepárense bien, sobre todo espiritualmente en sus comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero. Los jóvenes deben decir al mundo: “¡Es bueno seguir a Jesús; es bueno caminar con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de sí mismos, a las periferias del mundo y de la existencia para llevar a Jesús! Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes.

Vivamos la alegría de caminar con Jesús, de estar con él, llevando su cruz, con amor, con un espíritu siempre joven.

Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Así sea.

miércoles, 20 de marzo de 2013

El Papa Francisco: proseguir el ecumenismo y el diálogo interreligioso y las personas de buena voluntad, por el bien de la humanidad

En un encuentro muy cordial, el Obispo de Roma alentó a testimoniar la verdad, la bondad y la belleza de Dios, reiterando el compromiso de la Iglesia católica en la promoción de la amistad y el respeto entre los pueblos, en la unidad de los Cristianos y el diálogo con los judíos, los musulmanes, con las otras tradiciones religiosas y con los que no pertenecen a ninguna religión. 

«Queridos hermanos y hermanas, ante todo agradezco de corazón lo que mi hermano Andrés nos ha dicho ¡Muchas gracias!», dijo Francisco refiriéndose al Patriarca ortodoxo ecuménico, Bartolomé I, y con particular alegría, saludando, al final de esta mañana, a los Delegados de las Iglesias Ortodoxas, de la Iglesias Ortodoxas Orientales y de las Comunidades eclesiales de Occidente, agradeciendo a todos su participación en la celebración que marcó el inicio de su ministerio como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro:

«Ayer por la mañana, durante la Santa Misa, a través de ustedes percibí espiritualmente presentes a las comunidades que representan. En esta manifestación de fe me pareció vivir de forma aún más apremiante la oración por la unidad de todos los creyentes en Cristo y al mismo tiempo ver de alguna manera prefigurada su realización plena, que depende del plan de Dios y de nuestra colaboración leal».


En particular, el Obispo de Roma, destacó el Año de la Fe proclamado por Benedicto XVI y que él anhela impulsar:

«Inicio mi ministerio apostólico en este año que mi venerado predecesor, el Papa Benedicto XVI, con intuición verdaderamente inspirada, proclamó para la Iglesia católica como Año de la Fe. Con esta iniciativa, que deseo proseguir y espero que sea estímulo para el camino de fe de todos, él quiso conmemorar el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, proponiendo como una peregrinación hacia lo que para todo cristiano representa lo esencial: la relación personal y transformadora con Jesucristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación. Precisamente en el deseo de anunciar este tesoro perennemente válido de la fe a los hombres de nuestro tiempo, se encuentra el corazón del mensaje conciliar».


Tras evocar al Beato Papa Juan XXIII, el Obispo de Roma exhortó a los queridos hermanos y hermanas en Cristo a la unidad según el ruego de nuestro Salvador en la Última Cena, que todos sean uno. Pidiendo al Padre misericordioso vivir en plenitud la fe que recibimos como don en el día de nuestro Bautismo, testimoniándola de forma libre, gozosa y valiente:


«Éste será nuestro mejor servicio a la causa de la unidad entre los cristianos, un servicio de esperanza para un mundo marcado todavía por divisiones, contrastes y rivalidades. Cuanto más fieles seremos a la voluntad de Cristo, en nuestros pensamientos, palabras y obras, más avanzaremos real y substancialmente hacia la unidad».

Luego, el Obispo de Roma se dirigió a los representantes del pueblo judío, reiterando el especial vínculo espiritual que nos une:

«Gracias por su presencia y confío en que, con la ayuda del Altísimo, podremos seguir provechosamente ese diálogo fraterno que el Concilio anhelaba (Nostra aetate, n. 4) Y que se ha realizado efectivamente, con abundantes frutos, especialmente durante las últimas décadas».


Saludando después a los queridos amigos pertenecientes a otras tradiciones religiosas, Francisco empezó por los musulmanes:

«En primer lugar, los musulmanes, que adoran al único Dios, viviente y misericordioso y lo invocan en la oración y a todos ustedes. Aprecio su presencia: en ella veo un signo tangible de la voluntad de crecer en el respeto mutuo y la cooperación para el bien común de la humanidad. La Iglesia católica es consciente de la importancia de la promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas. Esto es lo que quiero repetir: la promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas». 

Francisco concluyó sus palabras con una exhortación a impulsar la colaboración y el diálogo por el bien de toda la familia humana:

«Sabemos cuánta violencia ha producido en la historia reciente el intento de eliminar a Dios y lo divino del horizonte de la humanidad y percibimos el valor de testimoniar en nuestras sociedades la originaria apertura a la trascendencia que es inherente al corazón humano. En ello sentimos cercanos también a todos esos hombres y mujeres que, aun no reconociendo que pertenecen a alguna tradición religiosa, se sienten, sin embargo, en la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza, la verdad de – esta verdad: bondad y belleza - de Dios, y que son nuestros preciosos aliados en el compromiso en favor de la defensa de la dignidad del hombre, en la construcción de una convivencia pacífica entre los pueblos y en la salvaguardia atenta de la Creación».

(CdM)

martes, 19 de marzo de 2013

Denuncian: Periódico que difama al Papa recibe millones del Gobierno argentino

Cristina Fernández en evento de Página 12
El periódico Página 12, que acusó falsamente en 2010 al Papa Francisco, entonces Cardenal Jorge Mario Bergogilio, de haber colaborado con la dictadura que sufrió Argentina entre 1976 y 1983, recibe un alto financiamiento del gobierno de Argentina, denunció el bloguero católico Elentir, en su sitio web Contando Estrellas.

Luego de que la BBC informara que “Página 12 publicó en 2010 un informe en el que se le acusaba de haber colaborado con las autoridades de la época”, Elentir señaló que, en el mismo periodo de 2010 en que atacaba al hoy Papa Francisco, el diario argentino “recibió 18,4 millones de pesos” (3,6 millones de dólares) del gobierno argentino.

“Esta campaña para vincular a Bergoglio con la dictadura empezó como represalia por su rechazo al matrimonio gay, instaurado en Argentina por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en julio de 2010 y contra el que se pronunció el entonces Primado de Argentina”, explicó.

La campaña contra el hoy Papa Francisco, fue liderada por el Página 12, afín al gobierno argentino, “mediante una lluvia de millones”, aseguró.

Este financiamiento fue denunciado en el pasado por el diario El Clarín, también de Argentina, revelando que en 2011, año de elecciones presidenciales, Página 12 fue el segundo medio con mayor “pauta oficial” (anuncios del gobierno) en el país, recibiendo del oficialismo 38 millones de pesos (7,4 millones de dólares).

Sólo entre enero y mayo de 2012, Página 12 recibió del gobierno de Argentina 21,7 millones de pesos (4,2 millones de dólares) para publicidad estatal.

En una entrevista con el diario español ABC, en 2012, el periodista argentino Jorge Lanata, fundador y ex director de Página 12, señaló que este diario se había convertido en parte del “aparato de propaganda del gobierno”.

Cristina Fernández también participó el año pasado en la celebración de los 25 años del diario oficialista, y aseguró que “hay una verdadera batalla cultural. Nosotros la vamos a seguir dando en todos los campos. Página 12 también”, revelando el profundo vínculo del periódico con el gobierno.

El blog Contando Estrellas recordó además que junto al Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, la letrada Alicia Oliveira, que sufrió la represalia del dictador argentino Jorge Videla, aseguró que “cuando la dictadura me echó, él estuvo permanentemente conmigo”.

El bloguero Elentir señaló que “Bergoglio no sólo no desprotegió a esos dos sacerdotes detenidos”, como acusan los medios anticlericales, “sino que les había ofrecido ayuda y además arriesgó su libertad y su vida para pedir su liberación, igual que las arriesgó para proteger y salvar a otros perseguidos por la dictadura”. “Teniendo en cuenta esto, presentarle como partidario de la dictadura es el colmo de la calumnia”, dijo.

Sin citar las fuentes de la falsa acusación, la Santa Sede la desmintió la mañana del 15 de marzo en un comunicado.

“La campaña contra Jorge Mario Bergoglio es bien conocida y se remonta ya a diversos años. La lleva a cabo una publicación que lanza, a veces, noticias calumniosas y difamatorias”, señaló la oficina de prensa del Vaticano.

La Santa Sede recordó que el Papa Francisco, antes Cardenal Jorge Bergoglio, “ha negado siempre, de forma documentada, las acusaciones”.

“Las acusaciones, que proceden de una lectura histórico-sociológica del período dictatorial llevada a cabo desde hace años por ambientes anticlericales para atacar a la Iglesia, deben rechazarse con firmeza", concluyó el comunicado del Vaticano.
Fuente: aciprensa.com

Texto, vídeo y audio completo de la homilía de Francisco en Misa inaugural de su Pontificado


Texto y audio completo de la homilía de Francisco (Audio)
Queridos hermanos y hermanas

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aún cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amén.

lunes, 18 de marzo de 2013

VIDEO: Entrevista exclusiva del Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco, con EWTN


En una entrevista exclusiva para Eternal World Television Network, EWTN, la cadena de radio y televisión católica más grande del mundo, el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, compartió algunas reflexiones sobre el Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI, la Iglesia en América Latina y las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad.

A continuación, sus declaraciones organizadas en cuatro bloques temáticos.

El Papa Benedicto XVI convocó a la Iglesia a vivir el Año de la Fe

Cardenal Bergoglio / Papa Francisco: Bueno, cómo se le ocurrió (a Benedicto XVI) no le puedo decir. Él habrá sentido algo que lo tenía que hacer, seguramente una inspiración del Espíritu Santo, porque ya Pablo VI en un momento lo había hecho -otro Año de la Fe- y fue una época muy tumultuosa.

Pablo VI dijo aquella frase: “el humo de Satanás ha entrado en la iglesia” una época muy difícil y él, en ese Año de la Fe, redactó ese bellísimo Credo del Pueblo de Dios.
Pienso que estos tiempos no son más tranquilos que aquellos, ¿no?

Y también hay otra pista que podemos seguir, el Papa suele hablar de actitudes que en el fondo son idolátricas, como el relativismo, el narcisismo, el consumismo, son cosas totalmente alejadas de lo que es la adoración al verdadero Dios; por lo tanto son actitudes idolátricas, ¿no?

Y en la sociedad actual se instalan continuamente nuevos ídolos llevados en el carro del consumismo, ¿no es cierto? Entonces la gente se engancha allí.
Verdaderamente hay una necesidad muy grande de renovar la fe, de rezar el Credo con el corazón, de decir “creo en Jesús”.

El Papa de alguna manera nos dice lo que Pablo le decía a Timoteo: “Acuérdate de Jesucristo”. O sea, con este año “Acuérdate de Jesucristo”. Renovar la fe, revitalizarla. La respuesta a toda esta idolatría reinante solamente la da Jesús, y desde la cruz que es desde donde Él reina. Negamos la cruz de Jesús y negamos a Jesús.

Un dato interesante de este paganismo; es un paganismo gnóstico, ¿no es cierto? “Sí, creo en Dios pero es un dios… un dios así diluido, casi un panteísmo, pero un dato interesante de esto es la estadística de los gastos de cosas no necesarias en el orden mundial. El gasto de cosas necesarias, alimentos, medicina, no, eso dejémoslo de lado.

De las cosas que no son necesarias, de cosas superfluas, el primer tope lo tiene las mascotas. Se gasta en mascotas en el primer nivel de gastos superfluos. Se idolatra la mascota, está la idolatría de comprar, alquilar, tener un afecto que yo doy como quiero, donde quiero, sin la libertad de la respuesta, ¿verdad?

Es toda una caricatura del amor; y el segundo puesto lo lleva la cosmetología. Cosméticos. En el orden mundial, no me acuerdo la cifras pero son millones y millones, miles de millones que se gastan en estas dos cosas. Mientras tanto el Papa está hablando de los chicos que se mueren de hambre en continentes en vías de desarrollo, África, Asia, América.

Primero las mascotas, después si sobra algo le tiramos a los chicos… y está hablando de la belleza del espíritu, de la belleza del corazón que no tiene nada que ver con la belleza artificial del cosmético. Nos disfrazamos, la belleza, cuando nos tenemos la belleza de Dios.

Fe, Esperanza y Caridad

Partamos de esto. Las virtudes teologales son regalo puro, don puro, gracia pura, que te la dan en el bautismo y te sella el alma con esas tres virtudes. O sea vienen con la inhabitación de la Trinidad a tu corazón, pero nadie las puede ni comprar ni conseguir por su esfuerzo; son regalo puro de Dios.

Evidentemente cuando nos metemos en un camino más de suficiencia o más pelagiano el regalo pasa a segundo lugar y entonces se debilita la fe, se debilita la caridad, se debilita la esperanza. Entonces lo más importante es lo que yo hago.

Y acá recuerdo un midrash de un rabino del siglo XII, más o menos de la época de Santo Tomás, o siglo XIII, por ahí. Él, hablando de la torre de Babel explicaba como los hombres, en ese afán de progresar empezaron bien pero terminaron mal, y dónde estuvo la falla.

Para construir la torre tenían que hacer los ladrillos; para hacer los ladrillos tenían que ir a buscar la paja, hacer el barro, amasarlo, cocinarlo y entonces un ladrillo valía mucho, era el fruto de un esfuerzo muy grande.

Entonces cuando subiendo se caía un ladrillo y se rompía era una tragedia porque se perdía mucho, mucho, de lo se había invertido. Se caía un hombre y no había problema, se suplía con otro esclavo.

Cuando nosotros buscamos con esta actitud de este tipo suficiente o pelagiana de edificarnos nosotros, las referencias de fe, de esperanza, y de caridad, y no recibir ese don que se nos da, terminamos despreciando la imagen de Dios que es el hombre, creado a imagen y semejanza. Eso como línea general.

Respecto a la primacía de la caridad, evidentemente la fe, una vez que uno contempla desaparece, por eso desaparece en San Pablo. Y la esperanza es pegar esa ancla, una vez que uno llega a la orilla saca el ancla y ya está, no tiene necesidad. En cambio la caridad es la consumación total de ese germen puesto en el Bautismo, y por eso permanece.

América Latina, la gran reserva espiritual de la Iglesia

Evidentemente que nuestros pueblos tienen una gran reserva, una reserva cultural y una reserva espiritual. Una reserva que la podemos poner en algunas imágenes que son general de todos los pueblos de América Latina.

Las imágenes de Nuestra Señora, la Madre, la que nos trae a Jesús. La que nos da calor de hogar en la Iglesia, figura de la Iglesia; y el Cristo Crucificado que a veces es el Cristo alrededor de la cruz como es el Señor de la Paciencia, después de ser azotado y coronado de espinas; o el Señor yacente, muerto, pero son como dos figuras muy de nuestros pueblos, además de todas las devociones de santos que tiene.

Pero la reserva está en esa referencia a que Dios es venido en carne y sufrió por nosotros, esas son esas dos imágenes. Es venido en carne porque lo trae la Madre, que es Madre de todos nosotros y muere por nosotros para darnos la vida.

Esa referencia es una reserva en nuestros pueblos que los lleva a ir adelante y da pie a esas virtudes de la solidaridad, la ayuda, la comprensión y todas esas cosas.

Todavía eso no ha sido destruido, evidentemente que toda esta cultura que se propone, incluso que se propone en los centros de estudios también y que se propone también como conducta social, está erosionando, o tiende a erosionar esto.

Pero pienso que esa piedad popular en el hondo sentido de la palabra, como la denominaba Pablo VI en Evangelii Nuntiandi, o Aparecida en su documento.

Esa piedad popular tiene esa raigambre de fe muy grande todavía es muy fuerte, y yo apuesto a la fe de nuestros pueblos como que el Señor nos dará la gracia a través de estas prácticas de piedad y de esta obediencia al Cristo que murió por nosotros, y esa veneración a la Madre, poder salvarnos de esta corriente, de ese relativismo que todo es igual.

Una pregunta para todos los católicos del mundo

Dejaría una pregunta: ¿cómo rezas? Sí padre yo rezo, yo le pido a Dios, le doy gracias a Dios, a Jesús, pido ayuda. ¿Nada más? ¿Solamente pedir y dar gracias?

Te pregunto sobre dos modos de oración: ¿Alabas a Dios? ¿das alabanza a Dios porque es tan grande, como lo hacemos en la Misa, en el Sanctus de la Misa? ¿Pero eso con tu corazón lo haces cuando te pones con la presencia de Dios?

Te hago otra pregunta : ¿Adoras a Dios? ¿Te anonadas frente a ese Dios grande y los adoras porque es el único Dios? Para fortalecer la fe que tu oración además de ser pedigüeña, porque ¡hay que ser muy pedigüeño eh!

El católico es muy pedigüeño. Además de ser pedigüeña, y de ser agradecida, que tu oración sea alabadora y adoradora de Dios.

Si no adoras a Dios tienes un sustituto. Cualquiera. No se cuál será… una mascota, un cosmético, no sé.
Fuente: aciprensa.com

Lo miró con misericordia y lo eligió: el Escudo Pontificio con la devoción a la Virgen Santísima y a San José

El escudo del pontificado de Francisco es el mismo que tenía como arzobispo, manteniendo además el lema “Miserando atque eligendo” Lo miró con misericordia y lo eligió. Así lo informó esta tarde en conferencia de prensa en el Vaticano el padre Federico Lombardi, portavoz de Su Santidad.


El Escudo

En los trazos esenciales el Papa Francisco decidió conservar el mismo emblema que mantuvo desde su consagración episcopal, particularmente caracterizado por la sencillez.

El escudo azul aparece coronado por los símbolos de la dignidad pontificia iguales a aquellos elegidos por su predecesor Benedicto XVI, a saber: la mitra colocada al centro y en alto con las llaves entrecruzadas, una representada con el color del oro y la otra con el de la plata, unidas (en la parte baja de la imagen) por un lazo rojo. En alto, aparece el emblema de la orden religiosa de proveniencia del Papa, la Compañía de Jesús: un sol radiante con, al centro y letras rojas, la inscripción IHS, el monograma de Cristo. Sobre la letra H se apoya la cruz, en punta, con los tres clavos en negro colocados a la base. 

En la parte inferior se percibe la estrella y la flor de nardo. La estrella, siguiendo la antigua tradición heráldica, simboliza a la Santísima Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia; mientras la flor de nardo evoca la figura de San José, el patrono de la Iglesia universal. En efecto, en la tradición iconográfica hispánica San José aparece representado con un ramo de flor de nardo en la mano. Al colocar en su escudo estas imágenes, el Papa ha querido expresar su propia y particular devoción hacia la Virgen Santísima y San José.


El Lema

El lema del Santo Padre Francisco está tomado de las Homilías de San Beda el Venerable sacerdote (Hom. 21; CCL 122, 149-151), quien, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe "Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me", que evoca el siguiente pasaje: «Jesús vio a un hombre, llamado Mateo, sentado ante la mesa de cobro de los impuestos, y le dijo: "Sígueme". Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano, y lo vio con misericordia y eligiéndolo, (miserando atque eligendo), y le dijo Sígueme, "Sígueme", que quiere decir: "Imítame". Le dijo "Sígueme", más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que está siempre en Cristo debe andar de continuo como él y anduvo». 

La homilía de San Beda el Venerable, presbítero es un homenaje a la misericordia divina y aparece reproducida en la Liturgia de las Horas en la fiesta de San Mateo que además reviste un significado particular en la vida y en el itinerario espiritual del Papa. En la fiesta de San Mateo del año 1953, el joven Jorge Mario Bergoglio experimentó –a la edad de 17 años- en un modo del todo particular, la presencia amorosa de Dios en su vida. Después y tras una confesión, se sintió tocado en el corazón y advirtió que sobre sí mismo descendía la misericordia de Dios, quien con mirada de tierno amor, lo llamaba a la vida religiosa, siguiendo el ejemplo de San Ignacio de Loyola. 

Una vez elegido Obispo, S. E. Mons. Bergoglio, en recuerdo de este particular momento de su vida que lo marcó profundamente desde los inicios de su total consagración a Dios en Su Iglesia, decidió elegir, como lema y programa de vida, la expresión de San Beda “miserando atque eligendo” "Lo miró con misericordia y lo eligió", que ha querido reproducir también el propio escudo pontificio.
PLJR - @pjuregui

Primer Ángelus del Papa Francisco: "Dios no se cansa de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón"

El Papa Francisco en su primer Ángelus ante más de 150 mil fieles ha dicho que Dios "jamás se cansa de perdonar a los hombres" y que si Dios no perdonara, el mundo "no existiría". Desde la ventana de su apartamento, el pontífice agregó que son los hombres los que se cansan de pedir el perdón a Dios. El santo Padre subrayó la misericordia de Dios, y la "paciencia" de Dios con los hombres y afirmó que "un poco de misericordia cambia el mundo, lo hace menos frío y más justo".
(audio) Hermanos y hermanas, ¡Buenos días!,
Después del primer encuentro del pasado miércoles, hoy puedo de nuevo dirigirles mi saludo a todos ustedes. Y soy feliz de hacerlo el domingo, en el día del Señor. Esto es hermoso e importante para nosotros cristianos, encontrarnos el domingo: saludarnos, hablarnos como ahora aquí en la plaza. Una plaza que gracias a los medios de información tiene la dimensión del mundo.
Este quinto domingo de Cuaresma, el Evangelio presenta el episodio de la mujer adúltera que Jesús salva de la condena a muerte. Sorprende la postura de Jesús. No oímos palabras de desprecio, ni oímos palabras de condena, solo palabras de amor, de misericordia, que invitan a la conversión.
“Tampoco yo te condeno. Ve, y de ahora en adelante, no peques más”.

"Pues bien, hermanos y hermanas, el rostro de Dios es el de un Padre misericordioso, que siempre tiene paciencia. ¿Han pensado ustedes en la paciencia de Dios, la paciencia que tiene con cada uno de nosotros? Esa, es pues su misericordia. Siempre tiene paciencia: tiene paciencia con nosotros, nos comprende, nos espera, nunca se cansa de perdonarnos si sabemos volver a Él con un corazón contrito. 
"Grande es la misericordia del Señor", dice el salmo. En estos días, he podido leer un libro de un cardenal -el Cardenal Kasper, un teólogo inteligente, ¿eh?, un buen teólogo- sobre la misericordia. Y me ha hecho mucho bien, este libro, pero no crean que hago publicidad de los libros de mis cardenales, ¿eh? No, no es así! Pero debo decir que me ha hecho mucho bien...
El cardenal Kasper dice que sentir la misericordia, escuchar esta palabra hace cambiar todo. Es los mejor que nosotros podemos sentir: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace que el mundo sea menos frío y más justo. Tenemos necesidad de entender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso, que tiene tanta paciencia...Recordemos al profeta Isaías, que dice que aunque nuestros pecados fueran de color rojo escarlata, el amor de Dios los haría de color blanco como la nieve. ¡Es hermoso, eso de la misericordia! 
Recuerdo, que cuando apenas fui nombrado obispo, en 1992, llegó a Buenos Aires Nuestra Señora de Fátima y se hizo una gran misa para los enfermos. Yo fui a confesar durante la Misa. Y casi al final de la misa me levanté porque tenía que administrar una confirmación. Vino hacia mí una mujer anciana, humilde, de más de 80 años. La miré y le dije: "Abuela - porque nosotros decimos así a las personas mayores: Abuela – usted quiere confesarse?". "Sí", dijo. "Pero si usted no ha pecado...". Y ella me dijo: "Todos tenemos pecados...". "Pero tal vez el Señor no los perdonará...". "El Señor perdona todo", me dijo, segura. "¿Y usted cómo lo sabe, señora?". "Si el Señor no perdonara todo, el mundo no existiría." Sentí ganas de preguntarle: "Dígame, señora, ¿usted estudió en la Gregoriana?", porque esa es la sabiduría del Espíritu Santo: la sabiduría interior a la misericordia de Dios. No debemos olvidar esta palabra: ¡Dios nunca se cansa de perdonarnos, nunca!
Padre, “¿cuál es el problema?". Bueno, el problema es que nos cansamos, no queremos, nos cansamos de pedir perdón. Él nunca se cansa de perdonar, pero nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón. No nos cansemos nunca, no nos cansemos nunca! Él es un Padre amoroso que perdona siempre, que tiene un corazón de misericordia para todos nosotros. Y también nosotros aprendamos a ser misericordiosos con todos. Invoquemos la intercesión de la Virgen que ha tenido entre sus brazos la Misericordia de Dios hecha hombre.

Y después de la oración mariana del Ángelus el Papa Francisco ha dirigido un cordial saludo a todos los peregrinos reunidos en la plaza de san Pedro: unas 150 mil personas según cálculos de la Oficina de prensa de la Santa Sede. 
(audio) Dirijo un cordial saludo a todos los peregrinos: gracias por su acogida y por sus oraciones. Les pido que recen por mí. Renuevo mi abrazo a los fieles de Roma y lo extiendo a todos ustedes, y lo extiendo a todos ustedes que han venido de varias partes de Italia y del mundo, así como todos aquellos que se unen a nosotros a través de los medios de comunicación. Elegí el nombre del santo patrono de Italia, San Francisco de Asís, y esto refuerza mi conexión espiritual con esta tierra, donde - como ustedes saben - tiene el origen mi familia. Pero Jesús nos ha llamado a ser parte de una nueva familia: su iglesia, en esta familia de Dios, para caminar juntos por el camino del Evangelio. Que el Señor los bendiga, la Virgen les proteja. No olviden de esto: el Señor no se cansa de perdonar! Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. ¡Buen domingo y un buen almuerzo!

Oración y bendición: (audio)

domingo, 17 de marzo de 2013

Texto completo de la homilía del Santo Padre en la Misa del V Domingo de Cuaresma

Esto es bello. Primero Jesús solo en el monte, rezando. Oraba solo. Después fue nuevamente al templo, y todo el pueblo iba con Él. Jesús en medio del pueblo. Y después, al final, lo dejaron solo, con la mujer. Pero esa soledad de Jesús, es una soledad fecunda: aquella de la oración con el Padre y esa tan bella, que es precisamente el mensaje de hoy de la Iglesia, la de su misericordia con esta mujer. También, hay una diferencia entre el pueblo: “Todo el pueblo iba hacia Él; Él se sentó y se puso a enseñarles”: el pueblo que quería sentir las palabras de Jesús. El pueblo de corazón abierto, necesitado de la Palabra de Dios. Había otras personas que no sentían nada: ¡no podían sentir! Y son los que llevaron a la mujer. “Escucha, Maestro, esta es una tal y cual... Debemos hacer lo que Moisés nos ha mandado hacer con estas mujeres así”. 
También nosotros, creo que somos este pueblo que, por una parte quiere escuchar a Jesús, pero por otra parte a veces nos gusta bastonear a los demás, ¿no?, condenar a los demás. 
Y el mensaje de Jesús es éste: la misericordia. Para mí, lo digo humildemente, es el mensaje más fuerte del señor: la misericordia. Él mismo lo ha dicho: “No he venido por los justos: los justos se justifican solos. Bendito el Señor: si tú puedes hacerlo, yo no puedo hacerlo. Pero ellos creen que lo pueden hacer. Yo he venido por los pecadores”.
Piensen en ese comentario después de la vocación de Mateo: “¡Pero este va con los pecadores!”. Y Él ha venido por nosotros. Cuando nosotros reconocemos que somos pecadores. Pero si somos como aquel fariseo, ante el altar: “Te doy gracias Señor, porque no soy como los otros hombres, y menos como el que está en la puerta, come aquel publicano…”, no conocemos el corazón del Señor, ¡y no tendremos jamás la alegría de sentir esta misericordia! 
No es fácil encomendarse a la misericordia de Dios, porque es un abismo incomprensible. ¡Pero debemos hacerlo! “¡Pero, padre, si usted conociera mi vida, no me hablaría así!”. “¿Por qué?, ¿qué has hecho?”. “¡Oh, hice cosas graves!”. “¡Mejor! Ve con Jesús: a Él le gusta que le cuentes estas cosas! Él se olvida: Él tiene una capacidad especial para olvidarse. Se olvida, te besa, te abraza y de dice sólo: “Tampoco yo te condeno. Ve y de ahora en adelante: ¡no peques más!”. Sólo ese consejo te da”.
Después de un mes, estamos en las mismas condiciones… volvemos al Señor. El Señor jamás se cansa de perdonar: ¡jamás! Somos nosotros quienes nos cansamos de pedirle perdón. Pidamos la gracia de no cansarnos de pedir perdón, porque Él no se cansa jamás de perdonar. Pidamos esta gracia.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

Cardenal Cipriani: “Acompañemos al Papa Francisco con la oración”


En el programa Diálogo de Fe del sábado 16 de marzo, el Cardenal Juan Luis Cipriani, a través de un enlace telefónico desde Roma, habló acerca de las primeras impresiones sobre la elección del Santo Padre Francisco, de quien destacó su sencillez, su gran recogimiento y su profunda contemplación al acudir a la oración.

"Creo que es un regalo de Dios, una bendición para la Iglesia y así nos sentimos todos de contentos al momento de llegar a la elección, cuando de manera inmediata y espontánea nos pusimos de pie y dimos un largo aplauso a quien ahora es el Papa Francisco", reflexionó.

"Siendo ahora Pedro mantendrá ese espíritu de acogida, de sencillez; y una cosa importante: es un hombre profundamente contemplativo, es muy fácil que él en silencio se separe y se meta en sí mismo porque es de una oración constante y las veces que me ha escrito siempre me ha pedido No dejes de rezar por mí", añadió.

Manifestó que el Papa Francisco, a través de muchos signos está queriendo llevar a los demás a esa cercanía, acogida y a esa profundidad en su vida de oración; características de su personalidad que están marcando una huella en estos días.

"De las veces que me he acercado a saludarlo, en una de esas me habló de pedirle a Santa Rosa de Lima por él y en otras me habló de no dejar de rezarle al morenito de la escoba (San Martín de Porres). Este calor humano es Latinoamericano, es un estilo nuestro, es el que él en estos primero momentos está sorprendiendo", expresó.

Son tantas cosas que el Papa tiene por delante que prefiero ir viendo poco a poco ese amor del Papa por la Iglesia y ese amor espontáneo que he visto en el mundo entero. Se ve que es un estilo nuevo dentro de esa Iglesia que tiene a Cristo en el centro.

Señaló que el Santo Padre tiene un peso interior y una personalidad que lo lleva a una profunda meditación y cuenta con un modo sencillo y espontáneo de decir las cosas.

"El Papa nos decía unas palabras que para mí sonaban muy directas: La Iglesia no es una ong. La Iglesia tiene otra misión: busca la salvación y la felicidad eterna. Esto es perfectamente compatible con lo que decía antes: Un hombre que reza, que nos ha dicho que esa autenticidad viene de la cruz, que de ahí brota el amor, la misericordia y la sencillez para acudir a lo que es central siempre en la vida de la Iglesia: esa pobreza material y espiritual, pero ajena a interpretaciones puramente simplistas", mencionó.

Exhortó a acompañar al Papa Francisco con la oración y que nos demos que la Iglesia es ese sacramento de salvación, como lo ha definido el Concilio Vaticano II. "Yo les pediría a todos ustedes que lo acompañemos con la oración en estos primeros días que deben ser emotivos pero también difíciles, de tanta responsabilidad".

Por su parte, el Padre Luis Gaspar, Vicario Episcopal de Familia y Vida, comentó que el Papa Francisco se ha caracterizado en su ministerio episcopal por la fidelidad al Evangelio y por su firmeza de transmitir el pensamiento y la doctrina de nuestro Señor Jesucristo.

"El Papa Francisco decía: Si no se lleva la cruz esa Iglesia no es una verdadera Iglesia. El católico, por su autenticidad, por su firmeza y por su vida de santidad, en el mundo siempre va a ir a contracorriente", afirmó.

También indicó que el Santo Padre eligió el nombre de Francisco porque quiere recordarnos la pobreza y la paz que cada hombre ha de tener en su vida, en su familia, en la sociedad y en su país.

"Él ha dicho que eligió el nombre por San Francisco de Asís, primero porque este santo revolucionó la Iglesia implantando y recordando lo que nuestro Señor Jesucristo había dejado desde el inicio, que es la cercanía con los pobres, que también va unida a ese desprendimiento, generosidad y servicio que todo Pastor debe tener con su Iglesia. Pero también se caracterizó por promover y subrayar la paz, no solo desde el punto de vista político o militar, sino también esa paz interior que hay en cada hombre", manifestó.

Marcha por la Vida Lima 2013

En otro momento, el Cardenal Cipriani invitó a todos los fieles católicos y público en general que se sumen a la Marcha por la Vida Lima 2013, participando activamente de este gran acontecimiento que se llevará a cabo la próxima semana.

"Quiero invitarlos a la Marcha por la Vida que estamos organizando en Lima el sábado 23 de marzo desde las 9 a.m. en el Campo de Marte. Es una marcha de amor y protección a la vida y la familia", expresó.

Del mismo modo, el Padre Gaspar destacó que el Papa Francisco ha sido un gran defensor de la cultura de la vida. "Hoy decía (el Papa Francisco): Quisiera que la Iglesia efectiva y afectivamente sea para todos los pobres. El más pobre entre los pobres es ese niño, esa criatura que está en el vientre de la madre".

Animó también a continuar con este ambiente que se está viviendo en los últimos días para que siga creciendo la convocatoria y la difusión de la Marcha por la Vida Lima 2013.

"Este 23 de marzo, el próximo sábado, todos los hombres de buena voluntad están invitados a esta Marcha por la Vida que año tras año se viene realizando, en la cual con un ambiente festivo y de alegría podamos dar voz a esas criaturas que no tiene voz, un cántico a la vida y una manifestación pública; un mensaje a la sociedad, a la clase política y a toda la gente, que somos una gran mayoría que defendemos la vida. A veces nos quejamos de temas de coyuntura, pero también es momento que todos unidos defendamos la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural", finalizó.

Para mayor información sobre la Marcha por la Vida Lima 2013 visita la página web: marchaporlavida.org


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