A las once de la mañana Benedicto XVI ha recibido en audiencia a la delegación de la ex república Yugoslava de Macedonia encabezada por su presidente. Acompañaban al presidente miembros del gobierno, otras autoridades y representantes de la Iglesia Ortodoxa y de la Iglesia Católica. El Santo Padre tras manifestarles su alegría por estar con ellos les ha recordado que la “fiesta de los santos Cirilo y Metodio es para todos nosotros un motivo de alegría”.


A este punto Benedicto XVI ha subrayado a los presentes que el testimonio y las enseñanzas de estos hermanos santos son actuales tanto para aquellos que están al servicio del Evangelio, como para aquellos que están llamados para gobernar la suerte de las naciones.


El Santo Padre ha recordado que el Evangelio de Cristo, como habían comprendido muy bien los santos Cirilo y Metodio, es capaz de iluminar todos los ámbitos y dimensiones de la experiencia humana, para hacerla plenamente humana. La Palabra de Dios llama continuamente a la conversión del corazón, para que toda decisión, cada opción quede purificada de intereses egoístas; y es precisamente de esta permanente conversión a Dios es posible que nazca una humanidad nueva.
Como siempre Benedicto XVI antes de despedirse les ha recordado que su peregrinación anual a Roma debe ser una ocasión para renovar los vínculos de amistad entre la ex república Yugoslava de Macedonia y la Iglesia Católica, y al mismo tiempo, que sirva para reforzar y promover el compromiso por el bien común de su país.
Y al recibir, como es tradicional, también a la delegación de Bulgaria, encabezada por la presidenta del Parlamento, que ha venido a Roma para lo que es ya una cita anual, en el contexto de la fiesta litúrgica de estos santos, compatronos de Europa y apóstoles de los pueblos eslavos, el Papa ha recordado que «fueron evangelios vivos y signos elocuentes de la bondad del Señor» y que por ello «su testimonio alcanzó con mayor facilidad a los hombres de su tiempo».
Benedicto XVI ha reiterado asimismo la actualidad de la «relevancia espiritual y cultural de los Santos Cirilo y Metodio – beneméritos pioneros de la evangelización de Europa, honrados tanto en Oriente como en Occidente – que impulsaron una vasta renovación espiritual, sentando las bases para una auténtica promoción de la libertad y de la unidad de la Europa cristiana».
Cirilo y Metodio «recuerdan a los pueblos europeos de hoy - que se abren a nuevas perspectivas de cooperación - que su unidad será más firme si se basa en las comunes raíces cristianas». Pues, en efecto, «en la compleja historia de Europa, el cristianismo representa un elemento central y cualificado, ha hecho hincapié Benedicto XVI, señalando luego que «la fe cristiana plasmó la cultura del viejo continente y se entrelazó de forma indisoluble con su historia, al punto que ésta no sería comprensible si no se enfocara con las vivencias que caracterizaron primero el gran periodo de la evangelización y, luego, los largos siglos en los que el cristianismo asumió un papel cada vez más relevante»:


Anhelo de corazón que la herencia moral y cultural de los Santos Cirilo y Metodio alimente siempre en cada uno de vosotros el deseo de valorizar el patrimonio espiritual de vuestras tierras y, al mismo tiempo, el de la apertura y de la comunión en el respeto mutuo. Que este encuentro pueda ser motivo de ulteriores relaciones en la fraternidad y en la solidaridad. Que el Señor bendiga a vuestro amado país y a todos sus ciudadanos».
Fuente: www.romereports.com , www.radiovaticana.org
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